26/05/2019 BARCELONA

El acuerdo histórico de nuestra época: Serbia y Kosovo (I)

Después de que los soldados de la OTAN pusieran fin al sangriento conflicto de Kosovo en el 1999, el destino de este territorio ha estado colgado de un hilo. Durante trece años Kosovo ha estado bajo el control de las fuerzas de paz y de los diplomáticos extranjeros, mientras varias propuestas para la determinación de su estatus final han sido debatidos y rechazados ante la consternación de la mayoría de los involucrado. Sin embargo, el 27 de abril de 2013, la situación pareció cambiar drásticamente.

Recientemente, la comunidad internacional dejó escapar un grito de júbilo colectivo mientras una de las últimas disputas congeladas más antiguas de Europa llegó más cerca que nunca de ser resuelta. Después de que los soldados de la OTAN pusieran fin al sangriento conflicto de Kosovo en el 1999, el destino de este territorio ha estado colgado de un hilo. Durante trece años Kosovo ha estado bajo el control de las fuerzas de paz y de los diplomáticos extranjeros, mientras varias propuestas para la determinación de su estatus final han sido debatidos y rechazados ante la consternación de la mayoría de los involucrado. Sin embargo, el 27 de abril de 2013, la situación pareció cambiar drásticamente. Funcionarios serbios y kosovares llegaron a un acuerdo para normalizar las relaciones entre el país balcánico y su provincia separatista, y el Parlamento serbio aprobó el acuerdo con una mayoría de 173 de los 250 parlamentarios.

Si bien el acuerdo no implica el reconocimiento formal de la independencia de Kosovo por parte de Serbia, ha sido aclamado como un logro extraordinario por la mayoría de los comentaristas. El control sobre el norte ha sido un tema de discusión durante las negociaciones, pero gracias a este último acuerdo se ha resuelto hasta este problema, ya que Serbia reconoció la autoridad de Prístina en el norte, un área poblada por una mayoría serbia. La UE ha exigido desde hace tiempo que Serbia y Kosovo resuelvan la cuestión del norte antes de comenzar el proceso de adhesión a la UE. Los diplomáticos extranjeros que gobiernan  en la región ven el nuevo acuerdo como una señal del cumplimiento de las exigencias de la UE, y ahora están dispuestos a ofrecer la zanahoria tan esperada. La Jefa de Política Exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, declaró que el acuerdo era “un paso hacía Europa, tanto para Kosovo como para Serbia”, y Stefan Fule, el comisario europeo de Ampliación y Política Europea de Vecindad, declaró que “Serbia y Kosovo han ganado el privilegio de mover de forma decisiva hacía sus perspectivas Europeas “.

Sin embargo, mientras los diplomáticos de la UE parecen petulantes y aliviados, el acuerdo será mucho más difícil de aplicar de lo que algunos podrían imaginar. A pesar del apoyo del gobierno serbio, muchos en Kosovo y Serbia no están dispuestos a aceptar los términos de este nuevo acuerdo. El apoyo al acuerdo por parte del Parlamento de Serbia está lejos de ser una garantía de la su correcta aplicación. La cooperación de la población serbia de Kosovo es la verdadera clave para el éxito del acuerdo, de lo contrario, la provincia podría recaer en la violencia.

Una historia de tensiones insuperables

Ejército Americano en Mitrovica, KosovoPara comprender plenamente la situación en Kosovo es esencial empezar desde el principio. Como el galardonado documental de la BBC La Muerte de Yugoslavia retrató con tanta exactitud, las tensiones en Kosovo fueron lo que provocó tanto la desintegración de Yugoslavia como las guerras brutales que la siguieron. Aunque la violencia en Kosovo no estalló hasta el 1998 (tres años después de que el conflicto en Bosnia había llegado a su fin), la reacción del gobierno yugoslavo a las tensiones étnicas en la provincia durante el principio de los años 90, causó que otras repúblicas yugoslavas, como Eslovenia y Croacia, temieran que su independencia política en Yugoslavia podría ser negada bajo la firme voluntad de Serbia. Las tensiones entre serbios y albaneses fueron aumentando durante los años 90. Fue durante este tiempo que el ELK (Ejército de Liberación de Kosovo) se formó para imponer la autoridad de la población albanesa sobre la región.

La violencia entre los miembros del ELK, el Ejército de Yugoslavia y los serbios y  albaneses locales, dio a occidente una excusa para involucrarse en los Balcanes de nuevo. Tras los bombardeos de la OTAN que llevaron a la guerra entre serbios y albaneses a su fin, la administración de Kosovo pasó a manos de la UNMIK (Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo), dando el poder de facto a la misión de paz de las Naciones Unidas. Desde entonces, muchos han tratado de encontrar una solución para determinar el estatuto final de Kosovo. Uno de los diplomáticos más conocidos de hacerlo fue el enviado especial de la ONU para Kosovo y ex Presidente de Finlandia, Martti Ahtisaari. Su propuesta para Kosovo se convertiría en famoso, y también estableció las bases para el reconocimiento formal de la independencia de Kosovo.

El Plan Ahtisaari para Kosovo fue propuesto en el 2007, estableciendo una serie de recomendaciones para el sistema de justicia, la protección del patrimonio religioso y cultural, la seguridad, la deuda internacional y la descentralización del gobierno, entre otros. Mientras que la palabra independencia nunca se mencionó, muchos se dieron cuenta de que la propuesta estaba destinada a conceder la independencia de facto de Kosovo, dejando al gobierno local, liderado por albaneses, en el poder. Tanto Serbia como Rusia, aliado de Serbia en el Consejo de Seguridad de la ONU, rechazó rápidamente la propuesta. Incluso hoy en día, el gobierno de Serbia sigue considerando a Kosovo como una provincia serbia. Sin embargo, el apoyo internacional dio al gobierno de Kosovo bastante ímpetu para declarar formalmente la independencia. Muchos en Serbia creen que la declaración unilateral de independencia de Kosovo, anunciado oficialmente en el 2008 después de casi una década de intervención internacional, fue posible sólo por el apoyo de EE.UU. Actualmente, 99 de los 193 estados miembros de la ONU han reconocido a Kosovo, incluyendo 22 de los 27 estados miembros de la UE, y los EE.UU. Sin embargo, Rusia y China han apoyado a Serbia en su negación de la independencia de Kosovo.

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Cristina Maza

Vive en Tbilisi, Georgia donde trabaja en la ONG-Transparency International. Licenciada en Ciencias Políticas con un enfoque en la economía política y Europa del este, postgrado en gestión de proyectos de cooperación internacional y desarrollo y máster en Estudios del Centro y Sur Oriente de Europa de University College London, con un enfoque en la política de la región, los conflictos armados y el nacionalismo.


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