02/06/2020 BARCELONA

La ruleta atómica y el origen de la crisis Iraní

El último país en sumarse a la lista de desarrolladores del arma nuclear ha sido Irán, cuyo anuncio ha creado un crisis internacional, con Estados Unidos como principal opositor. ¿De dónde viene el origen del programa nuclear iraní? No se encuentra en el régimen de los Ayatolás sino en las estrategias de Estados unidos durante la guerra fría.

No sé con qué clase de armas se peleará la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se combatirá con palos y piedras

Albert Einstein

Desde los acontecimientos que llevaron a Leó Szilárd a patentar un 4 de julio de 1934 la bomba atómica, todo lo que ha rodeado el desarrollo o adquisición de esta tecnología por parte de los diferente estados que la poseen en la actualidad y de aquellos que presuntamente desarrollan programas para tenerla, ha adquirido un tono poco menos que novelesco, como si una película de espías de los años 80 se tratara.

Desde el proyecto Manhattan, a la obsesión de la Francia del General De Gaulle, pasando por el secretismo Israelí o la ostentación soviética parece que todo en este juego se ha basado en algo más que una simple voluntad de disuasión, y si, en un intento de requilibrar las relaciones de poder regionales y globales.

En la actualidad la lista de países que oficial u oficiosamente están en poder de este tipo de armamento suma nueve; Rusia, Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China, India, Pakistán, Corea del Norte, y finalmente Israel si bien sobre el armamento de éste último poco se puede hacer a parte de especulaciones.

El origen del programa nuclear Iraní

El último capítulo de esta saga nuclear viene definido por la crisis Iraní. Capítulo cuyo inicio es muy anterior a la decisión del presidente Mahmud Ahmadineyad en el año 2005 de enriquecer de uranio en contra de las recomendaciones de la Organización Internacional de la Energía Atómica OIEA.

Y es que, el programa nuclear Iraní fue auspiciado en sus orígenes por el gobierno de los Estados Unidos, contextualizado en los frágiles equilibrios de poder de la guerra fría. El programa nuclear iraní fue producto de la estratégica norteamericana tras el derrocamiento que la CIA junto a Reino Unido organizó contra Mohammad Mosaddeq en 1953, presidente electo de Irán entre los años 1950 y 1953 responsable de la nacionalización del petróleo, substituyéndolo por una dictadura monárquica a cuya cabeza situaron a Mohammad Reza Pahlevi, el Sah, hombre de confianza de Estados Unidos con quien el programa nuclear no supondría ningún tipo de amenaza.

El año 1957 se considera como el punto de inicio del programa nuclear Iraní, momento en el que bajo el marco del programa Átomos por la Paz se firmó un acuerdo de cooperación civil, dando lugar a la posterior creación del Centro de Investigación Nuclear de Teherán (CINT) en 1959.

El CINT dedicó sus primeros años de existencia a la consolidación sus capacidades tecnológicas y científicas gracias a EE.UU quien donó un reactor de 5 megavatios que entró en funcionamiento en 1967 tras lo que Irán firmó el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT en inglés) en 1968 ratificándolo en 1970. Con la creación de la agencia atómica de Irán y con la firma del NPT, Mohammad Pahlevi planeó la construcción de hasta 23 estaciones de energía nuclear por todo el país de la mano EE-UU que deberían haber estado a pleno funcionamiento en el año 2000.

Comienzo de las hostilidades, crisis en las relaciones Irán, EE.UU.

Si bien, este idilio de amistad y cooperación entre Estados Unidos e Irán llegó a su fin cuando en el año 1979 el Sah, fue depuesto por la Revolución Iraní. Abriendo paso a una etapa de continuas hostilidades entre los dos países que llegarían a su punto álgido con la Guerra Irán-Irak y la crisis de los rehenes desembocando en una etapa de distensión con el Affair Iran-Contra.

Recorte de periódico iraní de 1968: “Una cuarta parte de los científicos de la energía nuclear de Irán son mujeres.” La imagen muestra algunas doctoras en energia nuclear iraníes posando delante del reactor de investigación de Teherán.

Tras la estabilización del régimen de los Ayatolás en la década de los 90 coincidiendo con el final de la guerra Irán-Irak (1980-1988) la muerte de Jomeini (1989) y su sustitución por el actual líder supremo Ayatolá Ali Jamenei se vivió una época de relativa tranquilidad hasta que el año 2002 el presidente de los Estados Unidos George W. Bush incluyó a Irán en el conocido como Eje del Mal junto con Irak y Corea del Norte.

A partir de esta fecha y coincidiendo con la elección en 2005 de Mahmud Ahmadineyad como Presidente de Irán se vuelve a situar el programa nuclear iraní en el centro de las tensiones. Si bien el gobierno siempre ha argumentado que su desarrollo ni tiene ninguna finalidad militar, su hostilidad hacia los inspectores de la OIEA y su secretismo han hecho pensar lo contrario.

El recrudecimiento del conflicto y las operaciones encubiertas

La situación actual del programa continúa siendo objeto de constantes especulaciones a pesar de lo cual hay algunos hechos que están prácticamente fuera de toda duda.

Estados Unidos, junto a Israel y otros servicios secretos occidentales se encuentran sumergidos en una nueva guerra fría de sabotajes y atentados que ha dejado hechos significativos como la muerte del científico iraní Massud Alí Mohamadi que fue asesinado en Teherán el 12 de enero de 2010 mediante una bomba situada a las puertas de su domicilio.

El 29 de noviembre de ese mismo año se instalaron bombas lapas en los vehículos de los profesores universitarios iraníes Mayid Shahriar y Fereydun Abbasi vinculados con el programa nuclear. El profesor Shahriari murió en el acto. El último de estos asesinatos selectivos se produjo el 11 de enero de 2012 y provoco la muerte del científico Mustafá Ahmadi Roshan. A estos asesinatos hay que añadirles explosiones en centrales nucleares o virus informáticos que sabotean las centrifugadoras.

El final es incierto, pero un hipotético desarrollo de armamento nuclear por parte de Iran provocaría un cambio radical en los equilibrios regionales, generando una mayor inestabilidad tanto en los países limítrofes como Irak, o en otros de la región como puede ser el Líbano debido a la estrecha relación existente entre Irán y Hezbollah. Condicionando aún más si cabe la situación de Israel. Sin olvidar los posibles efectos que podría tener a escala global con un reposicionamiento de los intereses sobre la zona y una más que posible fluctuación de los precios del crudo.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Joaquin Rodriguez

Gijon, SPAIN. Master's in International Relations and specialization in Risk Governance. I work at the Research Center or Risk Governance at the Autonomous University of Barcelona. I am especially interested in the topics related with European Politics, Risk Governance and Economy.


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