20/11/2018 BARCELONA

Ésta es la razón por la que dejé de ver porno

Porno. Probablemente una de esas cosas de las que todos somos conocedores (¿quién no ha visto porno alguna vez?) pero un tópico poco habitual en los temas de conversación, por considerarse mayormente fuera de lugar. Una de las pocas industrias de masas de la que no se habla abiertamente y que suele reservarse para la propia intimidad de uno. Es probablemente uno de esos temas que genera cierta animadversión, y hasta incomodidad, entre los hablantes. ¿O no? Para tantos otros el porno quizás sea algo más bien normal, perfectamente integrado en la sociedad actual (se organizan festivales y seminarios sobre el tema), e incluso suele mezclarse con el humor. De hecho en Tokyo no es nada raro estar en el metro y ver como alguien sentado al lado está leyendo un cómic porno hentai. El porno es algo que está ahí y que llega a formar parte de la cotidianidad de muchos, pero el trasfondo del cual apenas paramos a reflexionar un par de minutos, sencillamente porque es algo cuya realidad nos es lejana y hasta sombría.

La pornografía es algo mucho más antiguo e incrustado en la sociedad de lo que imaginamos. No solemos verlo como algo limpio o de lo que uno se enorgullezca formar parte, y aunque algunos lo ven incluso como un arte o diversión para otros es una de las caras más oscuras de nuestra sociedad. El porno es objeto de debates presidenciales, es motivo de censura en algunos países, de persecución, de recurso como estrategia política, de lucha contra activistas e incluso de pena de muerte. Se prohíbe de forma explícita en algunos lugares de trabajo -también en el sector público– y es fuente de numerosos escándalos incluso en aquellas organizaciones que más la rechazan, como la Iglesia Católica. Aunque en Brasil parece que han conseguido sortear el tema creando porno para cristianos. Incluso Apple llegó a retirar de su Apple Store las llamadas sexy apps, es decir, aquellas con algún tipo de contenido erótico en el año 2010. En otra escala de magnitud, en Corea del Norte ejecutaron a una banda entera -que contaba con una ex-novia del actual dirigente norcoreano Kim Jong-un, por un baile considerado “porno”.

Porno en Internet. Fuente: gentogenym.com

La pornografía no es sólo cosa de hombres. En Estados Unidos las mujeres representan la tercera parte de los aficionados al porno. El 20% de los hombres y el 13% de las mujeres admite ver porno en el trabajo y lo hacen porque allí no hay riesgo de ser interrumpido por los niños o por la pareja.

Dentro del porno existen numerosos géneros. Una forma muy extendida de agrupar los géneros pornográficos es de menos a más explícito (ya sean las posturas o las acciones representadas). Siguiendo este esquema nos encontraríamos con:

Softcore: Es el género pornográfico en el que las escenas de sexo no se muestran de forma explícita. Los actores o modelos suelen tapar una parte de sus cuerpos, practicado por numerosos actores. También se emplea en la publicidad, aunque este uso ha sido criticado por organizaciones feministas.

Mediumcore o pornografía convencional: Es aquella donde los modelos enseñan la totalidad del cuerpo en posturas más o menos provocativas. Más conocido por usarse en conocidas revistas como Playboy o Penthouse. Algunas clasificaciones las colocan en el apartado anterior.

Hardcore: Es el género pornográfico más extremo, pues muestra explícitamente el acto sexual, ya sea vaginal, anal u oral, o con aparatos o cualquier otro tipo de utensilios. Este tipo de pornografía se subdivide según la orientación sexual: heterosexual, homosexual (masculino o femenino) y bisexual.

Postporno: El postporno busca deliberadamente subvertir las reglas del porno tradicional (y, con ello, de los modelos de sexualidad que lo sustentan) con fines políticos (servir de medio a la articulación de otras sexualidades posibles, ajenas a los cánones hegemónicos).

¿De dónde viene la palabra ‘porno’?

El término «pornografía» procede de las palabras griegas πόρνη («pórnē», «prostituta») y γράφειν («gráphein», «grabar, escribir, ilustrar») y el sufijo -ία (-ía, «estado de, propiedad de, lugar de»), teniendo por lo tanto el significado de «descripción o ilustración de las prostitutas o de la prostitución». Hay que decir, sin embargo, que el término es de aparición reciente, pues en la Antigua Grecia nunca se usó la palabra «pornografía» y el uso más antiguo de que se tiene constancia es, en francés, de la década de 1800.

La industria pornográfica

A pesar de ser legal en muchos países, es difícil conocer el tamaño del mercado del porno. Esta industria podría haber movido unos 97.000 millones de dólares en 2006 si consideramos todos sus formatos, y hasta 5.000 millones de dólares en 2010 si consideramos tan sólo Internet, según algunas estimaciones. Internet ha contribuido, sin duda, a que este prolífico sector termine de estallar: se calcula que cada segundo del día hay una media de 28.000 usuarios consultando porno online sólo en los Estados Unidos.

La guerra cristiana contra el porno. Fuente: religion.blogs.cnn.com

En los Estados Unidos la industria del porno genera más de 10 mil millones de dólares anuales según algunas estimaciones, aunque la revista Forbes sitúa los beneficios generados por la industria del sexo entre los 2.600 y 3.900 millones de dólares anuales. Resulta curioso considerar que la industria pornográfica genera en este país más beneficios que la NBA, o que los americanos gastan más dinero en los espectáculos de strip-tease que en los cines y teatros de Broadway, off-Broadway y regionales, y que en los espectáculos de ópera, jazz, música clásica todos juntos.

Algunos medios de comunicación, como Broadband de AT&T, DirecTV de News Corp., On command y Lodgenet Entertainment son importantes participantes en el negocio pornográfico. Tales corporaciones son las empresas más importantes dedicadas a la transmisión de material audiovisual previo pago en hoteles. Cadenas hoteleras como Marriott, Westlin y Hilton, reconocen que hasta un 10 % de sus ingresos provienen de la contratación de películas porno mediante estos servicios.

El origen de la pornografía actual

Tal y como recoge el sitio Cultura Colectiva, la pornografía, tal como la conocemos hoy, surgió con la aparición de la fotografía, pocos años después de que Louis Daguerre inventara su daguerrotipo, en las que se realizaron las primeras fotografías de desnudos y las primeras fotos de parejas en el momento del coito. En Gran Bretaña existe una fotografía tomada alrededor de 1890, ésta muestra a una mujer realizando sexo oral a un hombre, considerada la primera foto pornográfica en un país anglosajón.

Legalidad del porno en el mundo

La situación legal de la pornografía depende de cada país y del tipo de material. En algunos países todas las formas de la pornografía son ilegales, mientras que otros tienen leyes muy liberales sobre la pornografía de adultos. Los actores que participan en películas pornográficas deben ser mayores de edad. En algunos países islámicos así como en China todas las formas de la pornografía son ilegales, y en este último país es incluso censurada en Internet

Existe una curiosa infografía sobre la legalidad del porno en la que se indica que en los Estados Unidos existe un incremento en las suscripciones online en los estados con leyes estrictas en contra de la venta de publicaciones pornográficas. En Uganda la legislación incluye estipulaciones contra la música erótica. En Brasil se exige a todos los actores porno el uso de condón. En Japón los pelos en los genitales son vetados. En Australia los pechos de copa A son vetados para evitar la pedofilia. En Iraq se han llegado a observar casos de secuestro y tortura hacia aquellas personas que se las ha atrapado mirando porno. 

Un billete francés, ¿porno?

Un billete francés que reproducía el conocido cuadro La Libertad guiando al pueblo fue considerado pornográfico en algunos países islámicos integristas, ya que en esta obra el personaje central femenino muestra un pecho descubierto

Países donde el porno es legal (verde), legal con restricciones (amarillo) o prohibido (rojo). Fuente: Wikipedia

Argumentos a favor y en contra de la pornografía

Existe un movimiento de partidarios del porno que lo concibe como un arte, como algo que es menospreciado por algunos sectores del mismo modo que lo fueron las obras de arte del Postimpresionismo del pintor holandés Vincent Van Gogh, al cual nunca se le reconoció ningún valor significativo a sus obras durante su vida. Algunas personas, como el productor de pornografía Larry Flynt y el escritor Salman Rushdie, han argumentado que la pornografía es vital para la libertad y que una sociedad libre y civilizada debe ser juzgada en función de su disposición a aceptar la pornografía. Existen también sexólogos que recomiendan la visualización del porno para mejorar la vida sexual de la pareja. Según un estudio realizado en la Universidad de Australia Occidental se comprobó que los hombres que ven tener sexo mejoran la calidad de su semen.

White Ribbon Against Pornography. Fuente: http://illinoisfamily.org/

Los críticos del porno suelen esgrimir, entre otros argumentos, que su visualización puede llegar a convertirse en un vicio, que es degradante para la mujer, que es utilizada con fines comerciales explotando la libido, erotizando el cerebro, que desvirtúa el acto sexual como manifestación de amor así como de todo erotismo en la cotidianidad de la vida en pareja, acarreando así la insatisfacción y el deseo por nuevas experiencias.

Sea cual sea la postura adoptada frente al porno la verdad es que existe un lado oscuro del mismo: prostitución, trata de personas y, sobre todo, la pornografía infantil. UNICEF calcula que existen más de cuatro millones de pornografía infantil y cuentan con una audiencia de 750.000 predadores en todo momento. El NCMEC (National Center for Missing & Exploited Children) estima que alrededor del 20% de toda la pornografía en Internet contiene imágenes de niños. Por ello empresas como Google y Microsoft se aliaron para combatir el acceso del público a cualquier tipo de contenido de abuso sexual a menores.

Se consideran como pornografía infantil a aquellas representaciones fotográficas o fílmicas en formatos digital o analógico de menores de edad de cualquier sexo en conductas sexualmente explícitas ya sea solos o interactuando con otros menores de edad o con adultos. En el caso de la pornografía infantil, ésta se encuentra expresamente definida en el protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía de Organización de las Naciones Unidas, en los siguientes términos: “Por pornografía infantil se entiende toda representación, por cualquier medio, de un niño dedicado a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda representación de las partes genitales de un niño con fines primordialmente sexuales.”

¿Por qué en Japón los niños del hentai no se consideran pornografía infantil?

En Japón, algunos cómics manga hentai representan a niños de ambos sexos teniendo relaciones con otros niños o, lo que se conoce como lolicon (proveniente de “Complejo de Lolita”) en el caso de las niñas y shotacon en el caso de los niños. Al no tratarse de niños reales, estas imágenes no se suelen considerar como pornografía infantil.

La trata de personas también es algo que suele tener un vínculo con la pornografía infantil. Según un estudio de la Organización Internacional del Trabajo alrededor de 2,4 millones de individuos en el mundo son víctimas de la trata de personas y son sometidos a trabajos forzosos. Cerca de la mitad de ellos, un 43%, son explotados sexualmente, mientras que el 32% son explotados laboralmente y un 25% una mezcla de ambos. La mitad de las víctimas son menores de 18 años. En México, por ejemplo, se ha creado un grupo dentro de la Policía Cibernética de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) que se dedica las 24 horas del día, de los 365 días del año, a combatir la trata de personas, pornografía infantil y el fraude a través de Internet.

Activismo antiporno: Ran Gavrieli

Uno de los críticos más actuales hacia el porno es Ran Gavrieli, profesor de Estudios de Género y Educación Sexual de la Universidad de Tel Aviv, además de activista por los derechos humanos, escritor y conferenciante por todo el mundo.

En una conferencia TED aborda la cuestión del porqué deberíamos dejar de ver porno. En la conferencia habla sobre los daños culturales producidos por la influencia de la pornografía, las relaciones de poder que fomenta entre géneros, y la violencia que promueve tanto en lo sexual, como en las relaciones más cotidianas entre hombres y mujeres. Además subraya la relación directa entre pornografía, prostitución y trata de personas, según él un negocio inseparable, algo que descubriría trabajando en la calle con ONG’s  de apoyo a las mujeres víctimas de prostitución y trata, campo en el que ha trabajado durante varios años.

Las posiciones feministas acerca de la pornografía

Ser feminista no necesariamente equivale a rechazar la pornografía. En realidad existen diversas opiniones dentro del movimiento feminista sobre la pornografía con posturas distanciadas unas de otras y con poco diálogo entre ellas. En su texto El placer y el peligro: hacia una política de la sexualidad (1989), la antropóloga Carole S. Vance plantea el debate feminista sobre la sexualidad indicando que la sexualidad ha sido y sigue siendo un terreno de constreñimiento, de represión y peligro para las mujeres, pero al mismo tiempo, es un terreno de exploración, placer y actuación. En el marco de este debate sobre la sexualidad Vance identifica dos temas como aquéllos que se imponen como punta de lanza de las posiciones enfrentadas: en primer lugar la prostitución y en segundo la pornografía.

Según Vance existen dos corrientes principales en Estados Unidos (país que experimentó el mayor auge de la industria porno) dentro del debate feminista sobre la pornografía. Por un lado existiría una vertiente proteccionista del feminismo que asume la lucha contra la pornografía, mientras que por el otro se observaría otro sector, que denomina “las expansionistas” que encarnarían la posición pro-sex. Entre las primeras destacan las figuras de Catharine MacKinnon, Andrea Dworkin, Robin Morgan, Susan Brownmiller y Kathleen Barry, entre otras. Entre las segundas sobresalen Gayle Rubin, Carole S. Vance, Alice Echols y las lesbianas sadomasoquistas, entre ellas Pat Califia.

Vale la pena mencionar una feminista que se ha alzado como una de las voces más contundentes a favor del porno: Wendy McElroy. McElroy propugna un feminismo que vaya dentro de una política de libertad individual, el ifeminismo o feminismo individualista, que se trata de una corriente de pensamiento en la que las mujeres se muestran en contra de todo tipo de discriminación positiva hacia ellas y en favor de la igualdad de derechos. Entre las feministas, McElroy se distingue a sí misma como sexo-positiva: defendiendo la disponibilidad de la pornografía y condenando las campañas feministas antipornografía. En un conocido libro suyo titulado XXX: A Woman’s Right to Pornography dedica la frase introductoria a la que es su modo de ver este asunto, de un modo claro y contundente: “La pornografía beneficia a las mujeres, tanto personal como políticamente”. La autora llegó a esta conclusión, según menciona, tras años de entrevistar a cientos de trabajadores sexuales.

En un artículo de McElroy clasifica las posturas feministas acerca de la pornografía en tres categorías. La más común – por lo menos en el ámbito académico – es que la pornografía es una expresión de la cultura masculina a través de la cual las mujeres son explotadas y mostradas como mercancía. Un segundo punto de vista, la posición liberal, combina el respeto por la libertad de expresión con el principio de “cuerpo de la mujer, derecho de la mujer” y por lo tanto produce una defensa de la pornografía a lo largo de las líneas de “yo no la apruebo, pero todos tienen el derecho a consumir o producir palabras e imágenes”. Un tercer punto de vista – una verdadera defensa de la pornografía – surge de las feministas que han sido etiquetados como “pro-sexo” y que sostienen que la pornografía tiene beneficios para las mujeres.

Ver porno es una decisión personal que es 100% legal en unos países y trágicamente castigada en otros. Ver porno no significa necesariamente contribuir a la perpetuación de la prostitución y a la trata de personas. De hecho existen numerosas productoras de porno en las que sus trabajadores ejercen como tales, cobrando un sueldo y cotizando en la seguridad social, y pagando sus impuestos a la par de cualquier otra empresa. Pero existe otro lado del porno que por desgracia se encuentra ligado a la existencia de mafias y dónde sus actores no ejercen su oficio de forma voluntaria, sino que se ven forzados a ello en contra de su voluntad. Es allí dónde cabe tomar conciencia del asunto y reflexionar un poco acerca de que quizás aquéllo que estamos viendo tiene un oscuro trasfondo que va mucho más allá de lo que sucede en la pantalla.

Foto portada: Apple retira las apps “sexy” del App Store, fuente: http://www.cultofmac.com

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Lluis Torrent

Barcelona, España. Licenciado en Ciencias Ambientales, Máster en Intervención Ambiental, Máster en Relaciones Internacionales y Especialista en Ciencia Política. He trabajado como consultor ambiental para gobiernos locales y regionales y empresa privada. Socialmente comprometido, me apasiona explorar la fina línea que transcurre entre la política, la economía, la sociedad y el medio ambiente. Sígueme en Google+ Lluis Torrent


8 comments

  • Macarena

    02/04/2014 at

    A mí me han gustado mucho las reflexiones que aparecen en este artículo, y me ha ayudado a tener una idea más global acerca de la industria pornográfica.

    Soy consciente de que como explicas en el último párrafo, muchas veces quienes aparecen en imágenes porno son personas que ni siquiera obtienen ningún beneficio por ello, e incluso puede que lo hagan bajo presión. Y peor es aún cuando se trata de niños. En este sentido si que sería conveniente que quien consuma pornografía lo hiciera seleccionando bien el producto, y siendo crítico con los contenidos.

    Ahora bien, haces bien en subrayar que ejerciendo libertades personales, ver porno no significa estar contribuyendo a la trata de personas. Pero si que me gustaría que en el momento en que aparecen menores, o se está tratando a las mujeres como meros objetos, el consumidor tuviera una mínima capacidad de reflexión / reacción ante ello.

    Recientemente mi interés (como madre y como editora de un blog dedicado a familias con niños) ha estado centrado en la pornografía infantil, y también en el acceso de niños pequeños a contenidos pornográficos, porque creo que en este último caso puede distorsionar bastante las actitudes que hacia la sexualidad se tienen.

    Enhorabuena por esta entrada tan completa, y gracias.

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    • unitedexplanations

      04/06/2014 at

      Gracias Macarena por tu comentario

      Reply

  • Magisteriox

    29/05/2014 at

    Me da flojera leer mucho, mejor voy a ver porno.

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  • Tina

    13/11/2014 at

    Es que los mismos medios de comunicacion se encargan de hacer saber como si el porno fuera normal, podemos estar viendo porno en un programa y no, eso no es normal, o vemos una mujer desnuda y creen que eso es arte, hay una gran diferencia en todo, ahora les da por llamarlo arte, o sea a que estamos llegando, llegara un día en que el que habra porno en los cuadernos de estudio y los papas comprandole eso a los chicos. Niños de ya 11 años viendo eso? Las radio, la television, las peliculas, el internet pueden traer porno, se lo estan metiendolo a la sociedad solo que disimuladamente y nos damos cuenta de eso, es realmente grave. Y no puedo creer que en Colombia sea legal.

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  • Jeison

    28/04/2017 at

    no veo la razon de por que dejaste de ver porno, la cual es la razon principal por la cual entro a leer este articulo, no me queda duda que has investigado mucho sobre el tema, pero no veo cual es el objetivo de mostrar tu articulo, solo dar información sobre la pornografia, quedo sorprendido al saber que los Sexologos recomienden el porno, actualmente yo soy una persona que ha tenido serios problemas en ámbito tanto social como personal a causa de este.. sufro de soledad, y en este preciso momento sufro de ansiedad, la cual trato de controlar a toda costa, y he tenido muchos problemas con el porno, pues realmente es un vicio y he llegado a un lugar demasiado profundo en el cual solo veo suciedad sobre mi futuro, (por eso lo dejo, quiero limpiar un tris todo lo que he visto) quisiera que este tipo de articulos explicaran mas a fondo lo que es el porno, que cosas produce en el cerebro, por que las personas entran en un estado de soledad, tambien lo que sucede con el libido, asi como lo que sucede con las personas de carne y hueso reales.. Yo estoy en contra del porno.

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  • anonimo

    14/09/2017 at

    No he visto una película de ese género en mi vida y las de cine erótico suelo pasar por encima de esas escenas. No se trata de mojigatería sino salud mental. Quien más quien menos sabe que ninguna de esas escenas son reales, ademas, es algo tan bonito y tan intimo que para mi lo natural es que una persona descubra la su sexualidad sin referencias de ningún tipo que puedan condicionar. La vida real no es como las películas, y creo que yo tengo una vida intima muy satisfactoria, además de mucho más saludable y autentico, porque no tengo una referencia con que comparar. Quiero mi intimidad y tener mis propias experiencias, eso para mí es muy importante, casi sagrado.

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  • Mike V

    13/06/2018 at

    que perdida de tiempo este articulo de pacotilla puro corta pegar y lo sustancial “porque dejaste de ver porno” mero titulo falso o me vas a fecir que dejaste de ver porno por las putas estadiscticas que pones? PORQUERIA DE ARTICULO

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