Mega-Regionalismo: Una nueva configuración del comercio internacional

Diferentes negociaciones están definiendo las conformación de enormes tratados de libre comercio, que a lo largo y ancho del planeta conectarán múltiples mercados y facilitarán transacciones comerciales hasta ahora escasas o nulas, aumentarán los volúmenes de aquellos que ya son viejos socios comerciales y traerán a todos los países del mundo nuevos riesgos y oportunidades. Los mega bloques, o el mega-regionalismo son la marca distintiva de la nueva configuración del comercio mundial.

Amplios acuerdos, avances en la liberalización del comercio y nuevos escenarios donde disputar viejas luchas. Veamos qué ha pasado hasta el momento y qué podría suceder en adelante.

El Acuerdo de Asociación Transpacífico

Antes del cierre del año 2015, el día 5 de octubre, tras una semana de intensiva negociación y tras de cinco años de tentativas, se selló el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) que abarca el 40% del comercio mundial de bienes.

La eliminación de las barreras arancelarias y no arancelarias involucra a dos de las tres economías más grandes del mundo (Estados Unidos, la primera y Japón, la tercera) y otras diez naciones del Pacífico (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam).

PAISES-MIEMBROS

Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD) para United Explanations


Aunque la primera impresión es que el TPP nace como un instrumento de Estados Unidos y Japón para contrarrestar el peso de China en el comercio internacional, la expectativa sobre el impacto que este acuerdo tendrá sobre la economía global es alta, y las consecuencias diversas.

Considerado por el presidente Obama como “el marco comercial del siglo XXI”, el Tratado tiene un objetivo político muy claro: “No podemos dejar que países como China dicten las reglas de la economía mundial”… “Nosotros deberíamos escribir esas normas”, expresó en un comunicado publicado apenas se firmó el tratado.

El acuerdo también trae alivio para el primer ministro japonés Shinzo Abe, quien enfrenta un escenario eventual de recesión económica en su país. Abe defendió siempre el acuerdo como la herramienta que permitirá a Japón hacer una reforma estructural de la economía para impulsar el crecimiento económico.

Sin embargo, las negociaciones han sido muy duras puertas adentro en cada uno de los países miembros. Muchos sectores económicos, sindicales y políticos han sido críticos del acuerdo, pues temen que su aplicación destruya industrias locales de gran envergadura, como por ejemplo la automotriz de Canadá y México, frente al potencial desembarco masivo de las automotrices japonesas en el mercado estadounidense.

También ha generado polémica la presencia de una cláusula que permitiría a las empresas extranjeras poner a los estados nacionales en una instancia de arbitraje internacional cuando vean sus intereses perjudicados.

Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD) para United Explanations

Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD) para United Explanations


Las consecuencias para los países latinoamericanos que forman parte del tratado podrían no ser muy positivas. Muchas de las exportaciones que hoy realizan a los Estados Unidos podrían ser reemplazadas por las originarias de países asiáticos con menores costos de producción. Y este es un tema que desde luego genera controversia y oposición en determinados sectores productivos de estos países.

Debido a la compleja interdependencia económica global, estando incluso fuera del acuerdo, muchos países sufrirán consecuencias por estos nuevos acuerdos y recibirán indirectamente el impacto por la modificación del ya complejo escenario económico internacional.

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La evolución del comercio internacional hacia el mega-regionalismo

La configuración mundial del comercio de bienes y servicios ha mutado considerablemente a lo largo de la historia, y desde la aparición de los primeros bloques comerciales el mundo pareció encaminarse a la conformación de áreas de libre comercio, definidas por proximidad geográfica, afinidad de intereses económicos e incluso con coincidencias en la agenda política. Estos bloques en algunos casos han contribuido al desarrollo equitativo de todos los socios, mientras que en otros casos han profundizado la brecha entre los países miembros.

Tras haberse definido estos mercados comunes, o áreas de libre comercio, comenzó la etapa de interrelación de estos bloques, dando origen a estos mega tratados que abarcan áreas geográficas diversas, intereses distintos y matrices productivas no necesariamente complementarias, a veces competidoras entre sí, e incluso con una estructura arancelaria previa al acuerdo completamente opuesta, siendo así que terminan asociados países que protegen su sector agrario con naciones que son potencias agroalimentarias, otros con barreras de ingreso a las importaciones industriales se asocian con grandes manufactureros, y muchas otras situaciones similares.

La persuasión política que ejercen  las potencias centrales, motivadas por la necesidad de llevar su liderazgo al campo comercial, abriendo nuevos mercados para sus pujantes sectores productivos o para obtener nuevas góndolas mundiales en tiempos de excesivos stocks, con un mundo estancado, producen estos tipos de milagros.

El Parlamento Europeo respaldó la firma del TTIP con el apoyo dividido de los socialdemócratas. Imagen:

El Parlamento Europeo respaldó la firma del TTIP con el apoyo dividido de los socialdemócratas. Imagen: Patrick Hertzog/Parlamento Europeo.


Con el TPP ya consumado, hay aún otras dos propuestas de asociación comerciales de enormes dimensiones: las avanzadas negociaciones por el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión entre la Unión Europea y Estados Unidos (TTIP) y la propuesta de acuerdo de libre comercio denominada RCEP entre los miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) y los seis Estados con los que la ASEAN tiene Tratados de libre comercio vigentes (Australia, China, India, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda).

Los acuerdos mencionados otorgarán privilegios arancelarios a países competidores en casi todos los rubros que conforman la oferta exportable de prácticamente todos los países que han quedado afuera de ellos, con el consecuente riesgo de pérdida de mercados internacionales captados y la merma de la competitividad para obtener nuevos mercados.

De esta manera incluso aquellos países que han decidido ser más cautelosos y observar desde afuera esta nueva dinámica, se ven afectados y obligados a replantear estrategias de cara a los nuevos escenarios que se están conformando.

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No todos pueden, y no todos quieren

La tendencia mundial y el ritmo acelerado con el que se están alcanzando estos grandes acuerdos, encuentra a algunas regiones con problemas políticos o económicos puntuales, con la resistencia de la dirigencia política o de las las poblaciones de algunos de sus miembros impidiendo facilitar la adhesión a estos grandes acuerdos, no en todos los casos es por voluntad política que deciden esperar o mantenerse momentáneamente al margen, sino que muchas veces no están en condiciones de poder sumarse en forma casi automática a esta nueva tendencia.
Mientras tanto desde los grandes centros económicos y productivos reina la prisa por cerrar acuerdos amplios y dejar trascender que quienes no suscriban quedarán prácticamente “afuera” del mundo.

Las tensiones y las resistencias obedecen mayoritariamente a las mismas razones que han desactivado propuestas similares en el pasado. La insistencia de los emergentes por la cuestión de los subsidios agrícolas que sostienen las principales potencias, todas ellas grandes portavoces del libre comercio. La resistencia de los subdesarrollados a desregular el mercado de servicios, y a facilitar las compras públicas, requisito imprescindible exigido por los países más ricos.

Hasta el momento se ha visto una modificación del escenario pero una persistencia de las mismas dificultades que han impedido liberalizar el comercio mundial.

ULRIKE SCHMIDT / CAMPACT - TTIP Flashmob Hamburg - TTIP Flashmob in Hamburg bei einer Wahlkampfveranstaltung der CDU (Fischmarkt, vor der Fischauktionshalle) mit Angela Merkel

Manifestaciones sociales contra el TTIP en Alemania. Imagen: Ulrike Schmidt.


Sin embargo y a pesar de las dificultades, el mundo no se detiene. La tendencia denominada “mega-regionalismo” amenaza con dividir el mapa del mundo en grandes regiones comerciales. Gigantes franjas geográficas asociadas con otras similares en diferentes rincones del mundo, asociaciones estratégicas por el Pacífico, por el Atlántico, asociaciones cruzadas entre miembros de ambos lados y relaciones interregionales entre casi todos los bloques comerciales del mundo.

Los desafíos de la nueva tendencia

Para las potencias el desafío será no quedar fuera de ningún acuerdo. Intentar liderar aquellos bloques que logran mayores niveles de intercambio, pero sin descartar a ningún otro.

Obtener ventajas arancelarias para penetrar mercados hasta ahora poco explorados, dando nuevas oportunidades de expansión a sus productores y un poco de dinamismo a sus ralentizadas industrias. El objetivo será poder planear y ejecutar en forma predecible la nueva configuración del comercio mundial, conservando o ampliando su liderazgo, escribiendo las reglas y alcanzando acuerdos que maximicen sus beneficios y extingan amenazas.

Para los países más pequeños el desafío no es menor: Preservar el incipiente desarrollo de las industrias nacionales dentro de una política proactiva y dinámica que los inserte en el escenario económico y comercial que se está configurando, sin conceder demasiadas ventajas a países que puedan competir desigualmente con sus sectores productivos.

A la vez que también apretados por las consecuencias de una economía global estancada y por problemas internos más o menos urgentes, necesitan sentarse en las mesas de negociación para intentar obtener nuevos destinos a sus exportaciones, casi siempre de materias primas, que tras el boom de la década pasada ahora transitan niveles de precios bajos y sin expectativas de alza. En su caso, la actitud es reactiva, e intentarán no quedar afuera sin exponerse demasiado.

Resta esperar y observar si el avance del mega-regionalismo será un paso hacia adelante en la voluntad política de quienes operan en el tablero económico mundial para liberalizar la economía en forma equitativa o bien un nuevo escenario para disfrazar las viejas tretas y dejar todo como hasta el momento.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


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