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Tres razones por las que la sociedad española debería ser responsable con sus jóvenes

Carmen López pone voz a la generación de la crisis en el documental Futuro Imperfecto. Imagen: PorCausa.

Los jóvenes estamos luchando para coger las riendas de nuestras vidas y lo estamos haciendo de una manera responsable con la sociedad. Ahora falta que la sociedad sea responsable también con nosotros. Hay muchas razones por las que debería ser así, pero en este artículo nos centramos sólo en tres de ellas.


 

  1. Porque tiene consecuencias económicas que no sólo afectan a los jóvenes, sino a toda la sociedad

Desempleo. De acuerdo a datos de Eurostat, en España en el 2014 casi el 40% de la población de entre 16 y 29 años, estaba desempleada. Una cifra que doblaba la media para la misma franja de edad en la Unión Europea (UE). En diciembre de 2015, la situación seguía siendo igual de alarmante: el 47,5% de los menores de 25 años en España se encontraba en situación de desempleo. A la espera del nuevo informe de Eurostat, Espana continua teniendo la mayor tasa de desempleo juvenil en la UE, sólo por detrás de Grecia. Esta dinámica ha provocado un fuerte descenso en el peso de la fuerza laboral de la población joven, y desde el inicio de la crisis, ya son casi 2,5 millones menos los jóvenes que están trabajando.

Precariedad. Por si esta elevada tasa de desempleo no fuera suficiente, el último Informe de Competencias de la OCDE, ponía de manifiesto que los salarios de los jóvenes españoles habían descendido un 35% entre 2008 y 2013. De la mano de esta reducción salarial, porCausa señalaba otro dato bastante conocido por la mayoría de los jóvenes: en 2014, el 56,3% de los asalariados menores de 30 años que no cursaba estudios estaba en situación de sobrecualificación en su puesto de trabajo. Ante este panorama a nadie le puede extrañar que, de acuerdo al citado informe de la OCDE, 3 de cada 4 jóvenes españoles, no se hayan integrado en el mercado laboral, cuenten a menudo con trabajos poco productivos, salarios muy bajos y alternan frecuentemente los periodos de empleo temporal con las fases de desempleo. De hecho, el joven es el colectivo que experimenta con mayor intensidad el fenómeno de los “trabajadores pobres”. De acuerdo a datos de Eurostat, si en 2007, el 7,5% a población de entre 18 y 24 años era vulnerable a la pobreza laboral -ingresos por dejado del 60% de la mediana nacional- en 2014 el porcentaje de riesgo de pobreza se ha multiplicado por tres hasta alcanzar el 21,3% entre los trabajadores en esa franja de edad, 12 puntos por encima de la media europea.

Te hacen sentir culpable por querer estudiar, por no querer aceptar un trabajo esclavo”.

Cynthia Uceda, Generación Ninini

Y es que, si para ser becario tienes que trabajar gratis durante meses, ¿quién puede pagar eso?

Owen Jones, Entrevista para eldiario.es

Pobreza. En este contexto, no es de extrañar que de acuerdo al último informe sobre el Estado de la Pobreza en España, entre el 2009 y el 2014, la parte de la población en riesgo de pobreza que ha sufrido la evolución más negativa corresponda al grupo de adultos jóvenes de entre 16 y 29 años: un aumento del 18,3% en 2009 al 27,6% en 2014. Una comparación: en 2009, la tasa de riesgo de pobreza para el total de la población ascendía a un 20,4%. Tasa que pasó a un 22,2% en 2014.

Abandono. ¿De qué viven estos jóvenes, si sabemos que menos del 9,3% de las personas entre 16 y 29 años, que se encuentran en paro en España, recibe una prestación por desempleo? Pues de sus familias. La incapacidad del estado para proteger a los jóvenes y la falta de presentaciones, ha hecho que las familias se hayan convertido durante la crisis en la última red de protección ante la pobreza y la exclusión de la juventud española. Sin embargo, el ahogamiento económico al que se están viendo sometidos muchos de estos hogares, está afectando significativamente a la juventud.

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Captura de pantalla de la web de Eurostat con la que puedes ver estadísticas comparadas con el resto de países europeos.


  1. Porque sin población activa joven, el Estado de Bienestar es insostenible

Emancipación tardía. De acuerdo a los datos publicados por el Observatorio de Emancipación el pasado mes diciembre, el 80% de los menores de 30 años todavía vive en casa de sus padres. La edad en España, según datos de Eurostat, es de 29 años, tres puntos por encima de la media europea. Pero no se equivoquen, los jóvenes no se quedan en casa hasta los 30 porque les guste (al menos no a todos), se quedan, porque hasta esa edad, la mayor parte de la población no goza de la autosuficiencia económica necesaria para afrontar la salida del hogar. ¿Qué ocurre cuando las decisiones emancipatorias se posponen? Pues que otras cosas, también se posponen. El desarrollo personal y profesional, está estrechamente ligado a los planes vitales de una persona. Sin embargo, en un contexto de inestabilidad e inseguridad laboral y de dificultades para emanciparse, ¿cómo van a querer los jóvenes tener hijos?

Baja fecundidad. Si para las mujeres españolas ya era difícil antes de la crisis ser madre, ahora que la inestabilidad en el empleo es tan alta y que las medidas de flexibilidad laboral se han reducido aún más, Espa­ña registra, la tasa de natalidad más baja de la UE (1,27 hijos por mujer) solo detrás de Portugal. Estos bajos índices de fecundidad llevan décadas haciendo peligrar el reemplazo generacional del país, hasta el punto de que según las estimaciones de Eurostat, la tasa de dependencia en edad adulta de la población española pasará del 27,2% en 2014 al 62,5% en 2050.

Emigración laboral. Paralelo a este proceso, el número de jóvenes españoles que se han marchado del país buscando mejores oportunidades, tampoco ha dejado de crecer desde que comenzó la crisis. Y eso sabiendo que los datos reales son más altos que los que conocemos, ya que son muchos los emigrantes españoles que no se dan de alta en las embajadas. La juventud española sabe que fuera tendrán menos posibilidades de perder su empleo y mayores oportunidades para trabajar de lo que les gusta. Y cunado la principal motivación de estos jóvenes para emigrar es laboral, el retorno es aún más complicado.

¿Qué es para mí la felicidad? Oportunidades.

Julia Pérez, Generación Ninini

Emigrar no es la panacea, pero estamos “viviendo”. Aquí tengo “futuro”, otra cosa es que añore mi tierra.

Miguel Ferreira, Generación Ninini

  1. Porque sin políticas para orientar las problemáticas de la juventud, cada vez habrá más desigualdad

Movilidad social. Los jóvenes españoles de hoy están mucho más formados de lo que lo estaban sus padres y sin embargo, disponen de muchas menos oportunidades. Las estadísticas lo prueban: hoy más que nunca, en un contexto donde la competitividad laboral entre los jóvenes universitarios es tan elevada, los licenciados de orígenes privilegiados disfrutan de una ventaja comparativa clara. ¿Por qué? Por que las familias privilegiadas poseen más recursos económicos para invertir en la formación de sus hijos, y también, de más conexiones laborales.

Educación. Ello lleva a remarcar que, aunque sea cierto que para muchos jóvenes de entre 25 y 29, la inserción en el mercado laboral ha sido (o está siendo) muy dura, estos jóvenes aún han podido contar con una ventaja comparativa respecto a los menores de 25 años: las facilidades para estudiar. Y es que desde que comenzó la crisis, la reducción de cuantía de las becas y el aumento de las tasas universitarias ha supuesto una restricción al acceso a la enseñanza superior para muchos jóvenes, que sin becas para estudiar, no han podido continuar con sus carreras profesionales.

Ni estudiamos, ni trabajamos, ni nos permiten hacerlo

Cynthia Uceda, Generación Ninini

Participación política. En línea con el anterior argumento, destaca el informe sobre cambios democráticos de porCausa que señala que: “por un lado, los que hoy en día tienen en torno a 30 años, forman parte de la generación que abrió sus ojos al mundo de la política y la protesta social (el 15-M.) Por otro, la generación posterior que hoy en día tiene entre 18 y 24, se caracteriza por una creciente inclinación a no votar. ¿Por qué? Probablemente porque a ellos crisis no les pilló por sorpresa, y les ahorró esa frustración”. Pero también, porque cuanto más excluidos de la sociedad están los jóvenes, menos activos son en política, y precisamente son los menores de 25 años, los que más sufren esta exclusión social.

¿Qué cómo veo mi futuro? Negro. Pero es que los que vienen detrás lo tienen peor aún. ¿Queremos ese futuro? ¿De verdad lo queremos?

Carmen López, Futuro Imperfecto

La desigualdad no es inevitable

Como bien defendía el reciente Informe de Oxfam, la desigualdad no es inevitable, y la desigualdad que afecta a los jóvenes, tampoco lo es. Pero es necesario que la sociedad sea consciente de que la juventud es necesaria. Ignorar esta problemática, no sólo es inmoral, sino también insensato. Por que los jóvenes estamos luchando para coger las riendas de nuestro futuro, y lo estamos haciendo de una manera responsable para con la sociedad. Ahora falta que la sociedad también sea responsable también con nosotros.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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