Benjamin Constant: ‘¿libertad y democracia a la antigua Grecia? No, gracias’

Benjamin Constant: ‘¿libertad y democracia a la antigua Grecia? No, gracias’

¿Quién era Benjamin Constant?

Benjamin Constant de Rebenque fue un filósofo y escritor francés, de origen suizo, que vivió entre 1767 y 1830. Fue también un político activo miembro de la Asamblea Nacional situado en el ala liberal y crítica.

Constant fue muy contrario al modelo de las antiguas sociedades libres como las de la Grecia Antigua, pues consideraba que estaban basadas en la esclavitud de la mayoría para beneficio de unos pocos. Consideraba además, que eran modelos inaplicables a estados modernos, mucho más grandes que las antiguas polis griegas, donde era habitual concentrar al pueblo en un foro para el debate público abierto y directo de todos los ciudadanos (concepto que no incluía ni a mujeres ni a esclavos).

Sobre el modelo de la antigua democracia griega

Entre los órganos más importantes de la organización política griega estaba la asamblea (eckklesia), en la que todos los ciudadanos tenían el derecho y la obligación de participar, ya que era el núcleo de la vida política griega. Esta asamblea elegía sus representantes para desarrollar las funciones públicas principales mediante un sorteo en el que todos los ciudadanos podían resultar elegidos con las mismas probabilidades. De esta manera, era muy probable que en la vida un ciudadano griego cumpliera, una o más veces, con una tarea pública del más alto nivel y, por tanto, en la vida de todo ciudadano siempre estaban presentes las cuestiones públicas.

Constant era más bien un defensor de la actualmente llamada democracia representativa, donde su propuesta de participación política se basaba en la existencia de unos representantes elegidos por todos los ciudadanos que ejercían el derecho de éstos en el parlamento.

Diferencia entre la libertad de los antiguos y la libertad moderna

Imagen de Benjamin Constant. Fuente: El Bibliomata via Flickr

En el año 1819 Constant pronunció en el Ateneo de París una conferencia sobre “La libertad de los antiguoscomparado con la de los modernos”. En ella establecía que la principal diferencia entre la libertad de los antiguos y la de los modernos radicaba en que el principal objetivo de los antiguos era el reparto del poder social entre todos los ciudadanos de la misma patria, mientras que el objetivo de los modernos es el conjunto de garantías concedidas que posibilita el goce privado.

Así para los antiguos la libertad consistía fundamentalmente en la posibilidad de participar en la actividad política, que consistía en ejercer de forma colectiva pero directa diferentes aspectos de la soberanía (deliberar en la plaza pública, votar las leyes, pronunciar sentencias, examinar los cuentas, los actos, la gestión de los magistrados, etc.). La libertad para los modernos, en cambio, se traduce en el derecho de independencia individual, que consiste en el derecho de cada uno de estar sometido únicamente a las leyes, y no a eventuales decisiones debido a la voluntad arbitraria de uno o más individuos.

El peligro de la libertad de los antiguos era que a cambio de asegurarse la participación en el poder social se despreciaban los derechos y placeres individuales, mientras que en la libertad de los modernos, inmersos en la independencia privada y búsqueda de intereses particulares, el peligro radica en la posible renuncia al derecho de participación en el poder político.

Por tanto, la teoría de la libertad de Constant se basaba en la posesión y disfrute personal de los derechos civiles, del imperio de la ley y de la libertad en un sentido amplio, confrontada en este sentido a la actividad del Estado. Abogaba por una serie de principios (entre ellos la responsabilidad individual) sin los cuales la sociedad sería un caos y la libertad, inconcebible.

La Oración Fúnebre de Pericles

A finales del siglo V a.C. Pericles, importante e influyente político y orador ateniense que vivió durante la edad de oro de la ciudad, pronunció un famoso discurso (la Oración funeral de Pericles o Discurso fúnebre de Pericles) que fue recogido por Tucídides, historiador y militar ateneniense, en su Historia de la Guerra del Peloponeso. Este discurso es hoy en día una de las pocas fuentes completas a nuestro alcance sobre la guerra de poder entre Atenas y Esparta de la época.

En la Oración Fúnebre de Pericles, Tucídides esboza un ideal de libertad que no se corresponde demasiado con el retrato que Benjamin Constant hace de la libertad de los antiguos.

El discurso fúnebre de Pericles pone énfasis en el poder de la ciudad de Atenas así como en la libertad de que gozan sus ciudadanos, que viven en un gran respeto por el imperio de la ley en un régimen político que es administrado por la mayoría, es decir, una democracia.

Además, Pericles realiza un emotivo enaltecimiento de la igualdad de los ciudadanos ante la ley en cuanto a sus intereses particulares en un régimen donde la libertad parece ser primero que la democracia:

“[…] La libertad es nuestra norma de gobierno en la vida pública […]”

“[…] ni nos irritamos con el vecino si hace lo que le place, ni le ponen cara de reproche […]”

“[…] Sin molestia ennuestras relaciones privadas, por respeto cumplimos con exactitud las disposiciones públicas obedeciendo siempre las autoridades y las leyes[…]“

Por todo ello, las palabras de Pericles parecen reflejar una constatación de la perfecta compatibilidad del ejercicio público con la libertad privada. Más bien parece expresar una contraposición con la rigidez y la disciplina del régimen que existia en la antigua Esparta.

De hecho, aun teniendo en cuenta seguramente el testimonio escrito por Tucídides, Constant afirma en su análisis que Atenas constituye una especie de excepción al que entiende como la libertad de los antiguos.

El legado de Constant

La propuesta de modelo político de Constant, bajo la influencia de pensadores como Rousseau y Kant y, bajo su creencia de la mala experiencia de la república, propuso crear un modelo político basado en una monarquía hereditaria limitada en sus poderes, con un sistema bicameral: una cámara de diputados libremente elegidos y un senado designado. Junto a ellos, el poder ejecutivo organizado en un Consejo de Ministros responsable de sus actos ante el poder legislativo aunque designado por el monarca.

Además, propuso –y en parte obtuvo- la aplicación de un sistema de descentralización administrativa desde el estado a las entidades locales para aproximar la gestión a los ciudadanos beneficiarios y descargar la burocracia del modelo centralista.

Su propuesta también consistía en limitar el poder real a la jefatura del estado, aunque tendría capacidad para disolver el parlamento y nombrar y cesar ministros, pero se le impedía la capacidad de administrar el gobierno del estado.

La influencia de las tesis de Constant no fue inmediata, pero empezó a ocupar un lugar en la historia constitucional en distintos países. Así en Portugal (1822), Brasil (1824) y el estatuto de Cerdeña (1848), los nuevos textos fundamentales recogieron con variantes la teoría de Constant.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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