17/10/2019 BARCELONA

Cuba y EEUU: la configuración de una nueva América

La nueva etapa en la relación bilateral Cuba-EEUU es un evento con la capacidad de reconfigurar la correlación de fuerzas e intereses tanto en el plano regional como hemisférico.


El restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba bien puede parecer de poca trascendencia internacional en un contexto que ya no es dominado por la “Guerra Ideológica” entre oriente/comunismo y occidente/libre mercado y la evidente amenaza de un desastre nuclear de proporciones incalculables. La realidad, sin embargo, es que esta nueva etapa en la relación bilateral Cuba-Estados Unidos es, por su naturaleza misma, un evento con la capacidad de reconfigurar la correlación de fuerzas e intereses tanto en el plano regional como hemisférico.

Restableciendo Relaciones

Sin embargo, lejos de ser este aspecto el que domina el debate tanto en el tratamiento de la información que se le da en la agenda de los medios de comunicación como en la opinión pública, han sido las cuestiones de la victoria de la economía de libre mercado sobre el comunismo (léase apertura comercial) y la eventual derrota de la “dictadura Castrista” (léase transición democrática) las que han acaparado la mayor parte de la atención a nivel mundial.

Sobre el primer aspecto sobran los análisis que afirman que el restablecimiento de relaciones anunciado por Barack Obama y Raúl Castro simultáneamente el miércoles 17 de diciembre, es en realidad la consecuencia lógica de lo deficiente que resulta una economía administrada prácticamente en su totalidad por el Estado. No obstante, la realidad es que el gobierno cubano ha reformado constantemente su economía a lo largo de su historia para tratar de brindar los servicios que el primer capítulo de su constitución consagra (educación, salud, alimentación, empleo etc.)

¿Del Socialismo al Capitalismo?

Póster del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, donde se puede leer la palabra 'esperanza'. Flickr / CliffDe lo anterior se puede decir que el último ciclo de reformas puesto en marcha en la isla caribeña corresponde al iniciado en la década de los noventas como consecuencia de la caída del bloque socialista en Eurasia. Dichas reformas, según los reportes que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha publicado, han sido congruentes con el modelo de economía socialista que ostenta la isla y han consistido desde una descentralización de amplios sectores como el gastronómico, hasta una progresiva utilización del dólar como moneda corriente.

Si lo anterior se analiza desde una perspectiva librecambista se obtiene la conclusión inevitable de que el discurso contestatario del antiimperialismo y el anticolonialismo (llevado hasta su máxima expresión por Fidel Castro durante su gobierno) ha perdido toda su validez por anacrónico, utopista e incongruente. Si por lo contrario se le analiza desde la perspectiva más radical de la izquierda se cae en el argumento de que la revolución socialista más importante y longeva en el mundo ha traicionado su legado, sus principios y sus objetivos. No obstante, las reformas económicas y el restablecimiento de relaciones entre la Habana y Washington son más que eso.

Haciendo un análisis superficial de algunos indicadores medidos y publicados por el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) sobre las condiciones de vida del pueblo cubano durante las últimas dos décadas podemos observar que la tasa de mortalidad de menores de 5 años para el año 2012 fue de 6, mientras que la de Estados Unidos y Noruega fue de 7 y 3, respectivamente. En cuanto a esperanza de vida al nacer, los cubanos se encuentran en un promedio de 79 años, mientras que los estadounidenses están en los 78 y los noruegos en los 81. Y hablando en cuestiones educativas, el pueblo cubano se encuentra en tasas por encima del 100, superando algunas ocasiones a Noruega y en términos generales muy por encima de los indicadores de Estados Unidos. Es decir, el no practicar una economía libre de mercado no implica que el pueblo cubano haya estado sumergido todo este tiempo en la miseria, la ignorancia, la muerte y la hambruna.

Por su parte, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, en su Índice de Desarrollo Humano 2014, coloca a Cuba en el grupo de países clasificados por su Alto Desarrollo Humano, colocándolo por encima de prácticamente la totalidad de países de América Latina (solo Argentina, Chile y Barbados tienen un IDH superior) y colocándolo en el mismo plano que los países altamente industrializados.

¿Qué Democratización?

Esto lleva inevitablemente a la cuestión –tan deseada y demandada por Estados Unidos– de la “Democratización” del régimen político cubano. Y es que los mandatarios estadounidenses han encontrado en el argumento de la “democratización” el pretexto por antonomasia para invadir países, desatar guerras, propiciar golpes de Estado, encumbrar dictaduras militares y llevar a cabo genocidios en prácticamente todos los rincones del mundo.

El problema con la democratización es que Estados Unidos y algunos de sus principales aliados hablan de democracia en un sentido netamente “occidental” –valga la expresión– de democracia. Y la cuestión es que en la tradición de pensamiento filosófico cubano a la democracia se la concibe como “el respeto a la libertad y al derecho de los demás, igualdad de oportunidades, igualdad de posibilidades, es ampliar el derecho al trabajo, a la educación, a la salud, a la vida”, definición que no concuerda con la definición de la democracia representativa y netamente electoral estadounidense.

Además, inclusive si se partiera de la premisa de que la concepción estadounidense de democracia es la única concepción aceptable de democracia, es un principio del Derecho Internacional que todo Estado debe abstenerse de aplicar, fomentar o provocar el uso de medidas económicas, políticas o de cualquier otra naturaleza, para obligar a un tercer Estado a subordinar el ejercicio de sus derechos soberanos, y para obtener de este ventajas o beneficios de toda índole.

Ceremonia de Inauguración, VII Cumbre de las Américas, Panamá, 10 Abril 2015. Flickr / Mauricio MuñozAl respecto podríamos ejemplificar diciendo que para un país como Alemania el hecho de que su canciller lleve en el cargo desde 2005 puede no constituir una cuestión antidemocrática, mientras que para el mismo pueblo un tercer mandato de algún presidente “populista” latinoamericano puede representar una aberración en contra de los valores de la democracia. Para el pueblo estadounidense el no poder elegir más que entre dos fórmulas políticas (Demócratas y Republicanos) puede ser totalmente congruente y democrático, mientras que el refrendo electoral sobre un mismo partido durante varios mandatos en América Latina puede constituir una dictadura partidista. Sin embargo, un análisis de esta naturaleza nos tendría que llevar determinantemente a un análisis de Decolonialidad.

Cuba ha mantenido relaciones diplomáticas y comerciales con un centenar de países alrededor del mundo y ello no ha implicado una interferencia de los asuntos internos de esos Estados o de la Isla. Por lo tanto, la exigencia de Estados Unidos, además de ir en contra del Derecho Internacional, que tanto defiende cuando su seguridad nacional se ve afectada, no implica que no pueda establecer relaciones diplomático-comerciales sanas con el gobierno cubano, una premisa que el presidente Obama parece haber entendido.

Y es que en el discurso que el mandatario estadounidense pronunció durante la celebración de la VII Cumbre de las Américas los días 10 y 11 de Abril de este 2015 (como una reacción a las fuertes críticas realizadas por el presidente ecuatoriano Rafael Correa sobre el intervencionismo de Washington en América Latina) Obama dejó en claro que los valores que su nación ha defendido con tanto ahínco durante tantos siglos no son necesaria ni inevitablemente los valores que tienen que adoptar el resto de los pueblos del mundo. Un reconocimiento que se antoja difícil en un mandatario extraído del Partido Republicano estadounidense, el mismo partido que hace eco de las voces disidentes cubanas para mantener satanizado al gobierno de la isla pese a los esfuerzos de Barack Obama para eliminar el nombre de Cuba de la lista de los países patrocinadores del terrorismo y el levantamiento del bloqueo económico.

Queda un enorme camino por recorrer en el restablecimiento de las relaciones entre ambos países y la posible llegada de un mandatario republicano a la Casa Blanca puede tirar por la borda todo el trabajo realizado hasta el momento.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


Bonus: Un breve repaso a las relaciones históricas entre Cuba y EEUU

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Ricardo Orozco

Internacionalista por la Universidad Nacional Autónoma de México. Consejero Ejecutivo del Centro Mexicano de Análisis de la Política Internacional. https://cemapinternacional.com


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