01/06/2020 BARCELONA

Así es cómo House of Cards exporta “poder blando” al mundo

“La democracia está tan sobrevalorada” o “El camino hacia el poder esta pavimentado de hipocresía” son algunas de las controvertidas afirmaciones del protagonista, Francis Underwood (Kevin Spacey). Analizamos los elementos de "soft power" que Estados Unidos exporta al mundo a través de las tramas políticas de esta serie.

La imponente cúpula del Capitolio vista desde distintos puntos de Washington DC ya se presenta como aperitivo para el espectador sobre la preponderancia que tendrá este sitio en la evolución de la serie. La ciudad de Washington es un referente de concentración y flujos de poder en el planeta. Sus reconocidos edificios y skylines han sido aprovechados por los norteamericanos como una de sus postales más representativas. Claramente, esto juega un papel fundamental en la serie, ya que por las calles de esta ciudad transcurren los hechos e intrigas relevantes de House of Cards, que constituye una maquiavélica radiografía del poder, su uso y sus alcances.

La audiencia es recibida con declaraciones puntuales y concisas como: “La democracia está tan sobrevalorada” o “El camino hacia el poder esta pavimentado de hipocresía” proclamadas por el protagonista, Francis Underwood (Kevin Spacey). Inicialmente un calculador y frio senador demócrata proveniente de Carolina del Sur, deambula por una borrosa línea ética para lograr sus objetivos. Él y su esposa Claire (Robin Wright), una mujer igual de ambiciosa y decidida, son el pilar alrededor del cual se desarrollan los distintos eventos y situaciones de la producción.

Entre los factores relevantes y notables de la serie, se debe observar la capacidad de crear una buena trama que logra conquistar al espectador, aunque su temática aborde conceptos propios de los manejos internos de la política y el Estado.

Esto podría considerarse como un aspecto negativo, pero cada vez es más común que los amantes de la serie estén familiarizados con la terminología propia y los escenarios de la dinámica política estadounidense tales como líder de la mayoría, jefe de gabinete, la influencia de los grupos de presión (‘lobistas’) o el curso que sigue un proyecto de ley. A grandes rasgos, eso sí.

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Cartel publicitario de la serie.

El soft power

Un punto a destacar es la dimensión de “soft power” estadounidense que esta serie trasmite al mundo. Si lo analizamos desde las tipologías de poder formuladas por el teórico de las Relaciones Internaciones Joseph Nye, quien en una de sus principales tesis, plantea la clasificación de “hard power” en contraposición a “soft power“. Nye llama poder duro a las estrategias y herramientas comunes usadas por los estados para influir, disuadir o convencer a otros estados sobre temas tales como intervenciones militares, sanciones económicas y diplomáticas o medidas de coacción.

Por otro lado esta el “soft power” o poder blando: este consiste en convencer a otro u otros estados, pero no de forma directa sino implícita, influenciando con herramientas como la cultura, la ideología o algunas instituciones, ajustando las preferencias del estado a disuadir. Hollywood es el ejemplo paradigmático de este tipo de políticas exteriores como explicamos anteriormente en United Explanations.

Discurso de Underwood en la inauguración de una biblioteca nombrada en su honor.
Discurso de Underwood en la inauguración de una biblioteca nombrada en su honor.

Aunque la producción en sí es una crítica a los espacios políticos y al proceso de toma de decisiones, House of Cards forma parte del llamado poder blando puesto que la bien lograda serie convence al espectador sobre la necesidad de ciertos actos en la dinámica de la adquisición y preservación del poder. De igual forma se puede considerar a House of Cards un producto de exportación estadounidense a través de la plataforma Netflix, la cual tiene presencia en 50 países y aproximadamente 57 millones de usuarios en el planeta. Así las cosas, esta producción representa la internacionalización no solo del Congreso de Estados Unidos o de la Casa Blanca, también de sus procesos y temáticas políticas.

Una serie de actualidad

La serie ofrece una radiografía no solo de la políticas internas estadounidenses, sino que también hace incursiones en temas como la diplomacia, las relaciones exteriores y el manejo e importancia de la opinión pública, dirigida en todo momento por los medios de comunicación. La conjunción de todos estos factores hace del matrimonio Underwood una verdadera pareja de maquiavélicos animales políticos.

De manera paralela, se observa como en cada nueva temporada, a medida que su protagonista va ascendiendo en la escala de cargos que le ofrece Washington, también se amplía el rango de temáticas a las que se enfrenta. Aquí es donde radica la riqueza de la serie, puesto que no se torna una trama plana y simple, sino que es complementada con ejemplos cercanos a la realidad actual y a la coyuntura internacional.

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Así bien, la profundidad y el dinamismo de su trama, las temáticas abordadas y el guion hacen de House of Cards un magistral producto de exportación cultural, con la figura de un anti-héroe como Francis Underwood. Esto pone al espectador en una lógica paradójica y cuestionable sobre los límites éticos para acceder al poder.

Por los factores registrados en esta redacción y otros muchos no mencionados es considerable recomendar ver la serie, sobre todo para aquellas personas que buscan o tiene afinidad por un buen drama político, con contenido teórico y coherente, pero también es válido para cualquier persona que busque una alternativa de entretenimiento.

A modo de conclusión, es menester rematar con una frase de este controvertido personaje: “La proximidad al poder, engaña a algunos a creer que lo ostentan. Yo pongo fin a esa clase de pensamiento antes de que empiece”, lo que no deja de ser un buen consejo para algunos políticos latinoamericanos, siempre en el marco de este “soft power”.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Abel A. Malaver

Bogotá D.C. - Colombia. Politólogo e Internacionalista en formación de la Universidad Militar Nueva Granada. Estudiante investigador, seguidor del arte: destacando la pintura, la música y la arquitectura. Obsesionado con los viajes, la lectura y el acontecer local e internacional. Email: [email protected] - Twitter: @malaverandres1


4 comments

  • Ale

    25/04/2015 at

    Hola, me parece muy interesante tu análisis y pertinente el uso de la categoría de “soft power”. Sin embargo, hay una variable mas para introducir a tu enfoque: la serie es una remake de la británica. Personalmente no vi la original, pero es tremendo lo bien adaptada que debe estar, ya que la versión de Netflix no deja lugar a dudas de que se trata de los Estados Unidos. Es decir, algunos conceptos que plantea la serie, como “poder”, “democracia”, “lealtad” etc. son abstraibles de la sociedad representada, pero el manejo del lenguaje político estadounidense es tan preciso (o parece serlo) que hace imposible que uno, en tanto espectador, pueda imaginar a Frank Underwood como gobernante de otro país. Creo que este dato suma a tu teoría de que la serie funciona como un “soft power”.
    De todos modos, la serie me parece demasiado crítica como para incluirla en la misma bolsa de aquellas producciones que refuerzan la hegemonía de EEUU (como “Dia de la Independencia”, e donde el presidente no solo salva el día sino que salva el mundo) ya que House of Cards denuncia las falencias al interior del sistema. Me gustaría conocer tu opinión, ya que me resulta por momentos confuso: por un lado es una crítica al sistema que se encuentra corrompido. Pero el error está apuntado en los políticos y no el sistema en si (lo que la vuelve crítica pero no “revolucionaria”). Se que es un error tratar de encasillar de foma maníquea, pero quisiera saber tu opinión sobre si la serie es progresista o conservadora.

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    • Abel A. Malaver

      24/05/2015 at

      Hola Ale; antes que nada, gracias por leer el artículo. Es cierto que la
      serie es un remake de una serie homónima producida por la BBC en 1990 y de un
      libro escrito por el británico Michael Dobbs, pero uno de los aspectos que me
      motivo a realizar el análisis, es el alto impacto que ha tenido la serie en la
      actualidad, tanto por su trama estadounidense, como por su producción y su
      canal de emisión, las cuales son características distintivas respecto la
      anterior. El punto de encasillarla en un posible “soft power” se sustenta en que:
      de manera directa es crítica tanto al sistema como a los políticos, pero a
      pesar de evidenciar esta corrupción, capitulo tras capitulo hace que el
      espectador (por lo menos conmigo) ansíe y espere que los planes y estrategias
      de Frank sean efectivas; ese aspecto lo observo desde la figura de Anti – héroe,
      el cual logra convencer a la audiencia de la necesidad de estas acciones. De
      esta forma encuentro valido relacionar a House of Cards como poder blando, al
      tener esta capacidad de persuasión y “manipulación” con sus espectadores. De
      nuevo, gracias por tomarte el tiempo de leer el artículo, lamento la tardanza en
      responder y espero haber contestado tu pregunta.

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