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Foto: Ramallah, West Bank: Palestinian women walk past a wall daubed in Communist party graffiti, por Muhammed Muheisen

Las restricciones a la movilidad en el Territorio Ocupado de Palestina

Las restricciones al movimiento a las que se ven expuestos muchos palestinos que habitan en Cisjordania, no son dinámicas neutrales al género. De hecho, en una cultura en la que las dimensiones del género están presentes en la identidad, los roles, y la división del trabajo; y en la que es obligación del padre, el marido y el hermano, proteger a sus madres, esposas y hermanas tanto en la esfera pública como en la privada; es de esperar que la experiencia de movilidad de una mujer, a través de los diferentes obstáculos físicos y administrativos, difiera de la de un hombre.

No se busca señalar al Estado de Israel como responsable de las desigualdades que sufren las niñas y mujeres palestinas, sino recalcar que las restricciones al movimiento que impone, sí “agravan” estas desigualdades de género.

Tipos de restricciones a la movilidad

Foto: A Palestinian woman and her children crossing Zeitun checkpoint between Abu Dis and Silwan, por Eloïse Bollack

Existen 2 tipos principales de restricciones a la movilidad: las físicas y las administrativas.

En el caso de las restricciones físicas, nos referimos a los checkpoints y controles de seguridad, el muro de contención, el corte o denegación de uso de carreteras, la prohibición de acceso a áreas determinadas como “zonas militares” etc.

Dado que la reputación de la mujer está intrínsecamente vinculada al honor de la familia entre gran parte de la sociedad palestina, los obstáculos a la movilidad que ésta debe enfrentar bajo la ocupación, como por ejemplo, los registros corporales en los controles de seguridad, pueden tener consecuencias devastadoras para su autonomía, movilidad, aspiraciones educativas y acceso al mercado laboral. Por tanto, las mujeres son más vulnerables a estas restricciones pues, no sólo enfrentan la incertidumbre de atravesar de forma segura el control, sino que además, ponen en riesgo su reputación.

En el caso de las restricciones administrativas, entendemos la obligación de obtener permisos. Los y las palestinas necesitan tener el consentimiento del Estado de Israel prácticamente para casi todo: realizar cualquier tipo de desplazamiento más allá de su municipio; acceder o residir cerca del muro; trabajar en Israel o en los asentamientos; importar o exportar bienes; utilizar vehículos en determinadas carreteras; construir viviendas; invertir en negocios o crear nuevas empresas etc. El resultado es un desgaste enorme en tiempo y dinero, que dificulta en gran manera realizar una vida normal.

Dada que la sociedad palestina es una sociedad patriarcal, que todavía presenta grandes desigualdades de género, para la mujer palestina es doblemente difícil superar estas barreras administrativas.

¿Cuáles son las consecuencias de estas restricciones para las mujeres palestinas que habitan las áreas más controladas por el ejército israelí?

1. Falta de acceso a una atención médica de calidad

En algunas áreas rurales de Cisjordania y en especial, de la zona C, las dificultades que enfrenta gran parte de la población para acceder a instalaciones médicas son notables debido a: a) las restricciones a la libertad de circulación, la denegación o el retraso del paso en los puestos de control, las clausuras y los toques de queda; y b) la falta de hospitales que sufren estas poblaciones. De hecho, a pesar de que la distancia sea tan sólo de algunos quilómetros, el trayecto a estas instalaciones puede implicar horas y en algunos casos han provocado incluso la muerte de pacientes.

Esta dinámica tiene repercusiones sobre la salud de las mujeres en varios aspectos: a) gran parte de la población femenina que habita en la zona C, no tiene acceso a educación básica sobre salud infantil o maternal; b) no recibe los cuidados médicos pre y post natales adecuados, y c) no tiene acceso a diagnósticos tempranos como la citología y la mamografía; dato importante ya que el cáncer de mama fue el más reportado entre la población de Cisjordania en el año 2011.

2. Falta de acceso a instalaciones médicas durante el parto

By Visualizing Palestine

Según datos de la OMS, entre el 2000 y el 2006, hasta 69 mujeres se vieron obligadas a dar a luz en puestos de control o junto a la carretera; 35 perdieron a sus bebés debido a la falta de atención sanitaria. En 2009 el Alto Comisionado para los DDHH reportó que se habían dado casos de mujeres palestinas dando a luz en los checkpoints debido a la denegación o el retraso de acceso a hospitales, por parte de soldados israelíes. Tiempo después el ejercito israelí se vio forzado a poner fin a estas prácticas, y desde entonces no se han reportado más casos.

Sin embargo, hechos como el largo tiempo de espera y las restricciones horarias de los checkpoints, han fomentado que las mujeres embarazadas de estas poblaciones que tengan familiares en la ciudad, abandonen sus comunidades durante la última etapa del embarazo. Aquellas que tienen recursos, incluso se programan y someten a cesáreas innecesarias a fin de asegurar el parto. Sin embargo, la mayoría de estas mujeres, no pueden contar con esta opción, bien porque no tienen familiares en la ciudad, bien porque ya tienen otros hijos y no pueden estar semanas fuera de casa ni llevarlos con ellas. Además, esta previsión no sirve cuando se produce un nacimiento prematuro. En estas condiciones, estas mujeres tienen un margen muy reducido para elegir dónde dar a luz, y muchas de ellas acaban teniendo a sus hijos en sus casas, sin recibir una atención médica adecuada. Hecho que puede llegar a tener repercusiones nefastas sobre la salud del recién nacido o la madre.

3. Reducción de las oportunidades de educación para las niñas y mujeres

Para los y las estudiantes procedentes de fuera de las ciudades dónde están los centros educativos y universitarios, el desplazamiento entre su casa y el centro, cuando es posible, exige horas y no puede realizarse a diario. Ello implica que muchas familias hayan de pagar mucho por el desplazamiento de sus hijos/as, o bien, costear su estancia en las ciudades. Si a ello se añade que algunas familias de zonas rurales y más conservadoras, no están dispuestas a permitir que sus hijas vivan lejos del hogar o estén expuestas a los posibles peligros de desplazarse a diario de casa a la universidad o a la escuela y viceversa; el resultado es que para las niñas y mujeres el acceso a la educación se vuelve más caro e inseguro.

4. Falta de acceso al mercado laboral

A pesar de que Cisjordania detenta las mejores cifras igualdad en educación de la región; este logro no se ha visto reflejado en el mercado laboral formal, dónde la participación activa de las mujeres es tan sólo de un 16%, una de las más bajas de la región.

Dado que el mercado laboral es más restringido debido a encontrase bajo ocupación, los empleadores tienden a contratar antes a hombres casados, viéndolos como los “cabeza de familias”, que a hombres solteros o a mujeres solteras o casadas. Si a esta discriminación se une el factor de la movilidad, son muchas menos las posibilidades de participar activamente en la economía para una mujer proveniente de la zona C de Cisjordania.

5. Los efectos de la ley discriminatoria que impide la unificación familiar

La “Ley de Ciudadanía y Entrada en Israel” de 2003, prohíbe por razones de seguridad la reagrupación familiar de los ciudadanos israelíes casados con palestinos provenientes del territorio Ocupado de Palestina. Como consecuencia de esta medida, los palestinos con ciudadanía o residencia israelí, y especialmente aquellos que viven en Jerusalén Este, que se casen con una persona afincada en Cisjordania o en Gaza, deben trasladarse, vivir separados o depender de precarios permisos militares para poder desplazarse. De hecho, ni si quiera los hijos fruto de esos matrimonios no tienen derecho a residir permanentemente en Israel.

De esta manera, las mujeres palestinas a quienes se ha denegado la unificación familiar y viven ilegalmente con sus cónyuges israelíes o de Jerusalén Este, no pueden desplazarse con seguridad ya que podrían ser detenidas y expulsadas en cualquier momento. Este hecho se agrava cuando estas mujeres son víctimas de violencia de género, ya que muchas prefieren soportar los maltratos a separarse de sus maridos y poder verse privadas de la custodia de sus hijos.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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