16/07/2019 BARCELONA

El terrorismo del Daesh: un conflicto bidireccional

Un nuevo Estado en Europa: el Estado de excepción [Foto: Chappatte vía The International New York Times].
Frente al reciente atentado terrorista producido en Bruselas, se retoma el debate sobre la integración de los jóvenes pertenecientes a la filiación confesional musulmana y su interacción en el marco político de la Unión Europea. Cuáles son las principales causas y motivaciones para enrolarse en una organización terrorista y qué responsabilidad tiene el resto de la sociedad ante estos jóvenes europeos son las principales cuestiones que debemos plantearnos.


A propósito de la fallida actuación de los servicios de inteligencia belgas ante el último de los atentados producidos en territorio europeo por el grupo terrorista Estado Islámico -o Daesh para no caer en la aprehensión de estos términos, pues ni se trata de un verdadero Estado con reconocimiento internacional ni es islámico al desvincularse de los preceptos base de la confesión musulmana- escribe en El Correo el profesor Ignacio Álvarez-Ossorio, especialista en estudios árabes e islámicos: “podría llevarnos a pensar que es el Daesh quien lleva ventaja y va ganando la partida. Este planteamiento es erróneo, puesto que la organización se encuentra en una situación extraordinariamente delicada, ya que sus fuentes de financiación se están desecando y el flujo de yihadistas hacia sus feudos ha descendido de manera notable”.

Asimismo, según la información que recoge el Real Instituto Elcano, el descenso de las fuentes de financiación terrorista ha supuesto un gran retroceso territorial para la aludida organización. Atendiendo a sus dos principales feudos, Siria e Irak, esto supone la pérdida del 40 % del territorio iraquí además de la recuperación de la ciudad siria de Palmira, punto estratégico para acceder a Raqqa, capital del ficticio califato.


Concentración tras los últimos atentados en Bruselas (AP Photo/Martin Meissner)
Concentración tras los últimos atentados en Bruselas (AP Photo/Martin Meissner)

Sin embargo, centrándonos en el viejo continente, «el enemigo lejano» si usamos las terminología divisoria de los extremistas, y a sabiendo que no es éste el principal foco del terrorismo (Según el Global Terrorism Database y el Pew Research entre 2000 y 2014 de los 15.181 atentados terroristas producidos sólo el 0,1 % ha sido cometido en Europa Occidental), ¿por qué considerar que el atentado del pasado día 22 ha significado una victoria tan notoria del Daesh frente a Europa?

En primer lugar por conseguir herir el denominado corazón europeo, haciendo proliferar un nacionalismo islamófobo como el que articula Viktor Orbán en Hungría, Marine Le Pen en Francia o, fuera de las fronteras, el estadounidense Donald Trump. Una política de exclusión que conforma la retroacción del estado terrorista con los guetos que prolonga la política social de Europa. Ya lo advierte el islamólogo Emilio González Ferrín en su reciente artículo para El Huffington Post: “No contribuiremos en absoluto a solucionar el problema del terrorismo yihadista en Europa si lo consideramos una enfermedad exógena. Mucho me temo que es un terrorismo nacional, europeo, nacido de las mismas fuentes de radicalización social que son tan populares entre esos jóvenes que citaba antes, los que no reciben en Europa una aculturación europea y, como alternativa, conciben un retorcido sentido del Islam incompatible con su tiempo y lugar”.

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No sólo lo demuestran las nacionalidades de los agresores, también la de los denominados foreign fighters -los combatientes enrolados en el conflicto de Oriente Medio- de los cuales 5.000 de los 30.000 son de origen europeo y, entre ellos, 562 sólo belgas. Es principalmente desde las redes sociales -según el perfil que elabora el Centro de Prevención contra las Derivas Sectarias ligadas al Islam (CPDSI): el 91 % de los individuos son adoctrinados desde Internet-, donde son atraídos por las falsas promesas que les ofrece el Daesh de fraternidad, socialización, nuevas oportunidades y compromisos familiares. Además de una visión utópica de estabilidad en zonas de Oriente Medio marginadas por Occidente y llamativas para este sector de la juventud que se ve marginado en su lugar de origen.

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Si bien estos augurios no serán otorgados por el grupo terrorista, tampoco serán satisfechos en una Europa cada vez más conservadora donde, tras el atentado a la revista Charlie Hebdo en 2015, los ataques contra la comunidad musulmana en Francia aumentaron un 70%; en Alemania se registraron más de 500 agresiones racistas ese mismo año o, políticos como los ya citados Donald Trump y Marine Le Pen, han instrumentalizado los atentados para alentar del cierre de las fronteras.

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Radicalización: un territorio inesperado [Fuente: Jeune Afrique]
Radicalización: un territorio inesperado [Fuente: Jeune Afrique]
[Traducción de la infografía] Radicalización: un territorio inesperado

En noviembre de 2014, el Centro de prevención contra las derivas sectarias ligadas al islam (CPDSI), en Francia, publicó un informe basado en el perfil de 160 familias que habían pendido consejo tras la radicalización de sus hijos. Este estudio muestra, por ejemplo, que “el vínculo con el exilio, la inmigración o el territorio ya no aparece como un indicador determinante” y que las conversiones al radicalismo trascienden las clases sociales.

Perfil de los individuos analizados por este estudio

91 % han sido adoctrinados por internet | 67 % provienen de clase media | 90 % tienen abuelos franceses | 43 % tienen entre 21 y 28 años


En cuanto a la interacción de la organización terrorista, es notorio señalar también la existencia de su propio “Ministerio de comunicaciones” para la divulgación de todo medio audiovisual propagandístico diseñados para captar la atención de la población joven a escala internacional, denostando a su vez cualquier versión de la confesión musulmana que no corresponda con su propia ideología salafista y takfirí. Dando uso de la aclaración de la especialista en terrorismo y alcance mediático yihadista, Olga Torres: “esa propaganda oficial expande y multiplica la exaltación de sus logros, su especifica elaboración doctrinal, la construcción mítica y utópica del que llaman nuevo califato y el efecto de llamada para atraer posibles adeptos desde el exterior. Y con esa propaganda oficial colaboran además miles de perfiles en las redes sociales replicando todo lo anterior y extendiendo aún más el alcance de su mensaje”.

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No podemos obviar que, desde que en 2014 el Daesh empezase a orquestar sus movimientos en la Europa Occidental, sus principales objetivos han sido contribuir al deterioro del espacio Schengen, acrecentar el sentimiento antieuropeo, inducir el miedo en sus ciudadanos e incrementar el ya existente cisma social entre musulmanes y el resto de la población. Una estrategia propia de una organización herida y acorralada en respuesta a las acciones del enemigo -como vimos el discurso amenazante de Al Adnani, portavoz del grupo terrorista, tras los bombardeos de agosto de 2014- que ya ha dado su fruto.

Ciertamente, si en Oriente Medio se libra el conflicto armado, en Europa estamos desarrollando una verdadera confrontación ideológica “tanto racional (por la probabilidad que se le asigna a la existencia del evento concreto), como irracional (al sobreestimar las posibilidades de llegar a ser víctima) que tiene por objetivo la extensión del miedo”. Como instruye el politólogo belga Sven Biscop: “la seguridad, la prosperidad y la libertad están intrínsecamente entrelazadas. Si no hay igualdad en términos de prosperidad y libertad, no habrá seguridad estable – y viceversa, si la seguridad no está garantizada no habrá libertad y la prosperidad no servirá de nada”.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.


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Alberto Benjamín López

Córdoba, España. Alberto vive en Granada, donde estudia un Máster en Culturas árabe y hebrea. Es graduado en Estudios árabes e islámicos y en la actualidad colabora en el Comité Editorial de la revista Uruk (Universidad Nacional de Colombia) y en la redacción de la revista The Social Science Post. Interesado en la sociología del mundo árabe contemporáneo, la literatura y los estudios de género. Sus artículos en Academia: https://us.academia.edu/albertobenjamin


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