31/05/2020 BARCELONA

Los países más generosos del mundo en 2012

El "World Giving Index" es el primer informe de este tipo que analiza el comportamiento caritativo de los diferentes países del mundo. ¿Son los estadounidenses más generosos que los franceses? ¿En qué país la gente dona más dinero a fines caritativos? ¿Dónde tienes más probabilidades de ser ayudado por un extraño o? ¿En qué países hay más voluntarios?Descubre aquí los resultados del año 2011.

El World Giving Index 2012

La caridad no consiste sólo en dar dinero a los pobres sino también en dedicar tiempo libre a tareas voluntarias para una organización o también dar ayuda a un extraño que lo necesita. Según los sociólogos dedicar tiempo o dinero voluntariamente para ayudar a otros es visto como un indicador de la cohesión en una sociedad. Cuando nos fijamos en estos tres tipos de comportamiento caritativo – dar dinero, dar tiempo y ayudar a un extraño – entonces se obtiene el denominado “World Giving Index”.

La edición 2012 del World Giving Index

The World Giving Index 2012 se compone de 146 países de todo el mundo. El Índice 2012 se compiló a partir de datos recogidos a lo largo de 2011 y encuestó a más de 155.000 personas. Los países que no aparecieron en el Índice en años anteriores no figuran en el Índice de 2012.

En la edición 2012 del índice Australia e Irlanda encabezan la clasificación como países más generosos atendiendo a los tres tipos de comportamientos caritativos mencionados. Indonesia fue el país con el mayor porcentaje de población (71%) donando dinero a fines caritativos, el pueblo de Turkmenistán sigue siendo el más generoso con su tiempo, con el 58% (61% en 2011) habiendo dedicado tiempo a actividades voluntarias y Liberia repite en el número uno de la lista en cuanto a ayuda a un extraño (81%).

World Giving Index 2012

Muy a menudo tendemos a asociar la caridad con la riqueza. Por esta razón presentamos este gráfico. Lo curioso es que aunque los países ricos están en la cima de la clasificación también podemos notar la presencia de países con ingresos medios, e incluso de países pobres, lo que demuestra que la generosidad no es sólo una cuestión de riqueza. Indonesia, que ocupa el 129º puesto en cuanto PIB per cápita en 2011 (en Poder de Paridad de Compra, PPC) , se sitúa como el 7º país más generoso del mundo. El 71% de los indonesios/as (más que Dinamarca, con el 70% de su población) dio dinero a fines caritativos en 2011. Siguiendo esta tendencia, Paraguay ocupa el 9º puesto en la clasificación (111º en cuanto a PIB per cápita, PPC), Liberia es 11º (193º según el PIB per cápita, PPC), Irán 12º (139º según PIB per cápita, PPC), Turkmenistán 13º (101º según PIB per cápita, PPC), Sri Lanka 15º (118º según PIB per cápita, PPC) y Filipinas 18º (134º según PIB per cápita, PPC). España ocupa el puesto número 72 en el ránking.

Resultados del World Giving Index 2012: Charities Aid Foundation

Principales conclusiones

Durante el período 2007-2011, la participación promedio obtenida en ayudar a un extraño se ha mantenido consistentemente más alta que la participación en la donación de dinero, que a su vez ha mantenido superior al dedicar tiempo a tareas de voluntariado.

Cada uno de los tres comportamientos han visto un marcado descenso en el porcentaje medio del resultado, durante el período analizado. La magnitud de la disminución en la participación, para cada una de las medidas, es sorprendentemente similar. En el caso de la donación de dinero, el descenso neto entre 2007 y 2011 es de casi dos puntos porcentuales (pasando de 29,8% a 28,0%). En el caso de ayudar a un extraño también ha sido de casi dos puntos porcentuales (pasando de 47,0% a 45,1) y en el caso del tiempo de voluntariado se ha reducido en tres puntos porcentuales (pasando de 21,4% a 18,4%).

Variaciones entre países. Enormes variaciones se pueden observar entre los diferentes países. De los cuatro continentes América es el que muestra un valor de World Giving Index más alto (34%), seguido de Asia (31%), Europa (29%) y África (27%). En cuanto a donación de dinero Irlanda es el nº1 (79% de la población donó dinero en 2011) mientras que Senegal y Georgia ocupan el fondo de la tabla (3% de la población). En relación a destinar tiempo a voluntariado, Turkmenistán lidera la tabla (58% de la población lo hizo) mientras que Serbia y Grecia se sitúan en último lugar (3% de la población). En última instancia, en relación a ayudar a un extraño Liberia ocupa el primer puesto (81% de la población ayudó a un extraño en 2011) en oposición a India (sólo el 19% de la población).

Patrones según la edad. El informe también refleja cambios en los patrones de conducta a medida que envejecemos. A nivel mundial, cuánto más viejos somos más tendemos a donar (aunque esta tendencia se invierte en determinados países emergentes y en desarrollo). Sin embargo, en la mayoría de las regiones del mundo a medida que se hace uno mayor se es menos propenso a ayudar a un extraño cuando se sobrepasan los 50 años de edad.

Voluntariado por región y edad. A nivel global el grupo de edad que es más propenso a destinar tiempo a tareas de voluntariado es el de entre 35 y 49 años, franja de edad que se ha mantenido como la más activa durante los 5 años de estudio. Aún así, los patrones globales de voluntariado varían considerablemente según la región y el país. Por ejemplo, en Turkmenistán el 60% de los ciudadanos de entre 25 y 34 años se habían ofrecido a tareas voluntaria en el mes anterior a ser preguntados, mientras que sólo el 4% de personas de la misma edad lo habían hecho en países como Singapur, Níger, Grecia, Turquía y Yemen, y el 3% en China y Serbia.

La generosidad según género. En términos de género, las mujeres son ligeramente más propensas a dar el dinero que los hombres (28,3% versus 27,5%). Los hombres, sin embargo, son ligeramente más propensos a dedicarse a tareas voluntarias (19,2% vs 17,7%), y a ayudar a un extraño (46,1% vs 44,2%).

La importancia de la generosidad en un país

Tal y como se puede apreciar en el gráfico superior entre los 20 países más generosos del mundo predominan los países anglosajones. No es de extrañar tal comportamiento si uno ha vivido entre gente anglosajona. La influencia del protestantismo (que fomenta la cultura del trabajo y el ayudar a los más desfavorecidos) junto a unos niveles de Estado de bienestar menores que en otros países europeos podrían estar detrás de la explicación de este comportamiento generoso entre sus ciudadanos.

En los Estados Unidos, por ejemplo, en los últimos años se ha podido apreciar el surgimiento de una nueva “moda” entre multimillonarios de donar parte de su riqueza a proyectos sociales, solidarios o a los más desfavorecidos. Ser generoso es visto como un acto de clase. Uno de los más conocidos por su dedicación filantrópica ha sido Bill Gates, que se retiró de Microsoft (siendo el hombre más rico del planeta) para dedicarse a proyectos filantrópicos a través de su Fundación Bill & Melinda Gates Foundation.

Ser rico en Estados Unidos es visto como una recompensa al esfuerzo y a la capacidad individual de llegar a un merecido éxito económico. Seguramente por compensación a la falta de presencia del Estado es mucho más común y apreciado la frecuente actividad filantrópica de los multimillonarios que no el aumento de la presión fiscal de sus rentas. A pesar de esto multimillonarios como Warren Buffet han abierto el debate últimamente en relación a la necesidad del aumento de este impuesto.

La generosidad, vista desde las tres componentes mencionadas en este artículo, podría verse como un elemento que ayude a aumentar la cohesión social de un país, a la vez que la confianza de la gente entre sí. Cuando esta cohesión alcanza niveles altos, y la confianza se extiende también a instituciones públicas y privadas se dice que aumenta el capital social y con ello se sientan unas mejores bases para el crecimiento económico.

El caso de China

En el informe de Charities Foundation China sale como uno de los países situados en el fondo de la tabla en cuanto a la componente “ayudar a un extraño”. Si uno ha vivido en China alguna vez se habrá dado cuenta fácilmente de la “aparente falta de generosidad” de sus ciudadanos. Si uno tropieza en la calle o tiene un accidente podrá ver como mucha gente se le queda mirando pero probablemente muy pocos o nadie se acerque a ayudarle. Esto no siempre ha sido así y tiene una explicación, que podría simplificarse, en dos puntos (aunque la complejidad va un poco más allá):

1. Años atrás un caso se volvió masivamente popular en China. Una anciana tuvo un accidente en una poblada ciudad china. Un joven se acercó para socorrerla y, tras ayudarla, terminó en la cárcel. ¿La razón? La anciana denunció al joven indicando que había sido él el culpable del accidente. Años después se descubrió la verdad y el joven fue liberado. Ningún testimonio quiso declarar a favor del joven en el momento inicial (por temor a que se viera implicada en el asunto) aunque posteriormente alguien se animó a resolver la situación.

2. En China ni la policía ni la justicia gozan de suficientes garantías de transparencia para darle a los ciudadanos la oportunidad de una buena defensa. El sistema básicamente considera a cualquier imputado “culpable” hasta que demuestre su inocencia, justo el principio contrario establecido en la mayoría de países occidentales.

Estas razones explican en buena parte el comportamiento supuestamente más “egoísta” de los chinos en relación a ayudar a alguien cuando ha tenido un accidente. Cabe decir que esto es un fenómeno reciente, e incluso los propios chinos se avergüenzan del mismo, pues no es algo que tuviera lugar en las generaciones anteriores. El hecho de vivir en el país más poblado del mundo también implica una continua competición en todo tipo de actividades, desde buscar trabajo, hasta subir al autobús. Ello combinado con una economía aún en desarrollo también contribuyen a que la gente busque más el beneficio individual que el colectivo. Aún así cabe decir que los chinos son serviciales cuando se les pide ayuda de forma proactiva, aunque en menor medida que los japoneses.

¿Te sientes feliz? Entonces es probable que seas más generoso/a

El estudio también indica que ser feliz es un factor que influye mucho a la hora donar dinero, más que la propia riqueza que uno tenga. Así pues, el dar dinero es un acto más emocional que racional.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Lluis Torrent

Barcelona, España. Licenciado en Ciencias Ambientales, Máster en Intervención Ambiental, Máster en Relaciones Internacionales y Especialista en Ciencia Política. He trabajado como consultor ambiental para gobiernos locales y regionales y empresa privada. Socialmente comprometido, me apasiona explorar la fina línea que transcurre entre la política, la economía, la sociedad y el medio ambiente. Sígueme en Google+ Lluis Torrent


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