¿Cómo te afectará (y cómo no lo hará) el mercado único digital europeo?

Andrus Ansip, vicepresidente para el Mercado Único Digital, y Günther Oettinger, presidente del área de Sociedad y Economía Digital de la UE, presentando el proyecto de la Unión para crear un mercado único digital [Foto vía teknlife.com].

Poco después de que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, tomase posesión de su cargo en 2014, presentó las diez prioridades en las que el ejecutivo de la Unión Europea (UE) se centraría durante sus cinco años de mandato. El mercado único digital europeo es una de las prioridades ‘estrella’ en la lista de deberes de la Comisión, teniendo como finalidad “reducir los obstáculos para aprovechar las posibilidades que ofrece Internet”.

La creación de la antigua Comunidad Económica Europea (actual UE) permitió derribar fronteras y crear un mercado único, basándose en la libertad de movimiento de personas, capitales, bienes y servicios. Sin embargo, la economía digital europea sigue sufriendo numerosos obstáculos: es posible que desde España no se pueda comprar un producto de una empresa búlgara por Internet, o que no puedas utilizar una cuenta belga de Netflix cuando vayas con tu ordenador de viaje a Polonia. Eso se debe a la falta de un marco regulatorio común entre los estados miembros de la Unión Europea en cuanto a la economía digital, que abarca desde protección del consumidor a licencias de derechos de autor. Así pues, la iniciativa del mercado único digital europeo tiene como intención adaptar la regulación europea en numerosos ámbitos a la era digital, y unificar las 28 (por ahora, puesto que todavía no se sabe qué ocurrirá con el Reino Unido tras el Brexit) legislaciones nacionales en un único marco comunitario.

Por lo tanto, la propuesta del mercado único digital (denominada en Bruselas como el ‘DSM’: Digital Single Market) abarca desde un IVA homologado en compras online hasta emprendeduría digital, y desde servicios de telecomunicaciones hasta la cuestión de los derechos de autor. Se trata de una reforma tan ambiciosa como polémica en algunos aspectos, pero que pretende cambiar radicalmente cómo compramos, escuchamos música, vemos la televisión y participamos en Internet. ¿Pero qué implicará en la práctica? ¿Qué pasos se han logrado hasta ahora, y qué queda por conseguir?

Se acaban las fronteras en las compras online

Muchas empresas europeas que venden online no pueden vender a otros países de la Unión debido a regulaciones que lo impiden. Actualmente, la UE se compone de 28 leyes de protección al consumidor diferentes, lo que dificulta a muchas pequeñas y medianas empresas el hecho de entrar en un mercado internacional. De hecho, es posible encontrar un mismo producto en la misma tienda online a diferente precio, dependiendo de si decides comprarlo desde Rumanía o desde Portugal. Puede ser, incluso, que un mismo producto no pueda ser no comprado desde España pero sí desde Francia.

A esta práctica se le llama geoblocking, es decir, la discriminación basada únicamente en la geolocalización que impide que puedas acceder a un producto. La Comisión Europea se ha propuesto acabar con el geobloqueo “injustificado” para así permitir un mercado único online e igualar el terreno entre estados miembros, unificando no sólo tarifas, sino también las políticas de protección de datos del consumidor. Ésta es, sin duda, una de las grandes victorias del mercado único digital europeo, dado que ofrece a las pequeñas y medianas empresas la posibilidad de acceder a un mercado de 500 millones de personas con impuestos y derechos unificados.

…pero el “este contenido no está disponible en tu país” permanecerá

El clásico mensaje “Este vídeo no está disponible en tu país”, consecuencia del geobloqueo en los productos audiovisuales online [Foto vía Wikimedia Commons].

La Unión Europea eliminará el geoblocking en el comercio y compras online, pero no en el consumo de cine y televisión por Internet. Actualmente, el acceso a contenidos en red por las radios y televisiones en Europa está restringido por las fronteras de cada uno de los estados miembros, con acuerdos de licencia exclusiva. Eso explica por qué un sueco no puede ver por streaming la televisión pública de su país cuando está en el extranjero, o por qué una estudiante de inglés residente en España no puede acceder a según qué contenidos de la BBC Radio a no ser que esté en el Reino Unido —¿a quién no le resulta familiar el mensaje de ‘Este contenido no está disponible en tu país’?

La Comisión Europea ha dado marcha atrás en la idea de incluir el sector audiovisual en su reforma del geobloqueo debido a las complejidades del sistema de licencias de cada país. Sin embargo, la eurodiputada alemana Julia Reda (Partido Pirata Europeo) ha impulsado la campaña End Geoblocking, para presionar al ejecutivo comunitario e incluir el sector audiovisual en su reforma. El geobloqueo afecta enormemente a estudiantes y jóvenes que trabajan, estudian y hacen prácticas en otro país de la UE, pero también minorías lingüísticas dentro de otro país europeo (por ejemplo, la minoría de habla sueca en Finlandia), quienes apenas pueden acceder de forma legal a programas de radio y televisión en su propio idioma.

La portabilidad de servicios online, un “premio de consolación”

Una de las propuestas de la Comisión Europea es que el geoblocking no afecte a las suscripciones a servicios de pago. Esto afectaría a servicios como Netflix o Spotify, e implica que cualquier consumidor de la Unión Europea que esté suscrito a estos servicios pueda usar su cuenta en cualquier país comunitario y disponer del mismo contenido y mismos servicios como si estuviera en casa.

Se calcula que de aquí al 2020, un 14% de la población europea que está suscrita a estos servicios pueda beneficiarse de esta ley, llamada ley de portabilidad transfronteriza. Sin embargo, muchos de quienes abogan por la eliminación total del geobloqueo lo ven como un “premio de consolación”, dado que esto sólo afecta a las suscripciones de pago.

Mejor conectividad para una “sociedad digitalizada”

Un mercado digital a nivel europeo requiere una Europa mejor conectada. La UE propone una cobertura más rápida y más extendida de Internet que se culminaría con la introducción del sistema 5G, previsto para 2020. Además, Jean-Claude Juncker desveló en su último discurso la iniciativa WiFi4EU, en la que la Unión Europea prevé invertir 120 millones de euros en los pueblos y ciudades que quieran ofrecer WiFi gratis a sus ciudadanos bajo la bandera de la Unión.

Imagen de la iniciativa WiFi4EU, proyecto que pretende extender una red de WiFi gratuita para los ciudadanos de la Unión Europea [Foto vía factorydea.es].

La UE también se plantea el ambicioso reto de hacer del ciudadano europeo un ciudadano plenamente digitalizado. Así pues, está invirtiendo en numerosos proyectos para fomentar servicios digitales públicos a nivel transfronterizo, e invertir en una mayor participación ciudadana online y mejora de los servicios sanitarios en la red. Por eso, la UE ha invertido en varios proyectos de juventud para fomentar la alfabetización digital y ensalzar las competencias informáticas.

Se estima que, en 2020, se necesitarán más 500.000 trabajadores en el mundo de las TIC (tecnologías de la información y telecomunicación).

Una ambiciosa reforma de copyright con polémicas

Quizá el punto más polémico del proyecto de mercado único digital es la unificación de todas las leyes de derechos de autor nacionales en un sólo marco regulatorio de copyright común. La Comisión pretende crear un espacio de radio, televisión y cine europeo, lo que implica una única licencia europea para las productoras.

La última vez que la UE legisló sobre derechos de autor a nivel europeo fue en 2001. Por aquel entonces, la legislación en materia de copyright dependía de unos pocos actores, donde la industria cultural llevaba la voz cantante. Sin embargo, el número de jugadores en el terreno de juego se ha multiplicado, incluyendo desde plataformas de streaming hasta los usuarios, quienes han adquirido un poder mucho mayor. Aun así, la industria del cine y la televisión —que tendría más que perder— está siendo un hueso duro de roer. Las industrias culturales venden licencias exclusivas en cada país y para distintas plataformas. Un mercado digital europeo comportaría un descenso ingresos, dado que estas empresas se verían obligadas a conceder a la Unión Europea una licencia única para los 27 (o 28) países a la vez.

¿Una ‘tasa Google’ a nivel europeo?

Otro de los frentes que afecta el copyright europeo tiene que ver con los medios de comunicación y en cómo consumimos las noticias. España introdujo en 2015, como parte de la reforma de la Ley de Propiedad Intelectual, la conocida como ‘tasa Google’, que obliga a los motores de búsqueda y agregadores de contenidos a pagar un cánon a los medios de comunicación digitales para indexar sus noticias en los resultados de búsqueda. Lleva dos años sin aplicarse, debido a que el servicio Google News, principal servicio al que iba destinado el cánon, dejó de funcionar en España tras aprobarse la ley.

Alemania introdujo el mismo cánon en 2013, y la Comisión Europea ha desvelado ahora su intención de impulsar un cánon similar para proteger las publicaciones y medios digitales en toda Europa. Muchas ONGs ven una ‘tasa Google’ europea como un peligro porque arriesga un pilar básico de Internet: una red de redes con contenidos conectados a través de hipervínculos. Además, según Marta Peirano (jefa de cultura de eldiario.es), tanto los medios españoles como los alemanes sufrieron catastróficas consecuencias y un descenso espectacular tanto de visitas como de ingresos por publicidad tras introducir estos cánones.

Y, por fin… ¡adiós al roaming!

En definitiva, el mercado único digital es un cúmulo de numerosas leyes y reformas que intentan derribar fronteras digitales y crear una auténtica sociedad de la información a nivel europeo, con sus más y sus menos. Sin embargo, y aunque no forma parte del paquete de reformas, una de las mejores noticias para los ciudadanos europeos llegará en breves: el 15 de junio diremos adiós al roaming dentro de las fronteras europeas.

Finalmente cualquier ciudadano europeo podrá llamar, mandar SMS y navegar por Internet en otro país de la UE por el mismo precio que en casa. Para muchos, el fin del roaming es uno de aquellos clichés que los “eurófilos” utilizan una y otra vez para justificar que la integración europea existe y es necesaria. Sin embargo, el fin de los costes extra por el roaming afectará tanto a entusiastas del proyecto europeo como al más euroescéptico. Una reforma que ha tardado más de diez años en negociarse, y uno de los obstáculos que más ganas tenía la Unión Europea de superar en su visión de un mercado único.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.



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