15/11/2019 BARCELONA

Un Nobel de la Paz sin paz

Galardón del Premio Nobel de la Paz otorgado a Rigoberta Menchú y conservado en la Ciudad de México [Foto vía WikimediaCommons ].
¿Te has parado a pensar qué es realmente la paz? El hecho de que se haya otorgado el Premio Nobel de la Paz a Juan Manuel Santos nos hace reflexionar, una vez más, sobre la politización del concepto de paz que hay detrás de los premios.


El proceso de diálogo iniciado en Colombia arrancó en el año 2012 con un elevado pesimismo que, con el paso del tiempo, fue convirtiéndose en un rayo de esperanza, no solamente para los colombianos sino también para todos los países que observaban el desarrollo de los acontecimientos.

Cuando el pueblo fue a plebiscito y se rechazaron los Acuerdos que habían trabajado las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el gobierno del país, todo el mundo se sorprendió por este resultado inesperado, pues el proceso no ofrecía el principal elemento que vendía: la paz. En cualquier caso, para felicidad (o no) del gobierno, el Comité Noruego del Nobel distinguió el proceso de paz con el galardón del Premio Nobel de la Paz. Aunque pesa una duda sobre todo este proceso.

¿Realmente estaba el Gobierno colombiano buscando la paz o se ha tratado sólo de un acuerdo político para conseguir el alto al fuego?

Diferentes definiciones de paz

Según la Real Academia Española, la paz es una situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países. Por otro lado, una alternativa practicada en muchos gobiernos, con sus diferentes asimilaciones a lo largo de la historia, es la pax romana, una práctica que se caracteriza principalmente no con la ausencia completa de luchas armadas sino con un estado de pacificación interna que permite el desarrollo de un Estado. Y, por otra parte, el filósofo Kant, en su tratado sobre la paz perpetua, insiste en crear la paz mediante acuerdos que sean coherentes tanto con la razón como con la justicia. Vemos pues, que no ha sido fácil llegar a establecer un único sentido para entender qué es la paz.

El Premio Nobel como elemento de promoción de la paz

Los galardonados con el Premio Nobel de la Paz, en 1994, el Primer Ministro israelí, Rabin, el Ministro de Exteriores, Peres, y el representante de la OLP, Arafat, durante la ceremonia de recepción en Oslo [Foto vía Wikimedia Commons].
Los galardonados con el Premio Nobel de la Paz, en 1994, el Primer Ministro israelí, Rabin, el Ministro de Exteriores, Peres, y el representante de la OLP, Arafat, durante la ceremonia de recepción en Oslo [Foto vía Wikimedia Commons].

La práctica de establecer como un objetivo común la paz, en sí misma, fue también apoyada por el famoso inventor Alfred Nobel, que donó dinero para la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz. Y esta práctica perdura hasta el día de hoy.

Fue una sorpresa para muchos que el nominado para el año 2016 fuera el Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien había invitado a las FARC a iniciar un proceso de diálogo que, pasado el tiempo, fue objeto de un debate intenso, en el que han participado desde exguerrilleros hasta analistas del por qué del resultado electoral.

El Comité Noruego del Nobel politiza los premios

¿Realmente el Premio Nobel distinguió un proceso de paz y desarme o entregó un premio de consolación a Santos? Hay una realidad entre los conceptos previamente desarrollados y el concepto que el Comité tiene para entregar el premio, pues el galardón no se ajusta específicamente a los conceptos de paz. No es la primera vez que este premio se politiza sino que, a lo largo de casi medio siglo, se ha venido utilizando la distinción como un arma política, alejándose completamente de lo establecido por Alfred Nobel. Aquí vemos diferentes ejemplos:

  • Yasser Arafat, quien fuera líder de la Organización para la Liberación de Palestina no era precisamente un promotor de la paz, cuando su vestimenta de todos los días era el uniforme militar y sobre él pesaban acusaciones graves de crímenes y asesinatos.
  • Henry Kissinger fue el autor moral del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 en el cual se derrocó al Presidente de Chile, Salvador Allende. Además, promovió diversos conflictos en Asia durante la Guerra Fría.
  • Rigoberta Menchú, que se hizo pasar por una activista por los derechos de los indígenas guatemaltecos, también recibió este premio, lo cuál demuestra que el mismo Comité ni siquiera realiza las investigaciones pertinentes antes de entregar tan prestigioso galardón.

También debemos tener en cuenta que, muchas veces, el Comité Noruego del Nobel no tenía en cuenta a muchos candidatos por cuestiones políticas, como el caso de Mahatma Gandhi, que jamás fue nominado a este galardón por su postura anti-británica y pro-independiente. Otras tantas veces, la nominación va más allá de la búsqueda de la paz: Al Gore y Muhammad Yunus consiguieron este galardón, el primero por luchar contra el cambio climático y el siguiente por crear un nuevo sistema de micro-créditos, que si bien son causas nobles, no coinciden con la postura inicial de Alfred Nobel.

Al Gore recibe el Premio Nobel de la Paz, en el año 2007, por su lucha contra el cambio climático. Algo completamente inusual en los galardones [Foto vía Wikimedia Commons].
Al Gore recibe el Premio Nobel de la Paz, en el año 2007, por su lucha contra el cambio climático. Algo completamente inusual en los galardones [Foto vía Wikimedia Commons].

La búsqueda de la (verdadera) paz

Las nominaciones tienen mucho que ver con el tipo de paz que desde el Comité se está promoviendo. ¿Es la paz propuesta por los Acuerdos entre el gobierno de Colombia y las FARC una verdadera paz o era sólo una estratégica que generaría una paz política?

En el proceso de paz, en ocasiones anteriores, se habían señalado preocupaciones por el proceso en sí mismo. De las cuales, la más grave era la falta de justicia, componente clave para llegar a la verdadera paz, según Kant.

El problema era que los miembros de la guerrilla no querían pagar con cárcel los crímenes que habían cometido y se buscó un camino alternativo (y muy peligroso) que, con la práctica y el grado de corrupción reinante en América Latina, podía llevar a la impunidad y, por tanto, a una práctica incompleta de paz.

El concepto de una verdadera paz (reiteramos) tiene como principal componente la justicia. Martin Luther King Jr., activista por los derechos civiles, decía que la presencia de la justicia traería una verdadera paz a los pueblos. Por otra parte, Johan Galtung, uno de los más emblemáticos promotores de los procesos de paz, decía que la misma no solamente se refería a una ausencia de conflicto.

Pax Colombiana

En Colombia, ese concepto de paz fue reemplazado por Tribunales Especiales y procesos de desarmes incompletos en el cual no se castigaban los crímenes que se habían cometido (por parte de ambos actores), sino que se premiaba con libertad la confesión de los crímenes de una de las partes. Es cierto que no perdonarían los crímenes de lesa humanidad señalados en los Protocolos Internacionales pero la falta de justicia en sí es lo que ha costado caro.

Una verdadera paz debe buscar la justicia que tanto se anhela. Desde hace medio siglo, los políticos, en complicidad con el Comité, han secuestrado el concepto de paz y lo han reemplazado con una paz política que nos hace pensar equivocadamente en procesos tutelados por los políticos de turno, que pueden hacerlos justos, o no. Nos queda un camino muy largo para entender verdaderamente que instituciones promueven una paz real.

¡A seguir trabajando por la (verdadera) paz!

Aquellos referentes que promovían los Acuerdos de Paz (a nivel nacional e internacional) deben seguir buscando el camino que verdaderamente pueda satisfacer a todas las partes y no solamente a una de ellas. Timochenko, quien días antes de las elecciones había completado su tarea con los Acuerdos, se puso a disposición del gobierno nuevamente para seguir trabajando en el proceso de paz.

Si la misma guerrilla se pone a disposición para los diálogos luego del golpe post-electoral, esa es una señal positiva que el gobierno y el pueblo colombiano deben aprovechar, revisando las ventajas y desventajas del camino a seguir, y así construir una paz que se deba también a la justicia. Esto es lo que, al final, traerá verdaderamente un sentido de paz a todas las víctimas del conflicto que lleva más de medio siglo desarrollándose en Colombia.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Nelson David Cardozo

Licenciado en RRII. Especializaciones en Mediación, Derecho Electoral y Marketing Digital. Docente. Trabajo -parcialmente- en el marketing político digital y asesoría de campañas electorales. Tuiteame y hablamos @nelsondcg1


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