Imagen de la planta de producción de Tesla Motors.

Actualmente no existe una sola definición para “Revolución industrial”, y se encuentra varios significados al término según el enfoque.

Según David Landes existen por lo menos tres acepciones o modos de uso del término:

  1. El que hace referencia al conjunto de innovaciones tecnológicas que sustituyen la habilidad humana por maquinaria y la fuerza animal por energía, provocando el paso de la producción artesanal a la fabril.
  2. Aquel que se utiliza para remarcar un cambio tecnológico rápido e importante en algún periodo histórico determinado o como secuencias de innovaciones determinadas.
  3. Hace referencia específica al periodo del siglo XVIII en el cual se da un cambio económico y social al pasar de una producción agraria y artesanal a otra mecanizada o industrial iniciada en Inglaterra y expandida desigualmente a Europa continental (Landes David, 1979).

Nos encontramos a las puertas de una nueva Revolución Industrial. Cuando hablamos de Revolución Industrial, seguramente viene a nuestra memoria lo que hemos leído sobre la primera, la cual se inició en la segunda mitad del siglo XVlll en el Reino Unido, y que provocó las transformaciones económicas, sociales y tecnológicas que dieron paso de una economía basada en la agricultura a una economía industrializada.

Este suceso fue un punto de inflexión en la historia de la humanidad, cambiando por completo todos los aspectos de la vida como se conocía hasta ese entonces. A partir de 1800, la riqueza y la renta per cápita se multiplicaron como no lo habían hecho nunca en la historia (Lucas, Robert E. 2003). Es a partir de este acontecimiento que se termina con un largo periodo basado en el trabajo manual, dando pie a la industrialización del trabajo, por la cual se disminuye el tiempo de producción.

La expansión del proceso de industrialización fue posible gracias a la extracción del carbón, a la introducción de la máquina de vapor y al desarrollo de las comunicaciones con las líneas férreas, canales y carreteras. Entre los cambios sociales que trajo consigo la Primera Revolución Industrial, encontramos la división del trabajo y el surgimiento del proletariado o clase trabajadora, y la burguesía o dueños de los medios de producción.

Con la llegada de la luz eléctrica, el petróleo y otras fuentes de energía se produce la Segunda Revolución Industrial, implementándose también nuevos medios de transporte como el avión y el automóvil, y nuevos y novedosos medios de comunicación, como la radio y el teléfono, afectando nuevamente los ámbitos sociales, culturales, comerciales, y de una manera más directa, a los ámbitos tecnológicos y político.

textil

Imagen de una fábrica textil.


Los avances tecnológicos adquieren el carácter de modernidad, y la segunda revolución industrial estrechó los lazos entre tecnología y la ciencia, caracterizadas por la complejidad de sus avances en las máquinas y equipos.

Se distinguen tres fuentes fundamentales de avance tecnológico en este periodo (Bilbao, Luis M.; Lanza, Ramón):

  1. La aparición de nuevos materiales (Acero, Cinc, Aluminio, Níquel, Cobre, Cromo, etc.)
  2. La energía ha constituido históricamente un elemento fundamental de cualquier cambio técnico trascendente y también lo fue también en este momento. La oferta de energía aumentó y se diversificó, debido al perfeccionamiento de técnicas ya conocidas, como la máquina de Watt, la turbina o la industria del gas, y por otro lado gracias a las nuevas formas de energía, como la electricidad y el petróleo, con grandes ventajas en su utilización.
  3. La mecanización continuó con un progresivo proceso de avance, debido a la creciente escala de las unidades de producción, facilitado por el empleo del acero y otros metales y de las nuevas fuentes de energía.

La Tercera Revolución Industrial, o revolución de las tecnologías y del conocimiento, tiene lugar desde mediados del siglo XX hasta la actualidad. Se ha caracterizado por la aparición de nuevas tecnologías, utilización de energías renovables, la descentralización de la producción, y la nueva forma de trabajo basado en servicios.

Internet como motor de la nueva revolución industrial

Las innovaciones tecnológicas han llevado a procesos radicales de transformación de la vida cotidiana del ser humano, modificando el orden social, las culturas, las formas de producción, las formas de trabajo y la forma en la que interactuamos con el mundo que conocemos. Ante las innovaciones tecnológicas, muchos se maravillan con los cambios y una infinidad de nuevas posibilidades, otros temen esos mismos cambios y posibilidades, pero la mayoría ni siquiera nos damos cuenta de lo que está ocurriendo.

Los avances en la robótica, el Internet de las Cosas, el big data, la telefonía y la impresión 3D abren el camino a una cuarta revolución industrial, y con nuevas tecnologías y su adopción podría aumentar globalmente la productividad, como sucedió con la computación e Internet desde finales de la década de los 90.

Imagen de una cadena de producción.

Imagen de una cadena de producción de vehículos.


El desarrollo de nuevas tecnologías y la digitalización de los sistemas de producción hará posibles las fábricas inteligentes y totalmente computarizadas. Las máquinas se comunicarán entre sí para llevar a cabo los procesos de producción, adaptando los productos y servicios individualmente para cada cliente en cualquier parte del mundo, y, al mismo tiempo, el cliente podrá ajustar la configuración de las fabricas para sus propios productos.

El Internet de las Cosas representa un cambio en el modo y la forma de producción, un cambio a una forma más eficiente y sin la intervención durante el proceso del ser humano, simplemente mediante la conexión a la red se automatizarán todos los procesos.

¿Estamos listos para una Cuarta Revolución Industrial?

Es importante entender las formas en que estas tecnologías podrían llegar a trasformar y afectar tanto a sectores relacionados como los que aún no parecen estarlo. No se sabe realmente como afectará la Cuarta Revolución Industrial, ni cuáles serán los cambios reales que generará en las economías y en nuestra forma de interactuar con el mundo.

Según un informe divulgado por el Foro Económico Mundial (WEF), la cuarta revolución industrial acarreará la supresión de cinco millones de empleos en cinco años en las mayores economías mundiales.

Sin acciones urgentes y focalizadas para gestionar esa transición a medio plazo y crear una mano de obra competente para el futuro, los gobiernos tendrán que enfrentar un alza constante del desempleo” así como una agravación de las desigualdades, prevé Klaus Schweb, presidente y fundador del WEF.

Por lo que podemos visualizar los mercados laborales sufrirán grandes cambios y se verán obligados a cambiar conforme la tecnología avanza. Algunos empleos, como hemos visto, desaparecerán, y es necesario que se empiece a discutir cuáles son las medidas a tomar para combatir el desempleo.

La velocidad a la que hoy se desarrolla la tecnología no tiene precedentes, y está modificando todas las industrias a nivel global. Las revoluciones industriales anteriores también ocasionaron incertidumbres y sobresaltos en las sociedades, resistencias a los cambios, pero sin duda dieron lugar a importantes mejoras en la vida de las personas.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.