Derechos reproductivos y sexuales: una batalla perdida para la mujer

Derechos reproductivos y sexuales: una batalla perdida para la mujer

En los últimos años, se han llevado a cabo numerosas campañas en contra del aborto en muchos países de Europa y América. Campañas que han llegado a desembocar en cambios en las leyes de algunos de estos estados, provocando así una clara restricción sobre los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres. Se trata además, de un tema que sigue en las agendas de las fuerzas conservadoras de muchas naciones y que ha llegado, de hecho, a convertirse en una baza política para ganar elecciones.

Sin embargo, la polémica sobre los cada vez más vulnerados derechos reproductivos de las mujeres no acaba ahí. Hace poco vimos en todos los medios de comunicación y redes sociales las imágenes y la terrible historia de una joven china a la que las autoridades obligaron a abortar a un bebé de 7 meses, por no pertenecer a ninguno de los grupos exentos de cumplir con la política del hijo único, ni disponer del dinero necesario para hacer frente a la multa que le había sido impuesta por dar a luz a un segundo hijo.

Dados los resultados de la Cumbre Río+20, parece que esta tendencia de conservadurismo y restricción de los derechos reproductivos y sexuales de las mujeres va a ir en aumento.

La Cumbre de Río+20

La Cumbre Río+20 sobre Desarrollo Sostenible del pasado mes de junio consiguió su objetivo: que todos los países miembros firmasen el documento final. Sin embargo, este resultado tuvo un coste demasiado alto para los derechos de las mujeres, entre otros. Y es que la versión final de este documento excluyó, gracias a las presiones del Vaticano y otros países conservadores, la mención a los “Derechos Reproductivos sexuales” y a “control demográfico” como objetivos para el desarrollo sostenible.

Mientras los países presentes en la cumbre se felicitaban por la consecución de “otro documento histórico que cambiará el mundo” la mayoría de los representantes de la sociedad civil, y en especial las organizaciones de mujeres, expresaron su desilusión e indignación por el texto final, titulado “El futuro que queremos”, aprobado. Este documento afirma de forma general los derechos humanos en el contexto de la salud sexual y reproductiva, sin embargo omite de forma específica los derechos reproductivos.

Los Derechos Reproductivos y Sexuales son Derechos Humanos

Según datos del UNFPA (Fondo de Población de las Naciones Unidas)[1], cada minuto una mujer pierde la vida debido al embarazo o al parto. Por cada mujer que muere, hay entre 20 y 30 que sobreviven al parto pero padecen lesiones debilitantes. De hecho, según datos de UNIFEM, UNFPA, CEPAL y OMS[2], los problemas relacionados con la salud reproductiva siguen siendo la principal causa de muerte y mala salud de las mujeres en edad reproductiva en todo el mundo.

Tal y como señala UNFPA, “las mujeres pobres, sufren desproporcionalmente los embarazos no deseados, la violencia de género, la muerte materna, y otros problemas relacionados con su sistema reproductivo y su conducta sexual. Además, como las mujeres jóvenes encuentran más obstáculos para acceder a la información sobre su sexualidad, son las que más sufren de embarazos no deseados”. Sin embargo, aunque no todas estas problemáticas[3] son originadas por una vulneración de los derechos reproductivos, sí tienen alguna relación en la mayoría de los casos.

“La mortalidad materna y la mala salud reproductiva se constituyen en una violación de los derechos humanos cuando son causadas, en su totalidad o en parte, por el hecho de que el Estado incumple su deber de respetar, proteger y garantizar los derechos humanos que conforman lo que hoy llamamos derechos reproductivos”. UNFPA.

Con la incorporación de la perspectiva de género en el análisis y práctica de los derechos humanos, se han ido ampliando fronteras para responder a las necesidades e intereses de la población femenina (más de la mitad de la población humana mundial). Ejemplo de ello son tratados como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Mujeres (CEDAW); o mecanismos como la Conferencia Internacional del Cairo de 1994, en la cual se reconoció que la salud reproductiva y sexual tenía que entenderse en el marco de los derechos humanos desde una perspectiva de género; o la Conferencia de Beijing de 2000, donde este planteamiento fue ratificado.

“Los derechos humanos de la mujer incluyen su derecho a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de esas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación y la violencia.” Conferencia de Beijing de 2000.

La Sociedad Civil habla

Para muchas de las organizaciones de mujeres presentes en la Cumbre de Río de Janeiro, lo más llamativo y significativo del texto final fue que, gracias a las presiones del Vaticano, se provocó el aborto de la inclusión del término “derechos reproductivos” de las mujeres para decidir sobre su maternidad. Un golpe muy duro e inesperado, para estas organizaciones, y especialmente para aquéllas pertenecientes a la región de América Latina y el Caribe, al ser Brasil el país anfitrión.

Las voces de estas organizaciones no tardaron en demostrar su decepción ante los acontecimientos. Vinieron a Río+20 con altas expectativas de que los gobiernos agregaran la histórica resolución sobre salud y derechos sexuales y reproductivos para jóvenes y adolescentes, adoptada en la 45a Comisión de Población y Desarrollo de febrero de 2012, especialmente teniendo en cuenta el rol clave desempeñado por Brasil incluyendo esta temática. Sin embargo el resultado fue que la cumbre prácticamente enterró los derechos reproductivos.

“Desilusión, desesperanza, pérdida de recursos. No se entiende porqué con una presidenta fuerte en Brasil y los esfuerzos de Michelle Bachelet, no ha hecho falta más que la oposición del Vaticano para tirar por la borda todo este esfuerzo”. Norma Maldonado, participante del grupo de la sociedad civil en la Cumbre Río + 20. Puedes escuchar la declaración aquí.

“Estos gobiernos han dejado fuera una conquista histórica: no reconocer los derechos reproductivos como un factor clave en el desarrollo sostenible, alegando que la mortalidad materna, la tasa de embarazos adolescentes, y sus consecuencias sobre las mujeres para acceder a puestos de trabajo son factores no relacionados con el desarrollo. Los gobiernos, empujados por el Vaticano y las fuerzas conservadoras, han conseguido un retroceso de 30 años en las convenciones internacionales, ignorando los grandes avances y consensos regionales (consensos de Quito, de Brasilia, de Lima) que ya habían incluido los derechos reproductivos. Han dado completamente la espalda al movimiento de mujeres”. Silvia Montaño, directora de la División de Asuntos de Género de la CEPAL. Puedes escuchar la declaración aquí.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


[1] Instituto Interamericano de Derechos Humanos, “Los derechos reproductivos son derechos humanos”. UNFPA, Agencia Sueca de Cooperación Internacional al Desarrollo, 2007.

[2] Toda esta información se encuentra en sus respectivas páginas webs.

[3] Los usos y costumbres, prácticas y creencias tradicionales en materia de sexualidad también afectan más negativamente, generalmente, a las mujeres como lo son la mutilación genital, el matrimonio temprano, los abusos sexuales a niñas, etc.


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