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Mujeres que narran la guerra

Las mujeres de Yemen, Siria y Afganistán en proceso de transformar las narrativas de guerra tradicionales

Imagen: Baraa al-Halabi.

Las principales víctimas de las guerras actuales no son quienes las luchan, sino los civiles, sobre todo las mujeres y los niños. Sin embargo, no siempre son quienes están ahí donde caen las bombas quienes le cuentan el conflicto al mundo. El día a día que se vive en las ciudades que se convierten en escenario de batalla queda generalmente ausente del relato, que se limita a cuestiones geopolíticas y militares, alejado de la cotidianidad de quienes la sufren.

Hackeando la cobertura parcial y muchas veces masculina de las nuevas guerras, mujeres en Afganistán, Siria y Yemen tomaron las riendas (o más bien las palabras) en el asunto. Decidieron contar sus experiencias de vida en medio de la violencia y de los bombardeos. Usando internet como medio, están desafiando las narrativas tradicionales, están blogueando la guerra.

Yemen: de la primavera árabe a la crisis humanitaria

Niños y niñas jugando sobre un tanque en Alden, Yemen. La foto, de autoría desconocida, se hizo viral en redes sociales el 7 de abril de 2015. Tomada del blog Woman from Yemen.

Atiaf Alwazir comenzó a escribir en su blog, Woman from Yemen, sobre lo que veía en su país en 2011, cuando se desató la Primavera Árabe, una ola de protestas sociales lideradas por jóvenes en toda la región. En esos días, los manifestantes montaron campamentos en universidades y se reunían en las llamadas “Plazas de Cambio” o “Plazas de Libertad” en diferentes ciudades, para demandar el fin del régimen de Ali Abdullah Saleh, que estuvo en el poder por 22 años. Mucho de lo que sucedía, se dio cuenta Alwazir, quedaba fuera de la cobertura de los medios internacionales.

La voz de las mujeres estaba faltando”, le cuenta Alwazir a United Explanations vía email. Siendo investigadora e influenciada por la “necesidad de documentar” heredada de su padre, historiador, comenzó a registrar online lo que sucedía en las calles del país. La mayoría de las publicaciones están en inglés, para alcanzar una audiencia más allá de Yemen y mostrar en el extranjero lo que pasa allí, que a menudo es desconocido o malentendido, dice. Se convirtió, entonces, en periodista ciudadana. Las fotografías de esos eventos forman parte de un ebook que publicó en Febrero de este año.

Hoy, en medio de la guerra entre el gobierno del Presidente Abdrabbuh Mansour Hadi y los rebeldes hutiés que buscan derrocarlo y de la crisis humanitaria que esta generó, una de las más graves en el mundo, la necesidad de contar la vida en Yemen sigue vigente. Los medios tradicionales centran su atención en los líderes políticos y dejan de lado a la mayoría de la gente y las dificultades que vive el país, en definitiva, el “contexto humano,” dice Alwazir.

También están ausentes del discurso de los medios de comunicación los mecanismos de supervivencia y la resiliencia de la gente. … Hay un bando en Yemen que está centrado en ganar batallas, pero hay otro lado cuyo objetivo es ganar la vida” escribe en un post de mayo de 2015, titulado “Living is Resisting” (Vivir es resistir). “A pesar de la falta de electricidad, gas, alimentos, los bombardeos y las luchas callejeras, tratan de continuar sus rutinas diarias dentro de sus posibilidades”.

En su blog cuenta situaciones de la vida cotidiana en Yemen, con algunas de las cuales nos podemos sentir fácilmente identificados, como el uso de Whatsapp y el impacto que este medio de comunicación a veces tiene en las relaciones amorosas, y otras más alejadas de nuestra realidad, situaciones propias de un país en guerra y de un régimen represivo: la deportación de periodistas críticos, el susto de su primo pequeño cuando una bomba explota junto a su ventana, y la crisis del sistema de salud, que fuerza a los yemeníes a viajar al extranjero para recibir atención médica, en los conocidos como “aviones de enfermos”.

Hay una guerra devastadora que se ha cobrado la vida de más de 6.000 personas; otros están muriendo de hambre. No hay electricidad, no hay agua y no hay acceso a provisiones médicas y hay un bloqueo que ha empeorado todo” nos cuenta Alwazir. Su labor también deviene fundamental en un contexto en que la información, al igual que otros bienes, no circula libremente. “La prensa está también en su peor momento, ya que facciones enfrentadas de diferentes bandos detienen a cualquiera que tiene una voz que va en contra de su narrativa”, describe. “Durante la guerra, cualquier cosa puede pasar y nadie responde de sus actos. Sin embargo, algunos blogueros continúan tratando de sacar a la luz lo que está pasando a pesar del peligro para sí mismos y sus familias”, agrega. Ella forma parte de este grupo.

Siria: la guerra, más allá de ISIS

Fuente: Women’s Blog de Damascus Bureau


La historia de Zaina Erhaim es diferente. Siria y periodista de profesión, luego de vivir en Inglaterra y trabajar en la BBC, en 2013 eligió volver y asentarse en la asediada ciudad de Aleppo, para contar lo que estaba pasando en medio de la guerra. Con el apoyo del Institute for War and Peace Reporting, además está ayudando a otras mujeres a mostrar al mundo cómo es su cotidianidad en medio de los bombardeos, formando periodistas ciudadanas que informan desde el terreno sobre el conflicto que afecta al país desde marzo de 2011 y que ya causó, al menos, 250.000 muertes.

El mayor reto como mujer periodista es sobrevivir, contó Erhaim durante una charla vía Skype realizada en noviembre con participantes de The 19 Million Project. “Hay bombardeos constantes de los diferentes grupos armados. Algunas personas perdieron todo, no pueden enviar a sus niños a la escuela, hay electricidad solo dos horas por día. Estamos sobreviviendo día a día” cuenta. ¿La peor amenaza? La Fuerza Aérea: “No puedes ni correr ni esconderte” de las bombas que arrojan, explica.

En medio de toda esta violencia, la cobertura de los asuntos no relacionados con la guerra es inexistente. Es por eso que decidió comenzar la plataforma Women’s Blog, para documentar la vida diaria de las mujeres en diferentes partes del país, para darles una voz y un espacio donde hacerse escuchar.

Estas son las historias de los civiles – la gente, las mujeres, y los niños son lo más importante y no están presentes en los reportes de la prensa internacional”, cuenta Erhaim. “A los medios sólo les interesan las historias sobre ISIS,” el grupo extremista islámico que avanza sobre Siria, dice en tono crítico. Este tipo de cobertura oscurece la realidad del conflicto sirio. “Los medios erróneamente dicen que la guerra es entre el régimen e ISIS, pero también está la gente. Los sirios son olvidados y no son mencionados” en las notas sobre el conflicto. “Esto es lo que el régimen quiere, para que así (el lector) tenga que elegir entre algo malo y algo aún peor.

Fuente: Women’s Blog de Damascus Bureau

El proyecto tampoco escapa a las consecuencias de la guerra. En noviembre, una de las escritoras, Qumar Al Said, una mujer de Douma que usaba un seudónimo, fue asesinada por un misil lanzado por las fuerzas del presidente Bashar Al Assad que aterrizó en su casa en las afueras de Damasco. Esta no fue la primera vez que el conflicto la golpeó de cerca. Un tiempo antes, su hijo, Khalil, había muerto.

Solo entendí el verdadero significado de la guerra cuando mataron a mi hijo. Mi vida sencillamente terminó ese díaescribía Al Said en el blog. Contaba cómo Khalil, que murió poco antes de cumplir 18 años, se involucró en las protestas y la oposición cuando comenzaron los levantamientos contra el régimen de Al Assad en 2011, cuando apenas contaba con 15 años de edad.

El último día de exámenes del noveno grado, en Julio de 2012, hubo una masacre en Douma. Mi familia y yo sobrevivimos y huimos, mientras que el ejército entraba en la ciudad, pero muchos de los amigos de Khalil y sus familias fueron asesinados. Cuando Khalil escuchó las trágicas noticias, decidió en ese mismo momento que se iba a unir al Ejército Libre Sirio” (FSA, por sus siglas en inglés), rememoraba la madre. “Le dije que no lo iba a permitir – que era demasiado joven – pero insistió y no pude hacer nada para evitarlo”.

En otra publicación, Bana Deeb cuenta las dificultades de la vida diaria en Latakia, una localidad costera de siria. Al tomar un taxi sola, recuerda las advertencias de su madre sobre los riesgos que puede implicar ese costoso viaje. “Los secuestros por recompensas pasan todos los días en Latakia. Millones de libras sirias se piden para liberar a un ser querido. Si la familia no puede juntar la plata, la persona secuestrada será asesinada” explica.

Los posts de Women’s Blog son un reflejo de la triste realidad siria: hablan de muertes, incluso de niños, de los bombardeos, de arrestos arbitrarios, de funerales. Es difícil encontrar algún relato en que no se mencione la pérdida de un amigo o familiar. Pero también muestran que, a pesar de todo, el pueblo sirio continúa su vida: sigue trabajando, rindiendo homenaje a sus seres queridos, reuniéndose con amigos, y  también escribiendo.

Afganistán: las historias detrás de la burka

Arte callejero de Dede en Tel Aviv. Fuente: Afghan Women’s Writting Project

Afghan Women’s Writing Project (Proyecto de Escritura de Mujeres Afganas) fue fundado por una periodista estadounidense, Masha Hamilton, luego de ver una escena perturbadora en un teletipo de una agencia de noticias. Zarmeena, madre de siete niños, fue asesinada en un estadio de fútbol por el régimen talibán, acusada de matar a su esposo. Hamilton se preguntó si realmente ella habría cometido el crimen y porqué, y comenzó a investigar. “Pocos detalles eran accesibles, y esto me hizo darme cuenta que no sólo las mujeres estaban escondidas bajo sus burkas, sino que también sus historias estaban siendo silenciadas,” cuenta en el sitio.

Con la misión de dar un espacio a las voces de las mujeres para que puedan de manera directa y sin intermediarios compartir sus experiencias, lo que ella considera un derecho humano, Hamilton fundó Afghan Women’s Writing Project en 2009. “Al contar sus historias, vimos cómo estas mujeres ganaron fuerza, coraje y seguridad. También adquirieron conocimientos de informática, lenguaje y pensamiento crítico y mejoraron sus habilidades profesionales” explica la fundadora, que además destaca que las mujeres suelen tener una influencia moderadora en la sociedad, algo muy necesario en un país como Afganistán. La guerra que comenzó con la invasión estadounidense luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, para erradicar a Al Qaeda y a los talibanes que apoyaban al grupo terrorista, continúa, a pesar de la retirada de tropas extranjeras.

La guerra se cuela en los relatos de las mujeres que participan en el proyecto. “No queremos que grupos terroristas como los talibanes, ISIS y otros traigan desgracia a Afganistán. Queremos paz y libertadescribe Sharifa, reflexionando sobre reclamos de justicia y la falta de respuesta del Estado. “Nuestro Gobierno no está siendo honesto con la gente y parece que sólo está pensando en su propio poder. Estos líderes no sienten lo que la gente siente. Sus hijas e hijos no son los que están siendo detenidos o arrestados por los talibanes.

Foto de Staff Sgt. Christine Jones/Resolute Support Media. Tomada de Afghan Women’s Writting Project

La falta de derechos de las mujeres y el maltrato que reciben es una temática recurrente en varios artículos. Una de las escritoras, de forma anónima, cuenta la historia de cómo su familia la vendió por 6.000 dólares a los 16 años a su esposo, un desconocido que le prohibió seguir su educación y que se divorció de ella un año después, llevándose al hijo que casi le cuesta la vida en el parto. Hoy, la autora recompuso su vida, con muchas dificultades, y busca trabajar para que otras mujeres sepan que tienen derechos, algo que su familia nunca le transmitió y que le negó al tratarla como mercancía. “Amo Afganistán y estoy orgullosa de ser una chica afgana. Pero cuando veo que se hace daño a las niñas por su género, y veo como se considera a las mujeres como objetos, me hiere” reflexiona una adolescente en otra historia.

También hay relatos sobre temas de la vida cotidiana, como relaciones románticas fallidas o  sobre los placeres de la lectura, todo en medio de los ataques y bombardeos que diariamente afectan al país.

Estos proyectos no son los primeros en los que las mujeres toman la palabra para convertirse en periodistas ciudadanas y contar la realidad de los conflictos en donde viven, mostrando un día a día en que, más allá de la violencia, la opresión y la destrucción, la vida continúa. Un ejercicio que le sirve al mundo para conocer qué pasa más allá de las bombas y probablemente sea para ellas como una forma de terapia. Ya lo hizo, por ejemplo, Riverbend, la famosa bloguera iraquí que contando en el sitio Baghdad Burning su visión de la invasión estadounidense de 2003 ganó popularidad y seguidores, y terminó convirtiendo sus relatos en un libro.

Quedará por ver, con el paso del tiempo, si las mujeres de Yemen, Siria y Afganistán logran transformar las narrativas históricas tradicionales, si sus visiones personales y la voz femenina que representan serán incorporadas en las versiones oficiales. Quizás, la historia la escriben las que bloguean.

Si conoces otros blogs donde los ciudadanos cuenten sus vidas en medio del conflicto, cuéntanoslo en los comentarios.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro. 

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