ACNUR: su rol en las crisis de refugiados

Un miembro del personal de ACNUR da asistencia a refugiados recién llegados a la costa de Lesbos, Grecia. Foto: Hereward Holland vía ACNUR

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, más conocido como ACNUR, lleva más de 65 años desplegando recursos y atendiendo a la población afectada por los desplazamientos forzosos en el mundo.

Inició sus labores en 1951, seis meses antes de la promulgación del Estatuto de los Refugiados en Naciones Unidas, un documento cuyo objetivo era garantizar los derechos de las personas que habían huido de sus países durante la II Guerra Mundial. Más tarde, el Protocolo de 1967 amplió tales principios y le otorgó a la declaración un alcance global que hoy día continúa vigente en 148 estados.

Para concretar aún más su labor, ACNUR definió los derechos de los refugiados en una situación de emergencia humanitaria, que a día de hoy son el elemento clave de su labor tanto en los campos de refugiados como en los distintos proyectos en los que participa. Todo esto, claro, dentro del marco del Derecho a la Protección Universal y la Carta de los Derechos Humanos aprobada en 1948.

Los principales derechos incluidos en esta lista son, además de la asistencia y el socorro públicos, el acceso a la justicia, la documentación, el empleo remunerado, la vivienda, la educación pública y, en general, el mismo trato de los ciudadanos residentes en el país que cada caso oficie como lugar de acogida.

Entre otras áreas, ACNUR actúa en situaciones de emergencia humanitaria, es decir, cuando se ponen en riesgo el bienestar, la seguridad y los derechos de las personas que habitan en un territorio, región, localidad o país.

ACNUR: datos de su labor en crisis humanitarias

Refugiados somalíes en Kenya, agosto de 2011. Foto: Brendan Bannon vía ACNUR.

El período de desempeño de ACNUR coincide con uno de los que registra mayores niveles de desplazamiento forzoso y crisis de refugiados en la historia. Los cálculos de este organismo son concluyentes: a finales de 2015 había cerca de 65’3 millones de desplazados forzosos en el mundo, de los cuales 21’3 millones eran refugiados.

Hoy día, las mayores crisis humanitarias se viven en países como Siria, Afganistán, Irak, Somalia, Sudán del Sur y Yemen, entre otros.

ACNUR está presente en 127 países y su ayuda resulta fundamental para evaluar los riesgos de una situación y garantizar la asistencia y la protección de las víctimas de las emergencias humanitarias.

Cada año, este organismo proporciona cerca de 70.000 tiendas de campaña en lugares afectados por guerras, desplazamientos forzosos o emergencias naturales. Esta labor se realiza de forma conjunta con gobiernos, ONG, comunidades y otros entes de las Naciones Unidas involucrados en el área.

La labor de ACNUR es fundamental para mitigar los efectos de una emergencia de estas características, sobre todo en países con bajos niveles de desarrollo y que carecen del material y los recursos necesarios para hacer frente a estas situaciones.

De no actuar de la forma en que actúa, las víctimas mortales causadas por las guerras, las persecuciones o los desastres naturales podrían ser mayores de lo que son, así como los efectos derivados del desplazamiento forzoso.

¿Cómo actúa ACNUR ante las crisis de refugiados?

Las crisis de refugiados, al igual que la gran mayoría de las emergencias humanitarias, ocurren de manera inesperada y ponen a prueba la capacidad de reacción de los estados, las instituciones y los organismos de atención.

ACNUR dispone de una red de 10 almacenes con material logístico para dar respuesta a las necesidades que surjan en las primeras 72 horas de la tragedia. Estos almacenes se ubican en las ciudades de Copenhague, Belgrado, Tesalónica, Amán, Yibuti, Accra, Duala, Dubai, Isaka y Nairobi. Pasado este primer plazo, el reto consiste en mantener la ayuda en el tiempo y hacerla sostenible durante la emergencia.

Los almacenes están estratégicamente ubicados. En función del lugar donde ocurra una emergencia humanitaria, se elige el almacén que se encuentre más cerca o aquel que ofrezca más facilidades para el envío de material.

En el año 2015, esta red logística fue la que ayudó a proporcionar material humanitario en países como la República Centroafricana, Sudán del Sur, Yemen, Irak y, sobre todo, Siria. Las emergencias que se presentaron allí fueron tan graves, que un sólo punto de suministro habría sido insuficiente para atender la demanda de la población afectada. Entre los productos que ACNUR proporciona a los refugiados destacan las tiendas familiares, las lonas de plástico, los bidones de agua, las mosquiteras, las mantas, los colchones, las carpas, las literas y las infraestructuras prefabricadas.

Carga de artículos básicos de socorro (CRI) para su envío a Yemen en el puerto de Jebel Ali, en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, el 28 de mayo de 2015. Foto: Mario Pajarillaga vía ACNUR.

Protocolo de actuación en crisis de refugiados, ¿en qué consiste?

La atención humanitaria es el resultado de una gran cadena que incluye la provisión de suministros básicos, el traslado de personal cualificado para realizar las labores sobre el terreno y la entrega de la ayuda como tal.

El protocolo de actuación está detallado en el Manual para Situaciones de Emergencia de ACNUR. Las fases principales del mismo se resumen así:

  • Evaluación inicial y movilización del personal de emergencias:

ACNUR realiza una primera valoración del impacto de cada emergencia tomando como referencia datos propios y externos. Aunque es una valoración que se realiza en caliente, debe ser lo más fidedigna y clara posible, pues de ella dependen otros aspectos de la atención como el envío del personal de emergencias a las zonas y los recursos básicos de atención.

  • Respuesta inmediata (primeras 72 horas):

Estas acciones constituyen la parte más importante del proceso. Las primeras 72 horas son fundamentales para evitar que los efectos de la emergencia sean mayores y el número de víctimas aumente. La ayuda que se proporciona en este plazo es la que reviste mayor urgencia entre los afectados y generalmente tiene que ver con la atención médica, el acceso a alimentos, la seguridad, etc.

  • Planificación de operaciones: prioridades, funciones y plazos:

El hecho de que la respuesta deba ser inmediata no quiere decir que las acciones no se desarrollen dentro de un plan de operación. En esta fase, ACNUR establece las prioridades en materia de atención, delega responsabilidades, reparte el trabajo entre su personal de emergencias y, en general, despliega protocolos y fija plazos.

Respuesta de ACNUR al terremoto de Nepal. Foto: Brian Soko vía ACNUR.

En la medida de lo posible, en la planificación deben formar parte activa los propios afectados de la emergencia, quienes conocen en primera persona las necesidades más apremiantes de la población.

  • Coordinación y organización de recursos:

El personal de ACNUR desplegado a las zonas afectadas se reúne periódicamente para coordinar las labores de atención. En este momento, la información juega un papel determinante para hacer extensiva la atención a todas las áreas. A esta altura del proceso ya se han identificado los focos prioritarios de atención.

  • Medidas para reforzar la atención inmediata:

Pasados unos días, ACNUR pone en marcha las acciones aprobadas en el plan de atención elaborado tras el primer contacto con la emergencia humanitaria, las cuales varían en cada caso según el impacto de la emergencia o las condiciones en las que se ha presentado la misma. No es lo mismo atender una emergencia que ha dejado 1.000 víctimas directas que otra que ha afectado a 25.000 personas.

La idea es que estas acciones refuercen la atención suministrada en las primeras 72 horas y que, a la vez, sean sostenibles en el tiempo, no de forma permanente pero sí al menos mientras se intenta mitigar los efectos de la emergencia. Estas medidas suelen aplicarse con la colaboración de gobiernos, instituciones y organismos.

ACNUR sigue por lo general un mismo patrón de atención. Sin embargo, en algunos casos redobla esfuerzos en las áreas más urgentes que se deriven de la emergencia humanitaria. A medida que pasan los días, la ayuda de primera necesidad disminuye y el foco se pone en los aspectos cotidianos.

  • Relaciones del personal de ACNUR con organismos externos:

Desde el inicio del proceso de atención de una emergencia humanitaria y hasta el final del mismo, ACNUR establece relaciones con gobiernos, entidades oficiales, cuerpos diplomáticos y otros actores externos que avalan su actuación en el lugar afectado y le permitan intercambiar información sobre la situación. Aunque en un principio su labor es sólo temporal, el tiempo que el personal está dedicado a las labores de atención puede prolongarse indefinidamente, tal como sucede hoy día en ciertos campos de refugiados ante la dificultad que tienen las personas de regresar a sus hogares. En esos casos, los refugios proporcionados por ACNUR se convierten en zonas de estancia que adquieren el tamaño de pueblos o pequeñas ciudades.

No debemos olvidar que el principal objetivo del protocolo es garantizar el bienestar y los derechos de las personas refugiadas. La atención nunca debe entenderse como una solución definitiva y permanente. Por el contrario, es estructural y se enfoca sólo en mitigar los efectos negativos del desplazamiento forzoso.

Atención humanitaria en la isla griega de Lesbos

Desde que comenzó la guerra en Siria, hace casi 6 años, uno de los puntos neurálgicos de la emergencia humanitaria ha sido la isla griega de Lesbos, ubicada en el Mar Egeo, a medio camino entre Turquía y Grecia.

Hasta allí llegan cada día miles de refugiados, mayoritariamente sirios, que huyen de la guerra y buscan un lugar más seguro para salvar su vida y la de sus familias. ACNUR ha instalado en este lugar uno de los campamentos con flujo de refugiados.

Supervivientes de una embarcación en el centro de recepción de Lampedusa, Italia. Foto: Francesco Malavolta vía ACNUR.

Sólo en lo que respecta a 2015, los equipos de atención registraron la llegada de más de 1.000 personas diarias a las costas de Lesbos, la mayoría de ellas en embarcaciones sin los requerimientos necesarios para un desplazamiento marítimo.

La atención se inicia con el registro de los refugiados ante el personal de emergencias, que se encarga de recabar sus datos personales y determinar las necesidades más acuciantes en cada caso. En las primeras 72 horas se les proporciona atención médica, alimentación y un refugio temporal en el que puedan establecerse.

El personal de ACNUR también ofrece asistencia especializada para menores que viajan solos y personas con alguna discapacidad.

Pasado el primer ciclo de atención, los refugiados forman parte de la comunidad que se establece en el campamento y se mantienen a la espera de una mejora de la situación, ya sea para continuar su tránsito hacia Europa o hacia un tercer país de acogida.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.



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