El paro en España ha alcanzado ya cifras desconocidas –y casi inimaginables- hasta esta crisis. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA) estamos a punto de llegar a los seis millones de parados (el 26,02% de la población activa), una cifra que se traduce en consecuencias directas sobre el bienestar de la población y que provoca diversos cambios en su manera de reaccionar y enfrentarse a un mercado laboral sin apenas capacidad para generar nuevos puestos de trabajo. La evolución del desempleo en España en estos últimos años y el actual porcentaje de desempleados resulta especialmente llamativo si se lo compara con los datos que ofrecen otros países de nuestro entorno, que también están padeciendo de manera directa esta crisis global, como Portugal (16,3% de paro, según los datos aportados por Eurostat ) o Italia (11,1%). Únicamente Grecia, intervenida por la troika, supera como el estado español el 26% de paro.

Para extraer conclusiones de las cifras de empleo en nuestro país resulta especialmente útil la EPA publicada trimestralmente por el INE, ya que es una encuesta realizada en viviendas familiares y que aporta información sobre la población activa (mayores de 16 años en disposición de trabajar), la ocupación, el desempleo o la evolución entre diferentes Comunidades Autónomas, entre otros muchos datos. La otra fuente estadística del mercado laboral español es el registro de empleo que mensualmente publica el Ministerio de Trabajo, en el que únicamente se contabilizan las personas desempleadas que han acudido a apuntarse a las oficinas de trabajo. El diferente criterio de una y otra fuente estadística explica la disparidad entre las cifras que se publicaron este mismo lunes y los datos que salieron a la luz hace un par de semanas.

Jóvenes e inmigrantes que se van, mayores que se jubilan

Una de las cifras que más se ha destacado de la última EPA es el número de personas activas en España -es decir, aquellas que tienen un empleo o lo está buscando-, el cual se redujo en 176.300 demandantes o trabajadores durante el último trimestre del año (lo que supone la mayor caída en un periodo como este en la última década). Muchos análisis han puesto el acento en este dato ya que refleja la confianza y el ánimo de los ciudadanos de un país hacia el mercado laboral en el que están inmersos. La dureza y la persistencia de una crisis como esta hacen mella no sólo en el número de despidos que se producen, sino también en la disposición de la población a buscar un empleo dentro de las fronteras del país en el que residen.

No existen cifras fiables sobre la cantidad de jóvenes españoles que han emigrado en los últimos meses para buscar un trabajo en el exterior o seguir formándose, pero la incidencia de este fenómeno parece clara al observar la caída de la población activa y la destrucción de empleo entre los jóvenes de 20 a 35 años: más de 260.000 puestos de trabajo en los últimos tres meses y cerca de 660.000 desde hace un año, lo que supone el 72 y el 77%, respectivamente, del total de empleos perdidos en dichos periodos. Como se ha dicho repetidamente tanto en España como en el extranjero, la tasa de desempleo juvenil (porcentaje  de menores de 25 años sin trabajo), que ya supera el 55%, es una de las cifras más dramáticas del mercado laboral español.

La salida de inmigrantes de nuestro país desde que comenzó la crisis es otro fenómeno que se observa cada vez que aparecen nuevos datos sobre la población extranjera en edad de trabajar. En torno a 73.000 personas volvieron a migrar o regresaron a sus países de origen en los últimos tres meses del año, en busca de las oportunidades laborales que este país parece no poder ofrecerles (la tasa de paro entre los extranjeros es del 37%, más de diez puntos por encima que la de los españoles). Otra tendencia creciente, reflejada en los datos de la última EPA, es el aumento de prejubilados (17.400 entre octubre y diciembre) entre los trabajadores de más edad, muchos de los cuales deciden retirarse del mercado laboral ante las dificultades para encontrar un nuevo empleo.

Autónomos a la fuerza y empleos a media jornada

La única cifra en números positivos sobre la ocupación en nuestro país es la de los trabajadores por cuenta propia sin asalariados (o lo que es lo mismo, autónomos sin ningún empleado a su cargo), que aumentó en 14.800 personas en el último trimestre y en más de 96.000 en el último año. El problema viene cuando se observa que en los tres meses finales de 2012 el número de empleadores (autónomos que generan puestos de trabajo) se redujo en casi 50.000 personas. De estas estadísticas se puede deducir que la única alternativa que queda para muchos profesionales es el auto-empleo, a través de trabajos puntuales o montando un pequeño negocio –que sin embargo no es lo suficientemente rentable para emplear a más personas.

Otro dato significativo y revelador sobre los cambios en el mercado laboral en España es el importante aumento de los empleos a tiempo parcial en los últimos meses. Tal y como revelan las cifras, este ha sido un tipo de contrato mucho más habitual entre las mujeres, tendencia que se mantiene en los últimos meses, ya que son ellas las que absorben la mayor parte del incremento (110.000 en los últimos tres meses, y 140.000 en el último año) en los empleos de este tipo. Como es evidente ante al panorama actual, esta subida queda en nada si la comparamos con la caída de los contratos a jornada completa: 473.000 en el cuarto trimestre y más de 990.000 en 2012.

Los datos que reflejan la desesperación 

Quizás todavía más que el paro juvenil, la cifra que más conmueve de la última EPA es el aumento de hogares en los que ninguno de sus miembros tiene trabajo. Si hace un año este dato era de 1.575.000 viviendas, en los últimos doce meses, más de 258.000 familias (un 16% más) han visto como todos sus integrantes se quedaban sin empleo. A partir del número de trabajos que se han perdido durante el 2012 (850.000) se puede calcular el ritmo diario de destrucción de empleo en España en el último año: 2.323 personas se han ido al paro cada día.

La dificultad que tienen los desempleados para encontrar un empleo se refleja en otro de los datos que aporta la encuesta del INE: sólo el 5% de los parados existentes en el penúltimo trimestre de 2012 consiguieron trabajo entre octubre y diciembre del pasado año. Lo que da una idea de la incapacidad de nuestro mercado laboral para generar empleo y absorber a los nuevos trabajadores. Como colofón a este año nefasto para el empleo, los parados de larga duración (aquellos que llevan más de un año en el paro y que, por tanto, tienen más dificultades para encontrar trabajo y cobrar la prestación) aumentaron porcentualmente en más de un 20% y alcanzaron la cifra.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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3 comments

  1. Muy buen artículo Pablo… una descripción profunda y acertada de la situación laboral en España. En mi opinión es tambien muy grave esta situación, no solo por el alarmante desempleo juvenil si no tambien por el desempleo estructural… el que se da con la obsolescencia de un modelo productivo (la construcción en el caso de España), esa gente no tiene formación, ni ánimos, tiene responsabilidades y rondan la mediana edad… ¿¿que va a ser de ellos??
    Las medidas del gobierno no buscan ni establecer, ni hacer crecer un nuevo modelo productivo donde nazcan nuevas empresas y puestos de trabajo (no les interesa a mi ver, mejor mantener un país de un 90% de pequeñas empresas donde no haya mas lobbys que los existentes para hacer presión).
    Lo dicho, enhorabuena Pablo por el artículo.

    • Pablo Jiménez

      Gracias Oscar. Sí, tienes toda la razón. En el artículo no entro en las causas que han llevado a esto (sólo pretende ser una especie de radiografía sobre el desempleo en España), pero la inexistencia de un modelo productivo sostenible en el tiempo y de empleos cualificados nos está llevando directamente a la ruina. Y lo que vendrá.
      Un abrazo.

  2. Pingback: Tres razones por las que la sociedad española debería ser responsable con sus jóvenes – United Explanations