Una línea imaginaria parte Caracas en dos. Al este, las urbanizaciones de clase media-alta y al oeste las áreas populares y los “cerros” o “barrios”. Así es como los venezolanos denominan lo que los brasileños llaman “favelas” y los argentinos “villas-miserias”: zonas donde se concentra la marginalidad, la violencia, la infravivienda y la falta de servicios públicos.

El mes de febrero ha visto sus calles agitarse de nuevo con manifestaciones, barricadas y carreras. Las protestas en la capital andina forman parte de sus últimos 25 años de historia. En 1989 se produjo el Caracazo o Sacudón, protestas contra el paquete económico impuesto por el FMI llevado a cabo por el presidente Carlos Andrés Pérez para controlar la inflación y frenar la devaluación de la moneda. Una de las medidas fue aumentar un 30% el precio del transporte que podría llegar a subir hasta un 100% en los meses posteriores. La policía urbana, la guardia nacional y efectivos del ejército salieron a la calle a controlar la situación. Las cifras oficiales hablan de 300 muertos. Las extraoficiales, de 3.500.

Protestas sonocidas el Caracazo o Sacudón (1989) / Diario La Voz

En 1999 –durante el gobierno de Rafael Caldera– se produjo una gran crisis financiera: varios bancos quebrados por fugas de capitales y prácticas especulativas tuvieron que ser rescatados por el Estado. 70.000 pequeñas empresas echaron el cierre debido al control de cambio impuesto por el gobierno. De nuevo se recurrió a la receta FMI: se devaluó el bolívar un 70%, el precio de los hidrocarburos subió un 800%, se subieron impuestos, se privatizaron servicios públicos y se recortó el gasto público. Mientras la comunidad internacional acogía estas medidas con optimismo, los venezolanos, empobrecidos de nuevo, se echaban a la calle a protestar.

Y en un contexto de desaparición de partidos tradicionales, fin del bipartidismo y tensión social Hugo Chávez –uno de los militares sobreseídos por el intento golpista de 1992– gana sus primeras elecciones presidenciales. Los pobres, los marginados, los olvidados se convierten en los protagonistas de su “revolución”. “Esa gente era invisible, el resto vivía a espaldas de ella hasta que llegó Chávez”, explica Xavi, animador gráfico barcelonés de 44 años radicado en Caracas. Como la gente que vive en Petare, la mayor extensión chabolista de la capital y la segunda de América Latina, donde se producen cuatro de los 50 asesinatos diarios de la ciudad. También es considerado uno de los mayores laboratorios de la revolución bolivariana.

Chávez y el “Socialismo del siglo XXI”

Los 15 años de gobierno de Chávez  han estado sometidos a una fortísima presión interna –con intento de golpe de estado incluido– por una oposición recompuesta en torno al rechazo a sus políticas, pero sobre todo externa. “El Comandante tocó muchos callos y cambió muchas cosas. Y si beneficias a unos siempre hay otros que salen perjudicados, los ricos en este caso. Antes no ingresabas en el ejército ni en la universidad si no eras de una buena familia”, explica un conductor, chavista convencido. “Y cuando el golpe de estado contra Chávez, bajaban puros ríos de gentes de los cerros para expresarle su apoyo”, recuerda.

Petare, la mayor extensión chabolista de Caracas, y la segunda de América Latina. / Panorama

Para los economistas formados en el FMI o el BM, la elevada inflación, una moneda devaluada, la dependencia del crédito chino, la falta de inversión privada, la crisis del suministro eléctrico y la escasez de bienes y alimentos que provocan largas colas en los mercados son las “desastrosas” consecuencias de la visión que Hugo Chávez tenía del Socialismo del siglo XXI, y que le llevó a aplicar políticas económicas “poco ortodoxas”.

Sin embargo, la aplicación de esas mismas políticas ha dado otros resultados. En junio de 2013 la FAO premió a Venezuela –junto a Panamá y Honduras– “por haber logrado los objetivos del “Reto del Hambre Cero” en sus países con dos años de antelación”. Algo que la oposición calificó de “escándalo inexplicable” en medio de la ola de “escasez” que vivía el país. El Informe de Desarrollo Humano 2013 de la ONU reconoce que Venezuela supera en índice de Desarrollo Humano a Brasil, Colombia y Ecuador, y su representante Nicky Fabiancic subrayaba los logros alcanzados por el país americano en “materia de salud, educación y empleo”, así como el “esfuerzo que se ha venido realizando para disminuir la pobreza y la desigualdad”. El desempleo se ha reducido siendo de 7,85 en 2012 –aunque el paro entre los menores de 24 años es muy alto, casi el 18%. Durante los últimos años la renta per cápita ha subido poco a poco hasta situarse en 13.800 dólares en 2012, según el Banco Mundial.

A pesar de que la cuarta parte de la población venezolana vive aún en situación de pobreza, UNICEF reconoce entre los logros del país americano el incremento en gasto social en las conocidas como “misiones”, una inversión progresiva en educación de un 51%, reducción del trabajo infantil en ambos sexos así como la reducción de la pobreza extrema a la mitad en 2007 con otro descenso en 2009, hasta llegar al 8,7%.

Muerte de Chávez: oportunidades para unos, desafíos para otros

La muerte de Chávez, hace hoy justo un año, abre un nuevo tiempo en el país. Mientras sus seguidores luchan por mantener su legado, la oposición busca cómo deshacerse de su delfín, Nicolás Maduro. Así que las protestas han vuelto a las calles de Caracas. Solo que esta vez muestran un cambio importante: la fuerte división interna de la oposición. Destacados miembros como Enrique Capriles y Henri Falcón –quien ha pedido “madurez política y entendimiento para superar las dificultades en el marco de la diversidad necesaria en la democracia”– se han dado cuenta de que la política es el camino, ofreciendo alternativas a los ciudadanos y reconociendo la legitimidad del actual gobierno. Sin embargo, ganar al chavismo resultará difícil ya que, a pesar de su éxito entre la educada clase media-alta, la oposición es percibida como “elitista” y “alejada de las preocupaciones de la clase trabajadora” entre muchos venezolanos.

El opositor Leopoldo López durante las últimas protestas en Venezuela. / Fuerza

En el ala más extrema de la oposición chavista, Leopoldo López, líder de Voluntad Popular, junto a María Corina Machado, llevan “calentando la calle” desde el 2 de febrero con su iniciativa #LaSalida, que apuesta por “el fin del mandato de Nicolás Maduro por vías constitucionales”, aprovechando las protestas de un grupo de universitarios. De este modo buscan desbancar a Capriles y ofrecer a los antichavistas una alternativa mucho más radical ante las sucesivas derrotas del “caprilismo”. Economista educado en EEUU como muchos caraqueños de clase alta, López fue uno de los participantes en la intentona golpista contra Chávez (2002). La inmensa mayoría de las protestas se han concentrado en Chacao y Baruta, zonas comerciales de clase media-alta al este de Caracas. Aunque algunos testigos declaran que también han visto barricadas en los barrios del oeste –zona chavista– en los últimos días.

Curiosamente, las manifestaciones han coincidido con la aprobación de la Ley Orgánica de Precios Justos, que fija un tope en el margen de beneficios de un 30% y precios más acordes con los costes de producción. También endurece la regulación sobre las importaciones. Según algunos economistas, la inflación ha colocado la mayoría de los bienes fuera del alcance de los ciudadanos, mientras que para el gobierno el problema radica en los precios fijados por los comerciantes. De nuevo la pugna entre la visión capitalista y socialista instalada en el seno de la sociedad venezolana.

Una orquesta luciendo los colores de la bandera de Venezuela / Globovision

“Yo vengo de un cerro y fui la primera de mi familia en ir a la universidad. Hoy quien no va a la universidad es porque no quiere” explica Jeanette, periodista de 44 años. Venezuela es hoy el segundo país de América con mayor número de universitarios después de Cuba. “Aquí se han hecho muchas, muchísimas cosas en salud, vivienda, transporte… Es cierto que hay problemas como el de la inseguridad y la violencia pero la oposición no propone nada, solo quiere destruir lo que se ha hecho”, asegura la joven reportera de un medio oficialista.

“Es verdad que Chávez hizo cosas buenas, pero el país está muy mal, solo viven bien ellos y sus seguidores. Seguro que se quedan con el dinero del petróleo y se compran buenos carros” denuncia un antichavista. “Antes Venezuela vivía de exportar cacao y otras cosas. El bolívar llegó a ser la moneda más fuerte de América Latina. Y mire ahora cómo estamos. Uno quiere vivir bien, tener una buena casa y un buen carro” explica. “¿Qué es eso de dar una casa gratis y educación a un malandro? Un malandro siempre será un malandro, no sabe otra cosa que robar”, añade otro sobre políticas como la Misión Vivienda, proyecto de vivienda social que ha entregado 577.000 casas para realojar a 3 millones de personas en todo el país desde 2011.

Manipulación informativa y golpe de estado “suave”

Por su parte, Nicolás Maduro ve en las protestas de estos días una semejanza con “las acciones que tuvieron lugar en el otoño-invierno de 2001 previas al golpe de Estado”. “Si nos preguntamos quiénes llamaron a tomar las calles de manera violenta, a derrocar al gobierno elegido democráticamente que yo presido, ahí están, los jefes de la extrema derecha venezolana”, declaraba en una entrevista en Telesur. “En Venezuela está en marcha un golpe de estado continuado que basa su acción en pequeños grupos que, a través de la provocación violenta de calle, pretenden llenar de angustia y tensión al país y que eso nos lleve a una desestabilización política y social”, añade. Maduro sostiene que las denuncias son” falsas” y la existencia de una campaña internacional financiada principalmente desde EEUU para “anular el derecho del estado venezolano en base a la Constitución de sacar la fuerza pública y defender a los ciudadanos y llevarnos a un escenario de guerra civil interna”.

Para dar más fuerza a las protestas, numerosos medios venezolanos y extranjeros han recurrido a una clara manipulación de la realidad, insertando imágenes que corresponden a protestas en Tahir (Egipto), Grecia y Chile, o incluso de la cadena humana independentista catalana de 2013. Explicando que no era una cuestión de posicionamiento sino de objetividad periodística, desde su twitter la socióloga y Príncipe de Asturias Saskia Sassen lanzó una petición en MoveOnPetitions bajo el título “Arregle su informe falso sobre Venezuela”, pidiendo al diario NYT una mayor objetividad en su cobertura de las protestas. La queja tiene que ver con la insistencia por parte de medios estadounidenses de recalcar que las voces críticas con el gobierno no son recogidas por los medios nacionales como Venevisión por supuestas presiones, algo que se ha probado como falso.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.



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2 comments

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