Corea del Sur: corrupción y desequilibrio regional

Protesta multitudinaria en Cheonggye, Seúl, exigiendo la destitución de la ex-presidenta Park Geun-hye [Foto: Teddy Cross vía Flickr].

Tras un escándalo de corrupción, la presidenta conservadora Park Geun-hye fue cesada de su cargo. Lejos de ser una cuestión meramente local, esto podría ser otro de los factores que llevan a la reconfiguración del orden regional asiático y a la escalada de tensión entre Seúl, Pyongyang y Pekín.

A principios de marzo de 2017, la presidenta surcoreana Park Geun-hye se convirtió en la primera mandataria destituida en Asia en un contexto democrático. Park, de 65 años, hija del ex presidente y militar Park Chung-hee, debió abandonar la residencia presidencial tras ser destituida de su cargo por decisión unánime del Tribunal Constitucional. La acusación que pesa sobre la ahora ex mandataria es colaborar con su amiga de la infancia Choi Soon Sil para extorsionar a importantes empresas locales, como Samsung. Esta situación no fue tolerada por la sociedad coreana que, tras multitudinarias manifestaciones, logró que se le suspendiera de su cargo.

En los últimos días del mandato, tras conocer la decisión final, los simpatizantes de Park se manifestaron a su favor enfrentándose con la policía, lo que dejó un saldo de cuatro muertos. Sin embargo, In Myung-jin, líder del partido conservador Libertad Corea, al cual pertenece Park, dijo que “respetaba humildemente” el fallo. La ahora ex mandataria, tras haber perdido los fueros, espera un juicio penal por abuso de poder y mal desempeño en el ejercicio de sus funciones.

Consecuencias en el escenario internacional

En esta península, la Guerra Fría aún no ha llegado a su fin, y en los últimos años se está calentando cada vez más. Los conservadores surcoreanos, en cuyas filas está la célebre Park, entienden que detrás de la remoción de la presidenta se encuentra la inteligencia de Pekín y Pyongyang, que pretenden ubicar en la Casa Azul de Seúl (Cheongwadae en coreano) a alguien dispuesto a un mayor acercamiento con Corea del Norte.

En efecto, Moon Jae-in, el líder del Partido Democrático que encabeza los sondeos para las próximas elecciones, tiene una mirada completamente distinta sobre política exterior, que podría alterar el equilibrio asiático. Desde su partido, buscan profundizar el diálogo con Corea del Norte, basados en la antigua política de “luz del sol” mediante la cual Seúl fomentaba los vínculos con ayuda monetaria.

¿Por qué Corea del Sur es tan importante?

La presidenta Park Geun-hye, forzada a dimitir [Foto: Korean Culture and Information Service (Jeon Han) vía WikimediaCommons].

A pesar de su tamaño, Corea del Sur es un país fundamental para el equilibrio de poder en el Lejano Oriente. Por lo tanto, cualquier crisis política interna repercute fuertemente en sus vecinos y en el orden regional asiático. Históricamente aliado de Estados Unidos y a pesar de haber tenido fuertes disputas territoriales en el pasado con Japón, comparte con los nipones la necesidad de controlar el creciente poderío nuclear de Corea del Norte, respaldada por China.

Sin embargo, la llegada del Partido Democrático al poder podría llevar a un cambio en la relación con Washington e incluso se buscaría reducir las tensiones con China, que en las últimas semanas se han acrecentado por los bloqueos comerciales y turísticos realizados por Pekín como represalia tras la instalación del escudo antimisiles estadounidense Thaad.

¿Quién es quién en la geopolítica asiática?

Detrás de todo el juego de equilibrio de poder en cualquier región del planeta, existen actores con intereses precisos. En este apartado intentaremos quitarle la máscara a cada cual y entender qué busca cada actor en el Lejano Oriente.

China

Tras experimentar un crecimiento económico que vuelve a posicionarla como una de las naciones más importantes del planeta, China está buscando aumentar su influencia regional. Ante un posible conflicto regional o global, Pekín se encuentra, geopolíticamente, rodeada de aliados de Estados Unidos, especialmente en la zona sur, que le hacen muy difícil una salida al Océano Pacífico. Una de las mejores noticias que tuvo China en este sentido fue la llegada al poder de Rodrigo Duterte en Filipinas, un histórico aliado de EE.UU. que comienza a acercarse al gigante continental asiático. ¿Podrá Pekín hacer de esto una tendencia? He aquí la clave para entender sus movimientos regionales.

Japón

Desde la Segunda Guerra Mundial, se transformó en un aliado incondicional de Estados Unidos y en un país extremadamente dependiente de otros para las cuestiones de seguridad exterior. Principalmente, desde que en 2012 la disputa que mantiene con China por las islas Senkaku (Diaoyu) tuvo una escalada diplomática, Japón está aumentando su presencia en el Mar de la China Meridional con el fin de evitar el surgimiento de amenazas territoriales por parte de China y Corea del Norte.

Durante marzo de 2017, el país del sol naciente anunció el envío de su mayor buque de guerra a recorrer territorio en disputa, haciendo escalas en Indonesia y Singapur. Esto implica el mayor despliegue naval de Japón desde 1945 y demuestra la voluntad de Tokio de mostrar una fuerte presencia militar en la zona.

Corea del Norte

Charlas entre Estados Unidos y Corea del Norte en 2016 [Foto: Departamento de Defensa de EE.UU.]

Continúa con su voluntad de convertirse en un país con capacidad nuclear, lo cual perjudica su relación con China, su principal aliado. Sin embargo, para Pekín, Corea del Norte representa una barrera territorial frente a las bases militares estadounidenses situadas en Corea de Sur. Por lo cual, su sostenimiento es fundamental para la geopolítica china.

Corea del Sur

En materia comercial es un país clave para toda la zona. Un conflicto a gran escala con sus vecinos sería muy perjudicial para las finanzas coreanas, ya que su principal socio comercial es China. A su vez, el hecho de mantener disputas territoriales históricas con Japón hace que estos dos países no puedan ser aliados perfectos a pesar de estar etiquetados por Estados Unidos como “en el mismo bando”.

Vietnam

Resulta un país clave en la geopolítica de Oriente a raíz de su fuerte crecimiento económico en los últimos años y su ubicación estratégica. Si bien las relaciones de Vietnam y China han sido históricamente conflictivas y de idas y vueltas, ambos países han logrado superar la crisis sino-vietnamita vivida en 2014, lo cual demuestra la voluntad de China de volver a tender lazos con su país vecino. Prueba de ello fue la visita de Nguyen Phu Trong, líder del partido comunista vietnamita y pro chino, al gigante asiático en enero de 2017. El objetivo de Vietnam es mantener buenas relaciones tanto con China como con sus enemigos, por lo cual es un actor interesante en este conflicto al que todos querrán tener como aliado.

Escenario de futuro: revisión del orden regional

En sus últimos 60 días en el poder, el partido conservador surcoreano deberá lidiar con un escenario regional complicado entre la crisis con China y posibles reacciones de Corea del Norte, que podría intentar capitalizar la situación. Actualmente, el ejército surcoreano se encuentra en estado de alerta después de que Pyongyang lanzara cuatro misiles de medio alcance al Mar de Japón.

¿Podrá el partido conservador sostener la situación sin una escalada de violencia? ¿Cómo se reconfigurará el equilibrio de poder asiático si gana el Partido Democrático?

Sin duda el orden regional asiático se encuentra en plena revisión, y los próximos acontecimientos serán claves para su futuro.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.



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