La prohibición del Burka en Francia: consecuencias inmediatas

La prohibición del Burka en Francia: consecuencias inmediatas

La prohibición del Burka en Francia: ¿qué quiere decir en términos legales?

El día once de abril entró en vigor una ley en Francia que prohíbe el burka o el niqab en cualquier espacio público, incluida la calle. Es una ley que estaba anunciada desde el 2010 y que ha supuesto un extenso e interesante debate no sólo en el país franco, sino también en algunos países vecinos que también cuentan con una considerable tasa de inmigración de religión musulmana, siendo España uno de ellos.

Es importante saber no sólo en que consiste la ley, sino también en las consecuencias que se derivan de la infracción en lo referente a la legalidad, pero también con lo relacionado a las personas que se ven afectadas por ésta ley, siendo éstas la mayoría de mujeres. La infracción podría conllevar una sanción de entre los 150 a 700 euros a las personas, principalmente mujeres, que lleven la prenda en todos los espacios públicos.

Por otro lado, la ley también concibe un castigo para las personas que obligan llevar a las mujeres el velo integral. Se recurre para su castigo a la tentación contra la dignidad de la persona a quien se le impone, y por lo tanto es ilegal imponer esta prenda a una mujer “por medio de la violencia, amenazas o abuso de poder o de autoridad”.

Aquellas personas que no cumplan con la ley están expuestas a un año de cárcel y a multas de hasta 30.000 euros, siendo mayor si la imposición va dirigida a un menor.

Las justificaciones de la ley: no universalista, sí populista

La llamada ley antiburka, según sus impulsores, viene a combatir una amenaza para la población, es decir, dado que el hecho de llevar la prenda está haciendo un mal para la sociedad,  hay que prohibirlo o castigarlo para evitar esta amenaza. Es importante explicar cuál es este daño que puede producir a la sociedad el hecho que una mujer vista el burka o el niqab.

Los argumentos a los que se recurre para explicar la necesidad de la ley son varios, pero cabe destacar tres: a) la amenaza para la seguridad pública; b) el hecho de que en una sociedad abierta se requiere que nos podamos ver las caras; c) la intención de liberar a las mujeres de una imposición por parte de los varones de la familia. No hace falta que nos dediquemos a debatir la primera justificación, pero es evidente que los casos de la delincuencia utilizando el burka o el riesgo de atentados por personas que lleven la prenda son irrelevantes. En el segundo caso, ¿porqué pretende presentarse esta ley como igualitaria y universalista cuando en realidad no lo es? es evidente que en realidad existe una clara estrategia por parte del presidente Sarkozy para recuperar a los votantes del sector más conservador que está perdiendo en manos de  Marine Le Pen y la extrema derecha xenófoba. Precisamente por esta razón (y no por otras) ha sido una prohibición muy politizada, camuflada bajo la bandera universalista y el espectro de la laicidad que tanto augura el país. Finalmente, el tercer punto, el caso de liberar a las mujeres de la imposición de los varones de la familia no tiene en cuenta a las mujeres que lo llevan por propia voluntad. Y aún así en ambos casos, a quién esta ley castiga es a la propia víctima. En el primer caso por negarles su propia voluntad a ciudadanos libres, en el segundo, porque si el hecho de que estas mujeres pudiesen ocupar el espacio público estaba supeditado al uso del burka impuesto por la familia, ahora ¿seguirán estas mujeres teniendo el mismo acceso al espacio público? Veamos algunas de las consecuencias inmediatas de esta ley.

Consecuencias inmediatas: participar en una manifestación no declarada

El primer día de la entrada en vigor de la ley, ya tuvimos las primeras consecuencias: tres mujeres fueron detenidas. Una de las detenidas llevaba un burka, otra un niqab y la tercerna un hiyab (prenda no prohibida). Según la policía, la detención fue consecuencia no por el hecho de portar velo, sino por “participar en una manifestación no declarada”, según explicó la policía francesa justificando así las advertencias para aplicación de la ley.

Consecuencias inmediatas: la violación de la ley de la libertad religiosa

¿Cómo afecta esta prohibición a las mujeres que llevan el burka por voluntad propia, y por tanto cumpliendo con su convicción religiosa? En este caso estamos delante de una ley que viola a otra: la ley de la libertad religiosa; y de forma concreta, a la religión musulmana. Cuesta entender hasta qué punto se puede justificar esta ley como capaz de “hacer libres” a estas mujeres, cuándo se les está prohibiendo su propia voluntad. Y no sólo esto, además, ¿cuántas veces nos ha demostrado la historia que prohibir e imponer una convicción puede contribuir, precisamente, a su extremismo?

Si lo que quiere la sociedad francesa o europea, es concienciar sobre el hecho de que el uso del burka es una forma de discriminación, ésta no es la mejor forma, porque al contrario de lo que se espera, lo que se obtiene con esta ley es la convicción aún más fuerte de este sector de la población, de llevarlo y reivindicar con ello, en este caso, su identidad religiosa.

Consecuencias inmediatas: la estrategia de sancionar a la víctima

Es evidente e innegable que hay mujeres que llevan el Burka o el niqab por miedo a los hombres de su familia. Sin embargo, las sanciones que establece esta ley, no van a cambiar esta situación, una política educativa y de concienciación mucho más fuerte sería necesaria para que se produjese un cambio así. Lo único que va a implicar esta ley es resolver el problema de forma superficial: ya no se verán a estas mujeres encerradas en telas en los espacios públicos, porque lo ocuparán aún menos.

El problema de fondo no se resuelve en absoluto, ni se “hace libre  ala mujer”. Por tanto la sanción va dirigida hacia ellas mismas: hacia las propias víctimas.

Y este hecho debería ser aún más polémico y cuestionado precisamente en la actualidad puesto que existen numerosos mecanismos alternativos para apoyar a estas víctimas: teléfonos de emergencia, casas de acogida, facilidades para denunciar la imposición, etc.; absolutamente en todos los países europeos. ¿Porqué se utiliza entonces la sanción cómo forma de frenar la discriminación a la mujer musulmana que lleva burka?

En conclusión: ¿defensa de los Derechos Humanos de la mujer o búsqueda de votos?

Muy pocas son las mujeres musulmanas en Francia que llevan los velos integrales. Pero la prohibición ha hecho que  muchas musulmanas francesas se disgusten al ver cómo se discrimina a su comunidad, y en consecuencia se muestren más dispuestas que antes a reclamar su identidad religiosa. ¿Será esta nueva prohibición al final contraproducente? probablemente sí. Dado que en la religión (cualquiera de ellas) el peso de la tradición recae de forma más fuerte sobre la mujer, no sería el primer caso en el que la prohibición incite a una mayor convicción, y  en consecuencia, al uso más extendido de esta prenda. Y no se trata de un hecho que inesperado, muchas fueron las asociaciones defensoras de los Derechos Humanos de las mujeres que reclamaron medidas preventivas de acompañamiento si se establecía esta prohibición. Pero no se ha hecho, el debate está abierto.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


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