23/09/2017 BARCELONA

Feminismo Islámico: ¿una paradoja o un movimiento liberador?

El Corán habla de la gran influencia que distintas mujeres tuvieron en la sociedad a través de su participación social, política e incluso profética y dice que el saber es la llave que abre el universo tanto a los hombres como a las mujeres. Sin embargo el Islam tradicional ha mantenido siempre a la mujer en un papel secundario y sometido provocando un alto analfabetismo femenino en los países islámicos. ¿Qué piensa el Feminismo Islámico sobre esto?

Islam, igualdad y manipulación

Para Margot Badran, investigadora del Centro para la comprensión entre musulmanes y cristianos del príncipe saudita Al Walid bin Talal, el feminismo islámico se basa en la igualdad de la Umma (comunidad de creyentes, tanto de hombres como de mujeres) y la justicia social. La búsqueda de la igualdad en nombre de Dios.

“El Islam es la única religión que habla de la igualdad entre el hombre y la mujer […] pero la manipulación del Islam por los que se encuentran en el poder ha sido tal, que  esta religión se ha interpretado de una manera machista, a favor de los poderosos, donde la mujer ha salido perdiendo”.

Existen muchas corrientes y reflexiones referentes al feminismo islámico, pero no por ello contradictorias. A continuación se expondrá una lista de ideas asociadas con el Islam, que este movimiento pretende aclarar.

¿Qué opina el Feminismo Islámico sobre las principales polémicas que envuelven a la mujer musulmana?

1. Islam como religión no tolerante

Según la médico y activista marroquí Asma Lambaret, el Corán dice que “nadie tiene derecho de imponer sobre otros, asuntos de fe”. Además, esta misma cita del Corán establece que el profeta durante su misión condenó a un musulmán por el hecho de haber matado a un cristiano y hay un hadith (dicho del profeta) que dice que “el musulmán que se comporte mal con un no-musulmán no olerá el paraíso”.

2. La jihad o yihad, y la guerra santa

El término jihad en árabe significa esfuerzo. El profeta pidió a sus compañeros un pacto donde ellos se comprometiesen a hacer jihads, es decir, al esfuerzo de resistir a las agresiones tanto morales como físicas. El Corán siempre habla de jihad en ese sentido, no tiene relación ninguna con la Guerra. (Asma Lambaret)

3. El velo y el burka

El velo aparece solo una vez citado en el Corán como una recomendación dentro del comportamiento de la decencia. Asimismo, esta recomendación sirve tanto para los hombres como para las mujeres. El problema ha sido su interpretación machista, imponiendo que el velo es un principio básico para una “buena” mujer musulmana, cuando el Corán no especifica nada al respecto. Los hombres y las mujeres tienen que ser libres de utilizarlo o no, y por ello la prohibición del velo también va en contra del derecho a decidir sobre el cuerpo. Ser mujer musulmana va más allá de un trozo de tela. (Asma Lambaret)

Respecto al burka, es una tradición que existía antes de la llegada del Islam, y que por tanto no tiene nada que ver con la religión. Ningún texto del Corán habla sobre el uso del burka. De hecho, para la argelina Wassyla Tamazli,  su origen no es más que un símbolo de dominación y de privación de la libertad de las mujeres.

4. Islam y violencia contra las mujeres

El pasado 17 de Marzo de 2012, centenares de mujeres ocuparon las calles de Rabat para denunciar la ley que obliga a las menores a casarse con su violador. La semana anterior, Amina, una menor de 17 años, se suicidó al verse obligada a casarse con un hombre que la había violado. Sus padres preferían esta boda, que tener una hija deshonrada. El Corán condena la violación y al violador, sin embargo, el marido de Amina se encuentra en libertad y sin cargos. Se trata pues de una  ley que culpa a la víctima y deja en libertad al violador.

En España fue muy sonado el caso del Imán de Fuengirola, que en la mezquita aconsejaba golpear a las mujeres con trapos húmedos para no dejarles marca. Estas acciones aunque se realicen en nombre del Islam no tienen nada que ver con el Islam. Según el Corán, las últimas palabras del profeta antes de morir fueron: “tratar bien a las mujeres”, promover la igualdad entre las mujeres y los hombres, el respeto y la tolerancia. Nada tiene que ver la religión procesada en el Corán, que condena la violencia contra las mujeres, con este tipo de acciones.

El pasado mes de febrero, 34 imanes junto con varios líderes islámicos asociados al Consejo Supremo Islámico de Canadá emitieron una fatwa donde explicaban que la violencia contra las mujeres va en contra de los principios islámicos:

 “Recordar a los musulmanes que los crímenes de honor, la violencia familiar y la aversión contra las mujeres son actos no musulmanes y que son considerados por el Islam como crímenes […]  Estos crímenes son pecados mayores en el seno del Islam y censurados por los tribunales del derecho y por el Todopoderoso Al-lâh”.

5. La poligamia

Los versículos 3 y 129 de la cuarta sura del Corán, an-Nisa, ofrecen al hombre la posibilidad de casarse con huérfanas y viudas, para así proteger sus intereses y propiedades con justicia. Este fragmento fue revelado tras la  batalla de Uhud, cuando según el Corán, muchos compañeros del profeta murieron como mártires. Por tanto, la poligamia tiene sentido en este caso, porque promueve el espíritu de justicia y protección. Pero no en todos los casos, ya que el Corán también afirma que solo se puede tener más de una mujer, si se trata a todas ellas por igual. Algo que no suele suceder. Asimismo, el Corán afirma (al-Ahsad:4): “Dios no ha dotado a ningún hombre de dos corazones en un cuerpo”. Aquí el profeta se refiere a que un hombre no puede amar a dos mujeres por igual, demostrando así que para el Corán,  la poligamia no siempre sería justa ya que no ofrece igualdad a todas las esposas. En conclusión, la poligamia sería aceptada solamente en caso de que las mujeres fueran huérfanas o viudas y hubiera que protegerlas y velar por sus intereses y la justicia social. Más información, aquí.

6. Sexo y homosexualidad

El Corán dice que tanto el hombre como la mujer tienen derecho a la satisfacción sexual. Sobre el tema de la homosexualidad hay muchas ideas diferentes. La sociedad machista y patriarcal siempre ha dicho que la homosexualidad está prohibida por el Islam y aluden a la historia de Sodoma, como demostración  de que Dios no aprueba la homosexualidad. Pero existen otros estudiosos musulmanes que consideran que el Islam y la homosexualidad sí son perfectamente compatibles.  Amanullah De Sondy, profesor de teología de origen pakistaní tras investigar sobre el tema, ha llegado a la conclusión de que la historia de Sodoma no demuestra que Dios no apruebe la homosexualidad, sino que Dios no aprueba la violación.  El Imán Muhsin Hendricks, tiene una opinión similar, a favor de la homosexualidad en el Islam: “En el relato coránico sobre Lot y su gente, los hombres que aparecen eran heterosexuales casados con mujeres a las que desdeñaban por un deseo guiado por la codicia y el poder. La destrucción divina de Sodoma tenía más que ver con el hecho de que eran politeístas, ladrones, intrusos…”  El Imán afirma que en la historia de Sodoma explicada por el Corán, sus habitantes fueron condenados por Dios por malas personas, y no por ser homosexuales.

7. Matrimonio

El Islam permite las bodas entre musulmanes, cristianos y judíos, mientras que haya un respeto entre las religiones (Sura 5, versículo 5).  La interpretación machista del Corán dice que solo los hombres musulmanes se pueden casar con mujeres de otra religión, y no al revés, ya que si el marido no es musulmán, no respetará la creencia de su esposa. Esta es una interpretación machista y errónea ya que el matrimonio tiene que basarse, según el Corán,  en el respeto, y por tanto en un matrimonio donde ambas partes se respeten por igual.

8. Divorcio

Ndeye Andujar, vicepresidenta de la Junta Islámica Catalana, codirectora del Congreso Internacional de Feminismo Islámico y directora del curso de la UNED “Experto en Cultura y Religión islámica”, escribió hace unos años un artículo llamado: “El divorcio en la Ley Islámica”, que trata el tema en cuestión:

“La mujer debe tener la autorización del hombre para incluir las condiciones en el contrato matrimonial y el talâq (dejar libre) lo puede seguir ejerciendo el marido sin acudir a los tribunales, mediante una simple formulación unilateral. Por tanto, la mujer aún no tiene derecho a divorciarse de manera completa y autónoma”.

“El derecho a la vivienda y a la manutención no está ni mucho menos asegurado. La mayoría de los códigos de familia no respetan este derecho a pesar de que esté establecido en el Qur’án y la Sunna. Es increíble que haya leyes tan importantes como las que se refieren a los derechos de las mujeres divorciadas que se basen en el Hadiz, a menudo manipulado, ocultando su verdadero sentido, como pasa con el relato de Fátima bint Qays”.

Para todo el que quiere recuperar el mensaje liberador que supuso la llegada del Islam es un deber exigir la igualdad entre los hombres y las mujeres. No significa que haya ninguna destrucción de la familia islámica, al contrario, lo que se intenta es quitar todo lo que se ha ido añadiendo a lo largo de los siglos y que ha acabado codificándose en leyes injustas y discriminatorias.

El mayor obstáculo al que se enfrenta el feminismo islámico: la Sharia

El feminismo islámico ha sido acusado en múltiples ocasiones de ser contrario a la sharia pero este movimiento afirma que no es así.  La palabra sharia significa “camino que conduce al hombre hacia Dios”, y no “código de leyes”. Según el Corán, la sharia es una guía espiritual y abarca dos aspectos: los relacionados con la ibada (la práctica de la adoración) y los relacionados con la mu’âmalât (la relación del creyente con la sociedad).  Cuando se dice la expresión “Sin sharia no hay Islam” se refiere a que es necesaria para que los creyentes sepan como practicar su religión (ibada).

Pero algunos movimientos islamistas radicales hablan de aplicar la sharia  para solucionar los males políticos, sociales y económicos de los países como si fuera una “ley social” de  igual aplicación sobre todas las personas, en vez de una “guía espiritual” para aquellos que procesan esta religión. Las pautas relacionadas con la mu’âmalât fueron escritas en el fiqh medieval (el periodo clásico del Islam) y la sociedad ha cambiado desde esa época y por lo tanto, la interpretación de estas normas, de esta guía, también debe cambiar. Dado que según el Corán, la sharia tiene el objetivo de lograr la justicia social, si su interpretación no evoluciona con los cambios sociales, esta justicia social es imposible. Así pues, ¿ha logrado la actual interpretación de la sharia la justicia social? La respuesta es no. Al contrario, ha empeorado, en muchos casos, la situación de sus creyentes. El problema, como en cualquier sociedad patriarcal de nuestro tiempo o gran parte de las religiones mayoritarias, es que se ha interpretado de forma subjetiva, machista e interesada, esta guía espiritual, por aquella élite poderosa de la sociedad, que ha manipulado los hadiz para conseguir la sumisión de las mujeres como una vía más para adormecer a la población y  mantenerse en el poder. Más información, aquí.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

Sara Moredo

Periodista especializada en periodismo institucional y asuntos internacionales.


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