El presidente de Austria, el primer líder verde de Europa

Vista del Grüner See, el Lago Verde en español, situado en una reserva natural en Austria [Foto: Herzi Pinki vía WikimediaCommons].

Una posible victoria del candidato ultraderechista, Norbert Hofer, en Austria, puso en alerta a gran parte de la comunidad europea. Después de que la segunda vuelta electoral se repitiera por irregularidades en el conteo de los votos por correo, el continente temió que se pudiera alzar el primer gobierno de extrema derecha en la región. Pero no fue así, finalmente, el vencedor fue el viejo líder del partido ecologista, Alexander Van der Bellen, un político que genera muchas expectativas de cara a desafíos importantes como el calentamiento global y el desarrollo sostenible en el futuro.

Norbert Hofer, líder del ultraderechista Partido de la Libertad de Austria [Foto: Bwag vía WikimediaCommons].

El 49’7% de votos obtenido por Hofer despertó dudas en un año en el que el mundo se encontró con resultados electorales inesperados. Sin embargo, al imponerse el resultado contrario, nos encontramos ante un escenario en el que el primer candidato “verde” en obtener el poder tendrá que enfrentarse a escépticos del cambio climático como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o la figura ascendente de Marine Le Pen en Francia. Todo ello en el contexto del avance de la ultraderecha que vive una Europa inmersa en la crisis de refugiados y las repercusiones que eso genera.

Van der Bellen ganó a un discurso populista, xenófobo y discriminatorio que caló hondo en gran parte del electorado austríaco, que quedó dividido entre dos modelos de país sumamente diferentes. Esto se refleja en las encuestas, que daban como ganador al ecologista con un margen de más del 7% de diferencia cuando, finalmente, sólo logró sobrepasar al candidato ultraderechista por un 3%, lo que demuestra la imprevisibilidad que tienen los sondeos y la creciente evolución de una ciudadanía que no responde fielmente a las estructuras políticas tradicionales como en otras épocas.

Austria y el medio ambiente, el desafío que se viene

Uno de los grandes retos que tiene Austria de cara al futuro es lograr una eficiente política de saneamiento en sus principales lagos y ríos para detener la contaminación, que proviene generalmente del ascenso en las actividades turísticas en parajes naturales que llegan a recibir casi 100.000 visitantes al año. Este tipo de desarrollo turístico pone en peligro Lago Verde, uno de los principales centros turísticos del país, debido al oscurecimiento de sus aguas y puede llegar a afectar a las napas de agua que vienen de otras masas hídricas.

Alexander Van der Bellen, líder del Partido Verde austriaco y Presidente Federal de Austria desde 2017 [Foto: Manfred Werner/Tsui vía WikimediaCommons].

La implementación de políticas ambientales que no tienen en cuenta el cambio climático, como las propuestas por el opositor Norbert Hofer, podrían tener un fuerte impacto en un país que procura avanzar hacia un programa de energías limpias y combatir la energía nuclear en países vecinos como la República Checa y Eslovaquia. Además, en el caso de Austria, como en el de toda Europa, hay que prestar especial atención a los recursos hídricos, ya que el agua es un recurso estratégico en una región donde cada vez hay más demanda por parte de una población creciente en un continente pequeño. De tal manera, los países europeos no se pueden permitir el lujo de desgastar este valioso recurso.

Por otra parte, Austria es un país pionero en el ámbito de las energías renovables en Europa y hace casi cuatro décadas que abandonó la energía nuclear como método de producción de energía. En la actualidad, según datos oficiales, el 75% de la energía que consume el país proviene de fuentes verdes y el 25% restante sale de combustibles fósiles. Van der Bellen quiere lograr un abastecimiento del 100% en base a energías limpias, basándose en el caso de Costa Rica, y con el objetivo de dejar de depender de una industria contaminante como la de los hidrocarburos fósiles.

Hay regiones como la de Baja Austria que ya tienen un total abastecimiento de energías renovables con inversiones que llegaron a casi los 3.000 millones de euros en 2002. Casi el 65% de la energía que consume esa provincia es hídrica debido a los innumerable recursos con los que cuenta en sus picos nevados. Por otra parte, esta reconversión produjo 36.000 puestos de trabajo, según las autoridades locales. El partido ecologista quiere llevar el actual 35% de autoabastecimiento de energías limpias a un 50% en un plazo de 10 a 15 años.

Además, Greenpeace Austria advirtió que, si no se llevan adelante medidas que reduzcan los gases de efecto invernadero, en 2050 el país va a sufrir cerca de 50 días con temperaturas superiores a los 30°C, cuando habitualmente ese número es de 30 días anuales. Esto produciría problemas en la salud de los habitantes; sin ir más lejos, en la última década se han registrado cerca de 300 muertes producto de las olas de calor en un mundo cada vez más sensible a este tipo de cambios.

Imagen del Danubio en su paso por la Baja Austria, región que está liderando el traspaso a las energías limpias en el país [Foto vía wedding-travel.ru].

Las dudas sobre Van der Bellen

Los principales cuestionamientos que surgen sobre el ahora presidente austríaco son, esencialmente, posturas ridículas que van directamente al ataque personal diciendo, por ejemplo, que Van der Bellen es un fumador compulsivo, algo peligroso a sus 72 años, una edad muy avanzada para sus detractores. Estas posturas que sólo denotan el extremismo y polarización que vive el país despiertan dudas dentro de la Unión Europea, que observa una supuesta “grieta” en su sociedad, no sólo la austríaca sino la europea. En este sentido, en este momento hay diversos asuntos que dividen el continente: los que quieren albergar refugiados y los que no, los que quieren ser menos duros con los inmigrantes y los que no, los que quieran la unidad de la UE y los que no; entre otros muchos temas.

El escenario político en Europa es una caja de sorpresas, y el mundo debe estar atento a ella. El avance de la extrema derecha y la polarización de discursos sobre temas controvertidos como la inmigración, la globalización y las alianzas regionales, ya tuvieron consecuencias con el Brexit. Por suerte, Van der Bellen ha demostrado que se puede parar esta oleada de descontento que se vivía en su país y su canalización hacia la derecha populista. Ahora, la población espera que cumpla con sus promesas de campaña.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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