23/11/2017 BARCELONA

De vuelta a Oz: ¿Qué es el patrón oro? Y, ¿Por qué los republicanos en EEUU quieren volver a utilizarlo?
¿De vuelta al patrón oro? Foto: digitalmoneyworld via Flickr

Adrià Rodríguez-Pérez12/09/201212min25871
El retorno al patrón oro fue una de las principales propuestas políticas de la campaña de Ron Paul, quien pretendía marcar distancias con su compañero de partido, el hoy ya candidato republicano Mitt Romney. Pero, ¿Qué es el patrón oro? Y, ¿Por qué los republicanos en EEUU quieren volver a utilizarlo?

El retorno al patrón oro fue una de las principales propuestas políticas de la campaña de Ron Paul, quien pretendía marcar distancias con su compañero de partido, el hoy ya candidato republicano Mitt Romney. Con esta medida, Paul pretendía destacar más su faceta libertaria, ganándose los votos de los sectores libertarios y neoconservadores del partido republicano. Aunque tras la elección definitiva de Romney el retorno al patrón oro no sea ya más que un espectro electoral, en este post nos preguntamos: ¿qué es el patrón oro? y ¿por qué hay republicanos en los EEUU que quieren volver a utilizarlo?’

Un análisis histórico: del patrón oro a nuestros días

En la historia reciente tres han sido los principales sistemas tipos de cambio existentes.

1. A mediados del siglo XIX algunos Estados se empezó a adoptar lo que hoy conocemos como el sistema del patrón oro. En este sistema el valor de las monedas, y por tanto el precio en moneda nacional de obtener una divisa de moneda extranjera, se definía en función de su potencial convertibilidad en oro. Se trataba de un sistema en el que todo el dinero en circulación estaba sujeto a la convertibilidad en oro, esto es: las autoridades monetarias estaban obligadas a convertir este dinero, si así se les demanda, por una cantidad determinada del oro que tenían en sus reservas.

2. Tras la segunda Guerra Mundial, que puso de manifiesto los limites del patrón oro, los líderes de las potencias industrializadas se reunieron en Bretton Woods para decidir las bases de un nuevo orden económico internacional. Entre estas decisiones fue básica la adopción de lo que vino a llamarse como sistema de tipo de cambio de Bretton Woods o del Fondo Monetario Internacional. Este cambio, a diferencia del anterior, no garantiza la convertibilidad de todas las monedas al oro. Por el contrario, lo que se establecía era un sistema en el que todas las monedas se fijaban al dólar a un determinado tipo de cambio, a la vez que el dólar tenía un tipo de cambio fijado al oro –siendo por tanto la única moneda convertible en este metal- a una cantidad de 35 dólares la onza de oro.

3. El nuevo sistema siguió siendo imperfecto. En concreto, el hecho que se tratara de un sistema asimétrico, en el que todas las monedas excepto el dólar podían fluctuar, llevó el sistema a la quiebra. En este sentido, las políticas económicas en Estados Unidos de los años sesenta tuvieron un carácter claramente expansivo que llevó al aumento del numero de dólar en circulación. Dado que el tipo de cambio de el dólar respecto al dólar era inamovible, esto llevó a una sobreapreciación del dólar respecto al resto de monedas en circulación, que a la larga se volvió insostenible. Así, y aunque hubo más de un intento de mantener el sistema, al final el entonces Presidente Nixon acabó poniendo fin a la convertibilidad de dólares en oro en marzo de 1973. Este hecho, popularmente conocido como uno de los Nixon Shocks, dio lugar a un nuevo sistema de tipos de cambio -el presente- en el que predomina los tipos de cambios flexibles o flotantes.  En este nuevo sistema, el valor de las divisas fluctúa en condiciones de mercado, es decir: depende de la oferta y la demanda de esa divisa en cada momento.

Un análisis económico: ventajas e inconvenientes del patrón oro

Lo que  nos  muestra esta  evolución en  el sistema  internacional  de tipos de  cambios es  una
El candidato Romney en un debate electoral. Foto: IowaPolitics.com Flickr accounttensión constante entre dos objetivos de política macroeconómica: la liquidez, por un lado, y la seguridad, por el otro. La idea ha sido siempre encontrar un sistema que garantizara ambas, ¡pero esto es imposible!. El caso del sistema de cambios del patrón dólar es el más ejemplarizante: con el sistema dólar-oro se pretendía tanto garantizar la liquidez del sistema, por medio de la convertibilidad al dólar, como su estabilidad, evitando la inflación, pues toda convertibilidad al dólar estaba sujeta en realidad a las reservas de oro de los Estados Unidos. Pero lo que en teoría parecía un sistema perfecto, era en realidad un fracaso: la misma liquidez que se quería garantizar por medio de, supongamos, un posible aumento del número de dólares en circulación, atacaba claramente el objetivo de estabilidad, pues un mayor número de dólares en circulación no generaba sino inflación –precisamente lo que se querría evitar. Y de ahí, el colapso del sistema.

Con esto, no se quiere decir que el sistema del patrón oro fuera en realidad más ventajoso. De hecho, los grandes problemas del patrón oro se pusieron de manifiesto en el periodo que hoy conocemos durante la gran depresión. El patrón oro no dejaba de ser un sistema en el que la prioridad era el ajuste de la balanza comercial, esto es: el equilibrio entre las importaciones y las exportaciones de un país. Ahora bien, en la gran depresión apareció una disyuntiva entre equilibrios internos e externos. Si los Estados Unidos querían salir de la crisis, debían anteponer el crecimiento económico al equilibrio de la balanza comercial, ¡pero el patrón oro no se lo permitía! De este modo, la posibilidad de explotar el componente exterior del Producto Interior Bruto era imposible en el contexto del patrón oro. Esto obligaba a las economías del sistema a profundizar en la recesión, y de ahí su reforma tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Un análisis político: ¿por qué volver al patrón oro?

Ante este escenario que nos obliga a escoger entre sistemas imperfecto, ¿por qué los republicanos quieren volver al patrón oro? En realidad, no parece que los republicanos consideren el retorno a la economía de preguerras como una opción. Una alternativa que, además, ya se ha definido como inviable: la economía del s. XXI no es la del fin de la Segunda Guerra Mundial, en la que los Estados Unidos disponían de dos tercios de las reservas de oro del planeta. Por el contrario, se trataría más bien de una estrategia electoral para que el actual candidato republicano pudiera captar el apoyo de los partidarios del hasta hace poco también candidato a la presidencia por el partido republicano, Ron Paul. De ahí que se haya considerado la creación de una comisión que analice un posible retorno al patrón oro.

De hecho, la adopción de un sistema equivalente o similar al del patrón oro ha sido siempre una de las cruzadas de los sectores más neoliberales en Estados Unidos. En este sentido, es ilustrativo que el relato del cuento del Mago de Oz, de 1900, no sea sino una alegoría directa de la lucha política y económica entre los partidarios del patrón oro en Estados Unidos. Para estos sectores, -participes del creciente discurso neoliberal ya analizado en United Explanations– el presente sistema de tipos de cambios favorece el crecimiento del gasto público por parte del Estado, a lo que manifiestan su completa oposición. En el centro de la crítica, la Reserva Federal de los Estados Unidos: una institución que desde su creación en 1913 ha sido objeto de múltiples críticas por estos sectores, que la acusan de evitar el crecimiento e ir en contra de los principios de la constitución. No deja de ser ilustrativo, en este sentido, que el mismo Paul reconociera que la medida no iba sino encaminada a limitar el papel y el gasto de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

Adrià Rodríguez-Pérez

(de Barcelona, a el Mundo) Licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra (Premio Extraordinario de Fin de Estudios) y Máster en Relaciones Internacionales por el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals. Actualmente escribo desde Estrasburgo, donde trabajo para la Dirección General para la Democracia del Consejo de Europa. Mis intereses se centran en las dinámicas internacionales de la posguerra fría y en su interacción en el marco de la globalización: integración territorial y gobernanza transnacional. En este nuevo escenario, ¿cómo debemos entender la democracia? ¿Qué rol jugamos las personas?


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