22/10/2017 BARCELONA

Especial 2016: los acontecimientos que han marcado el año

Acabamos el año 2016 con un artículo especial de United Explanations. En este texto repasamos los hechos clave de cada uno de los 12 meses de un año que ha agitado el panorama internacional. Y con ello... ¡damos la bienvenida al 2017 y os deseamos un feliz año nuevo!

Llegamos al final del año 2016, un año marcado por las sorpresas. Contra todo pronóstico, hemos visto cómo Donald Trump ganaba las elecciones estadounidenses, cómo Reino Unido votaba a favor de abandonar la Unión Europea, y cómo la ciudadanía de Colombia optaba por votar en contra de los acuerdos de paz con las FARC.

Por otra parte, también hemos observado con tristeza cómo la comunidad internacional seguía sin dar una respuesta efectiva a la guerra civil siria; cómo Europa, lejos de resolver la crisis de los refugiados, se replegaba sobre sí misma y sufría un auge de los movimientos populistas de extrema derecha; y como el terrorismo yihadista sigue azotando el mundo.

Desde United Explanations damos la bienvenida al 2017 listos para analizar los eventos clave de este nuevo año. Sin embargo, sabemos que no se puede pasar página sin haber leído atentamente la anterior, así que os presentamos este repaso de los sucesos que han marcado este año 2016.

Enero: estallan las tensiones de Teherán a Pyongyang

El año empezaba con un nuevo episodio de la guerra fría entre Arabia Saudí e Irán. Después de que el régimen de los Saud ejecutara al jeque Nimr al-Nimr, líder de la comunidad chií en el reino, Irán vivió una serie de protestas masivas que acabaron con la quema de la embajada saudí en Teherán. Ante este hecho, los países de Oriente Medio se alinearon dando apoyo a los campeones regionales, un apoyo basado, tradicionalmente, en la división suní-chií. Sin embargo, en esta ocasión, las presiones diplomáticas de la casa de los Saud dieron la victoria a la monarquía, que consiguió recabar el apoyo de los principales países de la región, dejando al régimen de los ayatollah’s en una posición defensiva.

Imagen de Hassan Rouhani durante su discurso de victoria en las elecciones presidenciales de junio de 2013 [Foto: Meghdad Madadi vía WikimediaCommons].

Así, Djibouti, Sudán y Bahréin anunciaron el cese de sus relaciones diplomáticas con Irán en solidaridad con Arabia Saudí; mientras Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait llamaron a sus embajadores desplazados en Teherán. Por su parte, Jordania llamó a consultas al embajador iraní en Amman y Turquía condenó de forma contundente la política del régimen iraní en Oriente Medio, aprovechando la ocasión para acusar a Irán de apoyar el gobierno sirio de al-Assad.

Finalmente, el Consejo de Seguridad de la ONU también condenó lo sucedido en la embajada saudí en Irán sin condenar, por otro lado, la ejecución del jeque al-Nimr. Toda esta presión diplomática obligó a Rouhani a pronunciarse anunciando la persecución de los que causaron la destrucción de la embajada, desautorizando al líder supremo, el ayatollah Khamenei.

Miles de kilómetros al este, en Asia, otro actor clave del escenario internacional causaba un nuevo episodio de desestabilización: Corea del Norte realizaba otra prueba nuclear. Siguiendo el patrón de un período marcado por el aislamiento internacional y el aumento de la agresividad frente a sus enemigos regionales, Corea del Sur y Japón, y su principal enemigo global, Estados Unidos, Pyongyang llevaba a cabo la cuarta ronda de pruebas nucleares de su historia.

Habiendo empezado en 2006, Corea del Norte realizó pruebas de armamento nuclear los siguientes años 2009, 2013 y, finalmente, este 2016. La característica principal de esta última ronda de pruebas es que, por primera vez, el régimen proclamó que había testado con éxito una bomba de hidrógeno, cuya capacidad de destrucción es centenares de veces superior a la de un arma nuclear convencional. No obstante, aunque los registros sísmicos indicaron que el arma testada era de una potencia superior a las detonadas los años anteriores, diversos expertos en energía atómica pusieron en duda que se tratara verdaderamente de una bomba de hidrógeno.

Febrero: zika una emergencia sanitaria global

El 2016 contó con su epidemia global particular que, en este caso, suscitó la alarma hasta de los mismísimos medallistas olímpicos, que llegaron incluso a dudar de su participación en los JJ.OO. de Río 2016 por el riesgo de contagiarse de zika. El virus, que ya había aparecido a mediados del siglo XX, sorprende con un brote en el año 2015 en el noroeste brasileño que posteriormente se extiende a otros países como Colombia o Cabo Verde. Pero el zika no fue noticia hasta que en el 2016 se registran dos casos en EE.UU., hecho que marcó el comienzo de la parafernalia de alarma, y la proliferación de fotos de bebés con microcefalia, consecuencia que, se sospecha, tiene el virus sobre el feto en las mujeres embarazadas. Fue así como comenzaron, además, los juicios de valor: ¿cómo se les ocurre a esas mujeres, encima pobres, quedarse embarazadas con esos riesgos?

Una mujer embarazada, colectivo en riesgo de sufrir las peores consecuencias del virus del zika, lee con atención las indicaciones del protocolo de prevención [Foto: ACN vía Flickr].

La epidemia del zika dejó un mes de febrero marcado por las cifras: casi 4.000 casos, protocolos de actuación, cantidades millonarias en investigación y prevención y, sobre todo, mucho miedo de que ese virus pudiera proliferar en los países occidentales. Después de todo, el zika es una prueba más de que las elevadas temperaturas provocadas por el cambio climático avanzan arrasando, como siempre sucede en estos casos, con aquellos que continúan siendo los más vulnerables: niños y mujeres con bajos recursos del llamado sur global.

Con la mirada puesta en el continente latinoamericano, la aprobación, ese mismo mes, de la ley de amnistía y reconciliación en Venezuela, significó poner en jaque al gobierno de Nicolás Maduro, cada vez más devastado. La ley, muestra de las firmes intenciones del MUD (Mesa de Unión Democrática) por desencarcelar a los opositores políticos y acabar con más de diez años de chavismo, es una evidencia más de la ruptura de una Venezuela sumida en una profunda crisis económica, social y humanitaria.

Marzo: pánico en Europa y rabia en América Latina

El mes de marzo será recordado por el sangriento atentado del ISIS en la capital de Europa. El martes 22, un doble ataque suicida perpetrado por miembros del grupo terrorista atacaron la ciudad de Bruselas en dos puntos: el aeropuerto (donde se registró el peor ataque) y la estación de metro de Maelbeek, en el centro de la ciudad y próxima a la zona donde se encuentran Parlamento, Comisión y Consejo de la Unión Europea. El atentado causó 32 víctimas mortales y 270 heridos, a los que hay que sumar los tres terroristas inmolados. El barrio de Molenbeek ha sido señalado como la “zona cero” de los yihadistas en el país; de hecho fue en sus calles donde cuatro días antes se detuvo a Salah Abdeslam, el terrorista huido de los atentados de París, después de una larga redada que contó con disparos y explosiones.

Captura de una cámara de seguridad del aeropuerto de Bruselas que muestra a los tres autores del atentado [Foto: lemonde.fr vía WikimediaCommons].

Saliendo del asfixiante protagonismo del ISIS, cabe destacar la visita de Obama a la Habana, convirtiéndose así en el primer presidente estadounidense en visitar la isla en 90 años. Siguiendo en el continente americano, no se puede olvidar ni el asesinato de la ecologista Berta Cáceres, el día 3 de marzo mientras estaba en su domicilio de Honduras, ni mucho menos su lucha contra los abusos de las grandes corporaciones en la zona y su defensa de los derechos fundamentales de los indígenas. No obstante, y por fortuna, su lucha sigue en pie a través del Consejo Cívico de Organizaciones Indígenas Populares. Mientras, en Siria asistimos a la declaración de autonomía de la comunidad kurda, quienes controlan la zona norte del país. La idea es lograr su independencia respecto Damasco y “representar a todos los grupos étnicos que viven allí”. Si bien no debería haber dudas de que conseguirán el segundo de sus objetivos, está por ver que logren el primero.

Abril: el peso de la justicia

La primavera de 2016 llegaba cargada de informaciones y sentencias históricas, hechos que representaban una consecución de justicia, real o simplemente poética. Por una parte, salían a la luz los “papeles de Panamá” que, si bien no han tenido amplias consecuencias legales, han supuesto la constatación de que el sistema financiero global, lejos de ser perfecto, es corrupto y permite que las élites político-económicas a nivel internacional oculten su dinero. En este caso lo han hecho a través del entramado de evasión fiscal más grande y bien organizado de la historia.

Ficha policial del exlíder serbobosnio condenado por genocidio y crímenes contra la humanidad, Radovan Karadzic, realizada en noviembre de 1984 [Foto: Yugoslav and Bosnian pólice vía WikimediaCommons].

Los papeles de Panamá fueron una revelación de una cantidad inmensa de datos sobre 214.488 entidades offshore conectadas a miles de personas de casi todos los países del mundo. Estos documentos salían del despacho de abogados Mossack Fonseca, firma panameña con 44 filiales alrededor del mundo que es considerada la cuarta proveedora mundial de sociedades en paraísos fiscales. Así, este despacho ofrecía a sus clientes la desviación de su capital a paraísos fiscales como Suiza, Chipre, las Islas Vírgenes británicas o Singapur por vías legales, lo que, en muchos casos, ha supuesto el blanqueo de capitales provenientes de la delincuencia organizada. Y aunque esto, en sí mismo, no es una ilegalidad, sí que supuso un duro golpe a la legitimidad de las élites implicadas en el caso, sobre todo para aquellas del plano político, como el primer ministro islandés Sigmundur Davíð Gunnlaugsson o el presidente ruso Vladimir Putin.

Por otra parte, el mes de abril nos traía la justicia real, la que tiene las máximas consecuencias legales: el exlíder serbobosnio Radovan Karadzic era condenado a 40 años de prisión por los cargos de genocidio y crímenes contra la humanidad. Después de haber pasado 10 años en la clandestinidad, con una identidad falsa, Karadzic fue detenido en el año 2008. Seguidamente, se inició un juicio llevado a cabo por el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia que duró 8 años y en el que el líder serbobosnio se representó a sí mismo pidiendo su absolución inmediata. Para sostener dicha posición, Karadzic argumentó que las atrocidades cometidas durante la guerra en los Balcanes no las llevaron a cabo los soldados bajo su mando.

Finalmente, este abril de 2016, el tribunal dio por finalizado el que se considera el juicio más trascendental desde la Segunda Guerra Mundial y sentenció que Karadzic era culpable de 10 de los 11 cargos que se le imputaban, por lo que fue condenado a 40 años de cárcel. Entre dichos cargos se encuentra el delito de genocidio al considerársele responsable del asesinato de 7.500 musulmanes en Srebrenica en el año 1995. Además, fue declarado culpable de crímenes contra la humanidad cometidos durante la Guerra de Bosnia de 1992-1995.

Mayo: la política y sus instituciones

Rodrigo Duterte, nuevo presidente de Filipinas [Fuente: Keith Bacongco vía Wikimedia Commons].

Dos países son los grandes exponentes de los cambios políticos que ha traído mayo de 2016: Filipinas y Brasil. En Brasil, se aprueba un impeachment provisional a la presidenta Dilma Rousseff. Aunque oficialmente se la acusa de haber violado las leyes presupuestarias del país, el proceso está liderado por la oposición, que ha llegado a ser catalogada de golpista. Se establece que Rousseff será sometida a un juicio político en el Senado.

En la otra punta del mundo, Filipinas celebró sus elecciones presidenciales, eligiendo a Rodrigo Duterte con un 40% de los votos. Durante la campaña, Duterte declaró que su presidencia sería sangrienta, que emitiría indultos por violaciones de derechos humanos a policías y soldados, que se indultaría a sí mismo por matanza, y que él debería haber sido el primero en violar a una misionera australiana en 1989 en Davao, en calidad de alcalde.

Por otra parte, en el resto del mundo también sucedían diversos hechos clave: en España, las Cortes fueron disueltas tras no ponerse de acuerdo las diferentes fuerzas políticas para formar gobierno, y así, el Rey convocó nuevas elecciones generales para junio. Mientras, en Estados Unidos se seguían celebrando las diferentes primarias presidenciales, en las cuales Donald Trump se aseguró matemáticamente la nominación de su partido, tras ganar los delegados suficientes. Al mismo tiempo, Barack Obama hizo la primera visita de un presidente de Estados Unidos a Hiroshima, en Japón. En el otro lado del globo, Daesh perpetró diversos atentados en Bagdad, cobrándose ochenta víctimas mortales. No obstante, también hubo buenas noticias a nivel de terrorismo: dos niñas secuestradas por Boko Haram en Nigeria en 2014 fueron encontradas sanas y salvas.

Junio: el terrorismo asola el mundo y el Brexit se hace realidad

Dentro de varias generaciones se seguirá hablando del 23 de junio de 2016 como el día en que los británicos decidieron abandonar la Unión Europea mediante un referéndum. Este hecho, sin antecedentes, puede ser el desencadenante de la destrucción del proyecto europeo. Aunque sólo el tiempo nos lo dirá, lo que está claro es que junio marcará un antes y un después en la historia de Europa.

Hemiciclo del Espacio Léopold, en Bruselas, una de las sedes del Parlamento Europeo [Foto vía © Sergio Marín, 2016].

2016 ha resultado ser el año de la posverdad, y Reino Unido uno de los casos más claros de este fenómeno. La campaña del referéndum estuvo marcada por los sentimientos y no los hechos, se menospreció la opinión de los expertos a todos los niveles, incluído el ministro David Gove, que afirmó que “Reino Unido estaba harto de los expertos”. Ocurra lo que ocurra en Occidente a partir de ahora, la historia considerará a Reino Unido como el caldo de cultivo.

El Brexit, como se le conoce popularmente, daría para ensayos y tesis doctorales enteras y, sin embargo, otros sucesos significativos ocurrieron durante el mismo mes del referéndum británico. En un hito histórico, el gobierno colombiano y las FARC firmaron un alto el fuego definitivo. Sin salir de América Latina, Perú eligió a Pedro Pablo Kuczinsky como presidente, evitando por los pelos el retorno del fujimorismo al poder.

Junio fue un mes marcado por el terror: un terrorista solitario asesinó a más de cincuenta personas en una discoteca gay en Orlando. Justo antes del homenaje a las víctimas de Orlando, en Francia, otro terrorista mató a dos policías en las afueras de París. A finales de mes, un ataque terrorista en el aeropuerto de Estambul se cobró la vida de cuarenta personas. Mientras fortalece su presencia alrededor del mundo, Daesh se debilita en casa: también es en junio cuando el gobierno iraquí anuncia haber retomado el control de la ciudad de Falluja.

Julio: el informe Chilcot y la sombra sobre Niza

Este mes dejó para la oscura historia del terrorismo una nueva forma de atentar: el 14 de julio, un terrorista atropelló con su camión a las personas que celebran el día nacional de Francia, conduciendo durante dos kilómetros por el Paseo de los Ingleses de la localidad costera de Niza. El balance fue de 84 muertos, 202 heridos y una brutal sensación de inseguridad y desconcierto. El ISIS, de nuevo, se adjudicó la autoría de la masacre; y el presidente Hollande extendió otros tres meses el estado de excepción, ya en vigor desde los atentados del pasado 13 de noviembre de 2015.

Imagen de las protestas ciudadanas en contra del golpe de Estado en la ciudad de Tokat, Turquía [Foto: Lubunya vía WikimediaCommons].

Poco tiempo después, en la madrugada del 16 de julio, asistimos a un intento de golpe de Estado en Turquía. No solo supuso una sorpresa mayúscula sino que aún hoy, meses después, quedan zonas de sombra por aclarar. Los hechos contrastados demuestran que un amplio sector de las Fuerzas Armadas organizó una asonada militar que no obtuvo el respaldo de la población, uno de los principales motivos de su fracaso junto con la descoordinación del plan. Una vez aplacada la revuelta, se culpó al clérigo Gülen, afincado en los EE.UU. y crítico con Erdogan, de haber sido el autor intelectual, lo cual fue negado por él mismo. Las consecuencias fueron más de 250 muertos, un número indeterminado de encarcelados, el comienzo de una cruda represión de las libertades individuales (y especialmente contra los medios de comunicación) y la sombra de la duda de hasta qué punto el propio Erdogan conocía los movimientos sediciosos y la conveniencia de éstos para llevar a cabo las purgas que vinieron después.

Por otro lado, a comienzos de mes se presentó el informe Chilcot sobre la participación del Reino Unido en la guerra de Irak. Elaborado durante siete años y con un coste de 13 millones de euros, concluyó, entre otras cosas, que la base jurídica fue insuficiente para ir a la guerra; la manipulación de los informes de inteligencia; constató que “no se habían agotado las alternativas pacíficas” en el momento en el que Reino Unido decidió sumarse a la guerra de Irak y evidenció la falta de planificación para el país tras el derrocamiento del régimen. Finalmente, a finales de mes supimos que, en el otro lado del Atlántico, Hillary Clinton consiguió los avales para ser la candidata del Partido Demócrata, derrotando así a su rival, Berni Sanders, defensor de ideas más progresistas que pidió unidad en el partido para derrotar a Trump.

Agosto: las dudas se confirman

Este año, agosto ha guardado relación con mayo. Fue este mes cuando el Senado confirmó la destitución de Dilma Rousseff como Presidenta de Brasil y nombró oficialmente al cargo a Michel Temer, hasta entonces presidente interino. Éste estableció un nuevo gobierno en el que todos sus miembros son hombres, constituyendo así un claro retroceso del rol de la mujer en la política brasileña. Todo esto ocurre justo después de que el planeta haya estado pendiente del país, que acogió los Juegos Olímpicos de Verano en medio de la crisis global por el virus del zika.

Reunión del Consejo de Ministros brasileño del gobierno de Temer, formado sólo por hombres [Fuente: José Cruz via Wikimedia Commons].

También fue en agosto cuando estalló la guerra contra las drogas prometida por Duterte en Filipinas: gracias a las iniciativas presidenciales, son cerca de 2.000 los asesinatos de adictos y traficantes de droga sin proceso judicial alguno. Aunque aumentó la violencia en las calles del país, hecho por el que Naciones Unidas y Human Rights Watch expresaron su preocupación, Duterte cuenta con niveles de aprobación ciudadana cada vez más altos.

Por su parte, Daniel Ortega inició una campaña electoral con una oposición anulada en Nicaragua; Tailandia aprobó por referéndum una constitución militar, legitimando a la junta instaurada tras el golpe de Estado de 2014; y, en Sudáfrica, el partido gobernante consigue ganar las elecciones locales, pero lo hace sufriendo un revés importante en grandes ciudades como Johannesburgo, en las que pierde el poder.

Finalmente, siguiendo el patrón anual, el terrorismo no dio tregua: un terrorista suicida asesinó a setenta y cuatro personas en un hospital de la ciudad pakistaní de Quetta, otro suicida asesinó a más de cincuenta personas en una boda en Turquía, y un ataque se cobró la vida de trece personas en la Universidad Americana de Kabul; y, en Yemen, un ataque aéreo saudí mató a once personas en dependencias de Médicos Sin Fronteras. Por otra parte, hubo una pequeña victoria contra el terror: murió Mohammad al-Adnani, uno de los líderes de Daesh.

Septiembre: ¿triunfo de la paz en Colombia?

El presidente de Colombia y el líder de las FARC se dan la mano tras la firma del acuerdo de paz [Foto: PresidenciaRD vía Flickr].

El término histórico debería reservarse para acontecimientos cruciales, fundamentales en el relato de un país. El 26 de este mes, sin lugar a dudas, tuvo lugar uno de ellos: después de 52 años, en los que hubo más de 250.000 muertos, 100.000 desaparecidos y más de seis millones y medio de desplazados, el Estado de Colombia firmó la paz con las FARC, la guerrilla más potente de Latinoamérica. Cartagena de Indias fue el escenario que alumbró el encuentro entre José Manuel Santos (que lograría el Nobel de la Paz meses después) y Timoleón “Timochenko” Jiménez, líder de la guerrilla. “Ya no habrá espacio en Colombia para la política basada en la violencia”, zanjó Ban Ki-moon. El acuerdo quedó visto para ser aprobado en referéndum el 2 de octubre, consiguiendo vencer el “no”, opción defendida por el expresidente Álvaro Uribe. Uno de los aspectos más controvertidos del debate fue el encaje en la vida política de los exguerrilleros y la gestión de sus posesiones. Paradójicamente, el “sí” se impuso en los territorios más afectados por el conflicto. Sin embargo, el 1 de diciembre, el Congreso refrendó el segundo acuerdo de paz (firmado una semana antes), permitiendo al presidente Santos comenzar las gestiones para llevar a cabo lo pactado.

En otro orden de cosas, el mismo domingo tuvieron lugar las elecciones vascas y gallegas, las cuales habían adquirido mayor relevancia de la habitual al encontrarse España sin gobierno, 300 días después y dos elecciones mediante. Los pronósticos, por una vez en el año 2016, se cumplieron y el PP, de la mano de Feijóo, renovó la mayoría absoluta en Galicia mientras Urkullu (del PNV) consiguió una nueva victoria en el País Vasco. Los resultados se interpretaron como un espaldarazo para que Rajoy consiguiera la investidura y una dura derrota tanto para Rivera (Ciudadanos No logró un solo asiento en ninguno de los dos Parlamentos) y para Pedro Sánchez, exsecretario general del PSOE, quien buscó a la desesperada un nuevo Congreso para evitar dimitir, lo cual no fue más que posponer lo inevitable.

Octubre: guerra y terrorismo, luchando contra el ISIS

El 2016 ha sido un año en el que el mundo ha estado más pendiente que nunca de la guerra en Siria y de su actor más temido: el Estado Islámico o ISIS. Si los años 2014 y 2015 se caracterizaron por el auge del grupo terrorista, el 2016 parecía ser el año de la contraofensiva para derrotarlo, y el mes de octubre marcó un punto de inflexión en esta lucha.

Soldados peshmerga del ejército del Kurdistán iraquí en la zona de Kirkuk en junio de 2014 [Foto: Boris Niehaus vía WikimediaCommons].

En 2014, el ISIS pasó de ser un grupo terrorista escindido a un ejército que se había extendido por Siria e Irak y, en junio de ese mismo año, el grupo capturaba la ciudad de Mosul y proclamaba la creación del Estado Islámico, con Abu Bakr al-Baghdadi al frente como líder de todos los musulmanes, el nuevo Califa. Con una fuerza de 1.500 militantes, el ISIS consiguió ahuyentar a 30.000 soldados iraquíes corruptos, desmotivados y faltos de entrenamiento que habían sido destacados en la ciudad para defenderla. Desde ese momento, la recuperación del enclave se convirtió en un objetivo indispensable para diversos actores con incidencia en Irak.

Así fue como empezó a gestarse la campaña para la recuperación de Mosul, que comenzó oficialmente en marzo de 2016 y en la que participan el ejército iraquí, el ejército peshmerga del Gobierno Regional del Kurdistán, las milicias chiíes y suníes presentes en Irak, la coalición internacional (que incluye fuerzas de Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Dinamarca, Bélgica, Canadá y Australia, entre otros) e incluso tropas del ejército turco de Erdogan. La campaña, liderada por 25.000 tropas del ejército iraquí, cuenta con el apoyo aéreo y terrestre principalmente de EE.UU. y Francia y el mes de octubre marcó un punto de inflexión en la misma, pues las distintas fuerzas que combaten al ISIS llegaron a las puertas de Mosul e iniciaron la ofensiva sobre la ciudad.

Sin embargo, las redes de Estado Islámico se encuentran extendidas por todo el mundo y, aunque parece que se están produciendo avances contra el grupo terrorista en Siria e Irak, el mismo mes de octubre se produjo un contraataque de los yihadistas en Pakistán. Tres hombres armados con fusiles de asalto penetraron en una academia de policía de Quetta, en la zona pakistaní del Baluchistán, y cometieron un atentado que se saldó con 62 muertos y más de un centenar de heridos, en uno de los atentados más graves de la historia reciente del país.

Noviembre: cuando pasó lo imposible

Portada del periódico cubano Granma, el más emblemático del país, despidiendo a Fidel Castro.

Todavía es pronto para poder pensar que el mundo pueda recuperarse de la sacudida que noviembre de 2016 significó a todos los niveles. Tras un fin de campaña frenético que nos dejó las más bochornosas declaraciones del candidato republicano Donald Trump amenazando a Hillary Clinton con prisión si éste ganaba las elecciones, las ganó. La primera mujer candidata a la presidencia de los EE.UU., no está hoy en prisión, pero quien sí tomará posesión de su cargo el próximo 20 de enero es el excéntrico, machista, xenófobo y belicoso magnate estadounidense. Han sido muchos los análisis y las reflexiones tras esta inesperada victoria: en Europa, mientras que el centro socialdemócrata muestra su rechazo y se preocupa, sobre todo, por una ultra derecha europea que, animada por la victoria de Trump se frota las manos de cara a las elecciones que vienen en 2017; para Rusia, a quien de hecho se acusó de favorecer esta victoria, la situación puede cambiar y mucho si la sintonía que parece existir entre Trump y Putin verdaderamente se materializa en una alianza de poderes fácticos. Para Rusia, y para el mundo en general. México fue otra de las grandes víctimas, no tanto por lo que haya pasado ya sino por lo que puede pasar si se cumplen las promesas de Trump en cuanto a política migratoria. Pero también el resto de América Latina, que está cada vez más arrastrada hacia una nueva derecha, y que debe vigilar bien de cerca las intenciones del nuevo gabinete de gobierno. Por no hablar de Oriente Próximo, si verdaderamente EE.UU. pasara a alinearse con Putin, el hegemón global podría convertirse también en aliado de Asad, Irán y en enemigo de Arabia Saudí. Esto no quiere decir que la situación actual sea más beneficiosa para nadie, pero tampoco tiene trazas de mejorar en ningún sentido.

Para quien no crea en las casualidades, que el mismo mes que el populismo de derechas triunfe en EE.UU., fallezca el símbolo de los movimientos revolucionarios de izquierdas en el continente latinoamericano, puede interpretarse como una señal. El día 25 de noviembre, Fidel Castro Ruz, líder de la Revolución que derrocó la dictadura batistiana en Cuba en 1959, fallece en La Habana, tras más de 50 años de mandato. A pesar de que se encontraba fuera del foco público desde que en 2008 le cedió la presidencia a su hermano Raúl, Fidel continuaba su actividad política e intelectual en la sombra y su pérdida deja a Cuba frente a un futuro, cuanto menos, incierto.

Diciembre: el mundo que parece haber perdido el rumbo

El último mes pone el broche de oro a un año que difícilmente ha podido dejar a nadie indiferente. Quizás indiferencia sea precisamente el término que mejor defina la actitud de la humanidad frente a la masacre que está sufriendo la población civil de la ciudad siria de Aleppo desde la entrada de las tropas de Assad, apoyadas por las fuerzas rusas. A pesar de haber sido testigo de cinco años de guerra, los bombardeos perpetrados por ambos bandos en este último cuarto de 2016 no tienen precedente alguno. Tampoco la iniciativa de la comunidad internacional de abrir corredores humanitarios para asegurar la supervivencia de los civiles de la ciudad y evitar así que sean utilizados como rehenes, ha impedido que las bombas sigan cayendo, derribando una ciudad patrimonio de la humanidad de la que ya queda poco o nada. Las imágenes de niños cubiertos de polvo y sangre llorando las pérdidas de sus familiares o los tweets de aquellos que se despedían de un mundo que es capaz de dejar que sigan ocurriendo masacres como esta, comportan una sensación de resignación, de indiferencia, que hasta ponen en tela de juicio la funcionalidad de las instituciones internacionales. Ni la ONU puede evitar que eso ocurra en Aleppo, ni todas las medidas de seguridad pueden evitar que el embajador ruso en Turquía muera tiroteado por un falso agente de seguridad infiltrado en plena presentación de una exposición, ni tampoco que de nuevo un autobús arroye a los visitantes del mercado de navidad en el centro de Berlín. Diciembre finaliza con guerra, terrorismo y una ultraderecha que cada vez con menos reparos se proclama la única capaz de poner fin a un mundo que parece haber perdido el rumbo.

Imagen que muestra la destrucción y desesperación vivida por los ciudadanos de Aleppo durante la ofensiva final de las fuerzas de al-Assad y Putin [Foto vía independent.co.uk].

2016 ha sido un año nefasto en muchos sentidos, los números avergüenzan a la humanidad entera, miles de mujeres han sido maltratadas, abusadas, vejadas y brutalmente asesinadas por hombres. Otras cifras, como cada año, de la mortalidad infantil, el hambre, los problemas de acceso al agua, a medicinas, desnutrición, desigualdad, cambio climático… Pero desde luego, las cifras que mejor caracterizan este año son las de todas las vidas que se ha cobrado una crisis que enfrenta un mundo donde parece no haber cabida para todos. En 2016, miles y miles de refugiados y emigrantes se han jugado la vida corriendo todos los riesgos que entraña lanzarse al mar abrazado a un neumático como salvavidas. Un número que no deja de crecer y que pesa más por el ruido que hace en las fronteras europeas que por el dolor de sus historias y la falta de alternativas que tienen.

Con realidades así a veces dan ganas de borrar la historia, sin embargo no sólo no se puede sino que no debemos. Debemos continuar preguntándonos, indignándonos, frustrándonos y creando conciencia del mundo en el que vivimos, y desde United Explanations, esperamos poder seguir colaborando con ello en el 2017.

Con esta última explicación, repasando el año 2016, esperamos hacer frente a un año más cargado de cordura que este y, de parte de todo el quipo de United Explanations, ¡os deseamos un feliz año!

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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